Guía para usar el café como abono casero para plantas
Tips y Consejos

Guía para usar el café como abono casero para plantas

Por Eloísa Carmona - Junio 2020
Usar los restos de café para abonar nuestras plantitas es una gran manera de reciclar este tipo de residuos orgánicos y de mantener tu flora casera en perfeto estado.

Sin embargo, es importante saber hacerlo correctamente, pues aunque muchas veces hemos visto que basta con poner el café molido usado sobre la superficie de la tierra, hay formas de hacerlo más efectivo.

Para empezar, tienes que conocer los beneficios del café como abono para las plantas. El principal y más conocido es que el café molido contiene aproximadamente 2% de nitrógeno en volumen.

Además, los posos de café, como también se les conoce, no son ácidos, pues el ácido en el café es soluble en agua, así que se queda principalmente en tu café.

Por otra parte, el café molido tiene un pH neutro (entre 6,5 y 6,8 pH), mejora la estructura del suelo y es una excelente fuente de nitrógeno para el compostaje.

Y aunque no está comprobado, la evidencia anecdótica sugiere que los posos de café repelen a las babosas y los caracoles en el jardín.

Cómo usar el café como abono

Usar el café como abono es muy sencillo, pues simplemente puedes extenderlo directamente sobre el suelo. Pero aquí te dejamos más tips para aprovecharlo en tus plantas.

-Extiéndelo sobre el suelo y cubre con hojas secas o composta.

-Haz una pila de composta colocando los ingredientes en capas con 1/3 de hojas, 1/3 de recortes de hierba fresca y 1/3 de café molido.

-Mezcla el café molido usado con papel picado u hojas secas, para tener un equivalente de una fuente de carbono.

Si incorporas café molido directamente en el suelo, agrega un fertilizante nitrogenado al mismo tiempo. Los granos de café estimulan el crecimiento de microorganismos en el suelo, que utilizan nitrógeno para su crecimiento y reproducción, mientras los granos de café se descomponen por los microorganismos, el nitrógeno adicional en el fertilizante proporcionará una fuente de nutrientes para sus plantas.
También puedes añadir los filtros de café de papel a tu composta como fuente de carbono. Sólo rómpelos en pedazos pequeños para acelerar la descomposición.

Lo mejor de usar café como abono es que los residuos de café no se echan a perder, por lo que puedes almacenarlos para usarlos posteriormente y aplicar estos consejos en tu pequeño jardín en casa.
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Alejandra Gabriela Angeles Maigre
17/07/2020 10:46:52
Estupendo 👍
Paola Monterroza Perilla
02/07/2020 18:01:08
Genial!!!
Lydia Suazo
01/07/2020 14:58:37
Si es muy bueno lo he usado antes
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¿Quién no ha disfrutado, e incluso revivido, con una rica birria? Ya sea en caldo o en taco, es uno de los platillos mexicanos más populares y sabrosos que ha conquistado a quienes la prueban. La birria es representativa del estado de Jalisco, en donde se preparaba originalmente con la técnica de la barbacoa, como bien explica el chef Ricardo Muñoz Zurita en el Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana: la carne (principalmente de borrego o chivo) se sala y se unta con la salsa de chiles; se deja reposar 12 horas; se envuelve en hojas de maguey, junto con la marinada, y se introduce en una olla tapada y sellada con masa de maíz durante cuatro horas, o hasta que la carne se separe del hueso. Después se separa la carne del jugo, el cual se guisa con jitomate para después servirse en un rico caldo con la carne, cebolla y orégano al gusto.Actualmente la birria casi no se prepara en hojas de maguey, sino que se cuece al vapor, en horno o en olla de presión. El tipo de carne también varía dependiendo la región. Además del borrego y el chivo, se utiliza carne de cerdo, carnero y ternera (como en Jalisco), pescado y pollo (Michoacán) o hasta cabrito (Colima) y res (Tijuana). También se combina más de un tipo de carne. Su regla es, sea cual sea su carne, es que se deja cocinar hasta que esté en su punto, así como su condimento especial con chiles y especias que le dan un sabor único. Birria de res estilo Tijuana La birria es emblemática de Jalisco pero la birria de res de Tijuana ha conquistado los paladares de Norteamérica, desde Los Ángeles hasta Nueva York.  Visitar una birreria en Tijuana, ya sea en en puesto, carrito o establecimiento es olvidar las nacionalidades en la mesa. Los birrieros te despachan en español e inglés por igual. Te la sirven en caldo, taco o incluso en quesabirrias (tacos de birria con queso),  todos con sus salsas de casa y complementos obligados: cebolla, limón y cilantro. En una reciente publicación de Bill Esparza para Eater, destaca que la birria llegó a Tijuana desde Coatzingo, Puebla, y que para mediados de los años 80 ganó popularidad en Tijuana, misma que permeó en Estados Unidos hasta traducirse en camiones de birria en Los Ángeles y, más recientemente, en la oferta de este rico platillo en Nueva York. Y como afirma el dicho: para muestras falta un botón. Los Tacos de Birria del Río, en Tijuana, que se encuentran frente al mercado Hidalgo venden a diario 500 kilos de birria en cada jornada (de la 1 am a la 1 pm). Visitarlos es garantía de placer culinario y todo un espectáculo orquestado por grandes birrieros que despachan con maestría y velocidad media tonelada de birria en tan solo doce horas. 
Los beneficios del aguacate no sólo se limitan a consumirlo como alimento, pues estos se extienden a tu piel con esta mascarilla casera de aguacate, que te ayudará con cualquier problema de resequedad que tengas.El aguacate está lleno de nutrientes, por ejemplo, es una gran fuente de grasas monoinsaturadas y vitamina E, la cual es antioxidante. Por otra parte, las grasas saludables que contiene funcionan muy bien cuando se aplica sobre la piel, pues los aceites naturales la nutren e hidratan. También están llenos de antioxidantes y vitaminas que pueden ayudar con el enrojecimiento y la inflamación.Cómo hacer una mascarilla de aguacate para el rostroPara hacer esta mascarilla necesitarás una licuadora y lavar tu rostro antes. Los ingredientes que usarás son los siguientes:1 aguacate maduro1/3 taza de yogurt natural2 cucharadas de miel1 cucharada de jugo de limónSimplemente licúa todos los ingredientes a una licuadora y mezcla hasta obtener una consistencia suave. Aplícala de manera generosa en el rostro y el cuello, y déjala reposar durante unos 20 minutos antes de enjuagar con agua tibia.Aparte de los beneficios del ingrediente principal, la miel puede ayudar con una variedad de problemas de la piel, incluidos el acné, el eccema, la psoriasis y la inflamación.Por su parte, la textura cremosa del yogur puede ayudar a retener la humedad y potencialmente iluminar la piel. Algunas investigaciones sugieren que incluso puede ayudar a igualar el tono de la piel.Finalmente, el jugo de limón aporta vitamina C, un antioxidante y un agente abrillantador, y ayuda a darle a la piel un brillo impecable y a evitar que los aguacates se oxiden.Un truco extra es añadirle hojuelas de avena, pues sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar a calmar y tratar la piel, y así aumentar la efectividad de la mascarilla. También puedes meterla al refrigerador unos minutos antes de usarla, para que además te ayude a reducir los poros y aliviar las líneas finas y las arrugas.¿Sabías que los nutrientes del aguacate también se pueden aprovechar en té y agua? Con esta fruta nada se desperdicia y puedes hacer té de hueso de aguacate o agua de aguacate también.
Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
Los restaurantes son parte esencial de la economía en México, generan 5.6 millones de empleos directos e indirectos y trabajan de la mano con una extensa red de proveedores mexicanos, muchos de ellos provenientes del campo. Tan sólo en 2020, como consecuencia de la crisis sanitaria, en México se perdieron alrededor de medio millón de empleos; mientras que en la Zona Metropolitana del Valle de México se cerraron 13 mil 500 establecimientos de forma definitiva. De acuerdo con la Canirac (Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados), ocho de cada diez restaurantes podrían cerrar sus puertas como consecuencia de esta crisis pandémica. El efecto económico que ocasionó el cierre de restaurantes en abril del 2020 fue devastador para la industria. Resistieron el permanecer cerrados, sólo con servicio a domicilio, durante casi cuatro meses. Sus esfuerzos fueron titánicos para conservar sus plantillas laborales y solventar sus gastos operativos tales como rentas, contribuciones, impuestos y servicios, sin apoyos gubernamentales. La anhelada apertura y el retorno a la nueva normalidad exigió aforos controlados (de 30 o 40%) y gastos adicionales para cumplir con las medidas de seguridad y prevención dictaminadas por instituciones mundiales, tales como barreras físicas y artículos de protección para trabajadores, proveedores y clientes. Así, restaurantes de gran tradición en todo el país bajaron sus cortinas y dijeron adiós para siempre. En Ciudad de México, por citar sólo algunos ejemplos, cerraron: Lampuga Condesa que estaba por cumplir 15 años; la Trattoria Della Casa Nuova, tras hacer felices a comensales del sur de la ciudad por 40 años; Sir Winston Churchill's, con una trayectoria de casi 50 años o La Vaquita, cantina que durante 100 años tuvo sus puertas abiertas en el Centro Histórico. Restaurantes extintos y muchos más al borde de su extinción. Por este motivo, en la Ciudad de México y el Estado de México, un grupo de 516 restauranteros emitieron el 7 de enero de 2021 un desplegado con el grito de auxilio: ¡Abrir o morir! Tras el nuevo cierre que se instauró a partir del 18 de diciembre de 2020 a la fecha por el semáforo rojo de ambas entidades. “Tan sólo el anuncio del cierre de nuestros establecimientos por tres semanas provocó un incremento de 10% de empleos perdidos a los ya registrados”, declaran. Incapaces de mantenerse y sin ahorros, solicitaron la declaración de la industria restaurantera como actividad esencial, así como el apoyo a la economía formal y regulación de otras actividades. Señalaron que estudios internacionales han demostrado que los restaurantes, con las medidas de seguridad que tomaron, no son fuente de contagio. Su mensaje es claro: “¡Abrimos o morimos!”.El día de hoy (8 de enero), la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México anunció el mantenimiento del semáforo rojo con cierre de actividades no esenciales y la condonación del Impuesto Sobre Nóminas para restaurantes.La realidad es compleja para los restaurantes que han sobrevivido, también para los miles de trabajadores que integran sus equipos de trabajo y la cadena de valor que trabaja con éstos como son verdulerías, panaderías, tortillerías, carnicerías, pollerías, por mencionar algunos. Esperemos que 2021 no condene a la extinción esta industria mexicana.
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