¡El mundo se está quedando sin chocolate!
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¡El mundo se está quedando sin chocolate!

Por Kiwilimón - Febrero 2015
Lamentamos darles tan malas noticias y sabemos cuánto afectará esto a los amantes del chocolate pero se trata de una realidad, se está acabando el chocolate en el mundo.  El problema es muy sencillo, consumimos más chocolate del que somos capaces de producir. En 2013 se consumieron 70 mil toneladas, es decir más de lo que se produjo en el año, por lo que dos de las industrias chocolateras más grandes del planeta, Mars, Inc. y Barry Callebau, aseguran que en 2020 esta cifra podría aumentar hasta 14 veces.  Este déficit de cacao ha sido el más importante en 50 años y con el paso del tiempo sólo va empeorando.  De acuerdo con The Washington Post, la consecuencias de este conflicto se irán haciendo presentes poco a poco. Para comenzar es muy probable que el precio del chocolate aumentey que se combine cacao con distintos ingredientes como grasa vegetal y otros químicos para obtener suficientes suministros de chocolate. Otra opción para mantener los costos estables sería disminuir el tamaño de las presentaciones o bien, agregar frutos secos, turrones o distintos rellenos, de modo que la cantidad necesaria de cacao disminuya. Es evidente que la sequía, el cambio climático y algunas enfermedades que atacan naturalmente a la planta generan afectaciones en la producción, pero el conflicto radica principalmente en las características propias del cacao.  Los agricultores se enfrentan al desafío de seleccionar correctamente las cepas que plantarán ya que cada árbol tarda por lo menos dos años en dar frutos, esto no sólo hace la producción muy lenta, sino que complica el proceso de selección genética de los árboles de alto rendimiento capaces de resistir enfermedades y que generan cacao con un sabor agradable. Según lo señala The Atlantic, ante esta escasez los agricultores están apostando por nuevas variedades de cacao, como la CCN51 que produce casi siete veces más semillas que los árboles ecuatorianos y además es resistente a una enfermedad llamada “Escoba de bruja”, sin embargo su sabor no es muy bueno ya que ha sido descrito como muy amargo, astringente y ácido. Existe otra variedad que promete ser mejor, estas cepas son llamadas  R-1, R-4, y R-6, también pueden producir siete veces más cacao, pero lo mejor de todo es que su sabor es muy bueno, incluso R-4 y R-6 ganaron en los Premios Internacionales del Cacao en el Salon du Chocolat en París, el primero por sus notas frutales y dulces y el segundo por sus notas de nuez y leña. Estas nuevas cepas podrían ayudar a contrarrestar un poco el problema, sin embargo, cosechar algunas plantaciones maravilla no detendrá a los amantes devoradores de chocolate, por lo que tal vez en el futuro tengamos que sufrir las consecuencias,  ¿podrá la ciencia salvarnos? Ver nota original
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La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
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