El alimento para transformar tus desayunos en súper desayunos, ¡ya lo tienes en tu cocina!
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El alimento para transformar tus desayunos en súper desayunos, ¡ya lo tienes en tu cocina!

Por Kiwilimón - Noviembre 2017
 

Sí batallas por elegir algo rico y nutritivo para desayunar…

El desayuno es el alimento más importante del día; eso ya lo sabemos. Pero, ¿qué alimento podemos comer por las mañanas que sea lo nutritivo, rico y práctico a la vez? Si tú también batallas por las mañanas para decidir qué desayunar, te tenemos una excelente noticia: ya lo tienes en tu cocina. ¿Sabes cuál es? Sigue leyendo para descubrirlo. Es un cereal que, por su buen contenido y tipos de fibra que contiene, puede ayudar a que nos sintamos satisfechas por más tiempo. Además, aporta energía que nos ayudará a realizar nuestras actividades.
¿Sabes a qué alimento nos estamos refiriendo?
¡Claro! Estamos hablando de la siempre versátil y deliciosa avena. La avena de grano entero aporta nutrimentos que otros cereales no tienen. Simplemente, añadiendo 2 cucharadas de avena a tu licuado favorito, aumentas aproximadamente en 37% el aporte de  proteína. ¿Se te antoja iniciar el día con una deliciosa bebida con avena? Prueba este licuado de manzana y avena. Los copos de avena de grano entero también suman fibra a tu dieta diaria. Agregando solo 15 g aproximadamente de avena a tu desayuno, puedes aumentar hasta un 47% el aporte de fibra. Agregando avena Quaker a tus hot cakes favoritos convertirás tu desayuno en un súper desayuno esta receta. Pero, lo más genial de todo, es que la avena es tan versátil que puedes usarla tanto en bebidas… Licuado de leche de soya y avena Como en galletas o panes… Muffins de avena y bluberry Soufflé de avena con plátano O, simplemente, comerla como cereal sin cocción… Avena con frambuesas y coco …o con cocción. Avena con manzanas y miel ¡Tú eliges! Convierte tus recetas tradicionales en deliciosos desayunos que te aportan fibra, proteína y Beta Q solamente agregando avena. Cabe destacar que el beta glucano o beta-glucano es un polisacárido que se encuentra presente en forma de fibra soluble, cuando se disuelve en el interior del tracto digestivo crea un gel espeso, comparable a una pasta de papel tapiz. El Beta Q ofrece muchos beneficios a tu organismo. Leer más: Beneficios que tiene el beta glucano Sin importar qué decidas comer, recuerda que puedes transformar tus desayunos en súper desayunos con Avena Quaker.  
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Los beneficios del orégano son mucho más importantes que sólo darle sabor al pozole o condimentar tu pizza. Porque sí, esta maravillosa plantita combina a la perfección con carne, quesos y otros alimentos, pero sus componentes tienen numerosos beneficios para la salud, así que por eso es importante conocer para qué sirve el orégano en la salud. De acuerdo al libro especializado en plantas y hierbas, Fitoterapia: vademecum de prescripción, de los autores Alejandro Arteche y Juan Ignacio Güenechea, el orégano es alto en vitaminas, hierro, magnesio y calcio, de modo que es un excelente remedio para combatir algunos males comunes que te explicamos a continuación. El orégano es un gran antiinflamatorio El orégano tiene un componente conocido como beta-cariofilina (E-BCP), que, según científicos de la Universidad de Bonn en Alemania, funciona como un poderoso antinflamatorio y antiespasmódico, lo que lo convierte en el aliado perfecto que podría combatir los cólicos menstruales, dolores musculares, abdominales y en algunos casos hasta la migraña. Cuida tu sistema digestivo con orégano El té de orégano sirve también para cuidar tu aparato digestivo, ya que ayuda a aliviar la hinchazón abdominal, previene la formación de gases y los espasmos gastrointestinales. Además, propicia la estimulación de jugos gástricos y el apetito. El orégano como agente antibacteriano Otro de los beneficios del orégano es que, gracias a la gran cantidad de ácidos fenólicos y flavonoides, funciona como un excelente antimicrobiano. De hecho, en aceite esencial, el orégano podría ayudar a combatir bacterias que causan infecciones estomacales y en la piel, como indican estudios de Universidad Nacional Federico Villarreal del Perú. Trata malestares en la garganta con orégano Gracias a sus efectos analgésicos y antisépticos, el orégano funciona también como resolutivo para aliviar algunos síntomas de los resfriados y catarros. Si presentas algún malestar en la garganta, el té de orégano bien podría ayudarte a sentirte mejor. Ahora que conoces los beneficios del orégano y sabes que funciona como planta medicinal, asegúrate de tener un poco en tu alacena.
El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
¿Cuáles son los bocados perfectos que siempre recuerdas? Ese sabor que al viajar empiezas a extrañar. En México, por ejemplo, es común extrañar la tortilla. En lo personal, mi primera parada, al regresar de un largo viaje, es por unos ricos tacos. La comida es parte de nuestra identidad. Nos enorgullece, nos reconforta y sobre todo nos vuelca a una memoria colectiva llena de antojos típicos de nuestra cultura. Latinoamérica es reconocida por su forma de compartir la mesa, por diferentes platillos que han conquistado al mundo entero y que hoy ya pueden encontrarse en otras geografías pero nada será como el sabor de casa y de nuestra tierra. Por ello, platicamos con diferentes personas de Latinoamérica para que nos compartieran las garnachas o antojitos típicos de su país que son sus consentidos, ¡descúbrelos!Tortas fritas de UruguayMaría del Rosario Canale Ramírez, originaria de Montevideo, Uruguay, declara que sus favoritos son las tortas fritas. Estas pelotitas típicas de los mercados y las ferias que se elaboran con harina de trigo, grasa y sal, algunas veces coronadas con azúcar. Las tortas fritas se suelen consumir en Uruguay a cualquier hora, pero algo distintivo para María es que se disfrutan más en los días de lluvia. “Tenemos el dicho de que si llueve, el día es para tortas fritas y las preparamos en casa como por obligación”. Además, son muy populares en las playas, donde puedes encontrar carritos que te las fríen al momento y en las canchas de fútbol. Se dice que llegaron a Uruguay en el siglo XIX, cuando los alemanes las introdujeron y los gauchos uruguayos preparaban la masa con agua de lluvia. También hay historias de que llegaron con los españoles. Lo importante, más allá de su origen, es que si estás en Uruguay y llueve, una tortita frita y un maté has de probar.Arepas de Venezuela Adriana Olivero y Leysi Rodríguez nacieron en Caracas, Venezuela. Hoy radican en la Ciudad de México, pero no pasa un día sin que recuerden con cariño las arepas. Éstas se desayunan, comen y cenan. Se comen con las manos y son populares las 24 horas en Caracas, pues hay restaurantes de arepas que se mantienen abiertos toda la noche. Estas tortas están hechas a base de harina y se rellenan con múltiples sabores. Las más populares son la Reina Pepiada (rellena de ensalada de pollo, aguacate, cilantro y mayonesa); la Pelua (con carne deshebrada y queso amarillo rallado), la Tatira (con queso gouda) y la Sifrina (que va con pollo aunque su nombre significa fresa). Una de sus favoritas es la Rueda de Camarón, que es una arepa gigante. Se acompañan con guasaca, salsa venezolana similar al guacamole sólo que más salsoso, con perejil, cebolla y aceite. Sea cual sea la arepa que pruebes, la recomendación es disfrutarla con jugo fresco de maracuyá, que en Venezuela conocen como parchita. Yuquitas de Perú Álvaro Vásquez, cocinero de origen limeño, es un aventurero gastronómico por naturaleza. Él recomienda probar los ceviches (plato insignia del Perú), los anticuchos (brochetas de corazón de res que venden en algunos restaurantes y afuera de los mercados o en las paradas de los autobuses por las noches), el choclo (maíz) con queso y las papas con quesos de la Sierra. Una de sus consentidas es la yuquita rellena, muy popular en Lima y en las ciudades de la serranía, que también son una masa pero con yuca, que encuentras en puestos y ante tus ojos avientan a freír y te dan en una bolsita de papel.En Latinoamérica amamos comer bien y la masa nos representa. ¡Compártenos cuáles son tus antojitos favoritos!
El vino no es un idioma que deba aprenderse. No es una pieza de arte conceptual que haya que comprenderse o descifrarse. Tu moño, pipa y guantes sácalos cuando pruebes otras cosas más sofisticadas. El vino se prueba y listo. Eso sí, asegúrate de que el que te lleves a la boca te guste. Para diferenciar los unos de los otros –los “sí, por favor” de los “nunca más”–, hay que degustarlos y no sólo tomarlos. Y si te llegara a quedar alguna duda, aquí te respondo lo que siempre habías querido saber sobre vino, pero nunca te habías atrevido a preguntar. Y a todo esto, ¿qué diantres es el vino? Este caldo multicolor (tinto, blanco, rosado o naranja) es el jugo fermentado de la uva. No de la que nos llena la boca cada Año Nuevo en busca de amor, salud y dinero. Hablo de la vitis vinífera o vid cuyas variedades o cepas seguramente has escuchado nombrar: cabernet sauvignon, merlot, malbec y muchos etcéteras. Sí, así como el mango y sus múltiples variedades (ataulfo, petacón, manila).Seguramente te preguntarás, ¿por qué hay que oler el vino? Para mí es la parte más especial del jugo de la vid. Los aromas son su regalo –además del sabor–, pues en ellos se revelan cuentos de castillos, lunas y familias; historias sobre el lugar donde fue cultivado, sobre la cepa, la receta con la que se elaboró. ¿Recetaaaaa? La receta en el vino no es como la de un cheesecake. El “saber hacer” o receta a la que llega un enólogo contempla desde la forma en la que la uva se siembra hasta si se combina con otras variedades para crear mezclas, o si el vino se guarda en una barrica ya usada o una nueva. Las posibilidades son infinitas. Quizás no te habías atrevido a preguntar por qué movemos la copa y luego olemos el vino. Sin duda no es para llamar la atención. El ligero movimiento circular oxigena el líquido y despierta con potencia los aromas. Haz la prueba y huele la copa quieta. Luego, agítala. Tu percepción cambiará. ¿Quieres saber por qué se dice que el vino “huele a cereza” “tiene aromas a pimienta” o “a manzana verde”? No es que añadan dichos ingredientes en su elaboración. Los aromas resultan de las reacciones químicas de la fermentación y el añejamiento. Lo que sí puede suceder es que, si en el viñedo había romero y lavanda, el vino desarrolle notas similares. Y, ¿qué hago si yo no huelo nada? Primero, no desesperarte y practicar. Aunque la gente te vea como a un loco, experimenta la vida a través de la nariz. En el mercado, acércate a las flores y grábate en la memoria cada olor. En el súper huele las frutas (sin tocarlas, por aquello de la sana distancia) y nota si hay diferencia entre un durazno y un chabacano, entre una manzana verde y una roja. En casa, amontona especias y a cierta distancia trata de reconocerlas con los ojos cerrados. Esto desarrollará tu instinto sabueso. Si conoces a un fan del vino habrás escuchado de los taninos. ¿Los tanin.. qué? La tanicidad es una característica esencial en el tinto junto a la acidez, el dulzor y el alcohol. Para hablar de ella, primero recuerda la sensación que te deja una loción astringente en la boca. Esa sequedad en las encías es la tanicidad. Los taninos son deseables en el vino, siempre y cuando estén equilibrados con las otras características. Si no están bien “pulidos” o trabajados en la receta, lo más seguro es que el vino no sea fácil de beber y te deje seca la boca.Y finalmente llegamos a la pregunta más importante de todas: ¿Un vino barato es sinónimo de “malo” y viceversa? Como en la comida, el precio no asegura la calidad ni el sabor; siempre hay hallazgos en lugares insospechados y decepciones en sitios de alcurnia. La calidad de un vino depende de los cuidados puestos en la uva desde el campo y la bodega. Además, tiene que ver con la técnica y la receta del enólogo. Si él se esmera por producir productos de calidad, te aseguro que sus vinos más baratos serán mejores que los de una bodega de mucho marketing y con prácticas a medias tintas. Hay vinos para cada momento y cada bolsillo. Anímate a probarlos con medida y a degustar en consciencia. Aterriza en el momento. Mantente presente en las sensaciones que llenan la nariz y la boca. El regalo será grande. ¿Tienes más preguntas de vino? Escríbeme y te contesto: shadia.asencio@kiwilimon.com
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