Guía paso a paso para catar vinos
Tips y Consejos

Guía paso a paso para catar vinos

Por Kiwilimón - Julio 2015

¿Te gusta mucho el vino pero no sabes exactamente cómo comprobar si es bueno? Está claro que todo empieza por el gusto y que si el vino se te hace rico, entonces eso es lo importante, pero también hay toda una ciencia detrás de la cata de vinos. Hoy te contamos cuáles son los pasos para conocer la calidad de cada fermentado de uva para que así puedes distinguir entre los buenos vinos y los regulares, e incluso para que hagas una cata con tus amigas en casa.

Catar vino se trata de tres procedimientos muy específicos que debes llevar con tus ojos, tu nariz y tu paladar. Aquí te lo explicamos:

1. Apariencia

Tinto: si el color es denso y oscuro entonces el vino será de sabor fuerte y profundo, si por el contrario parece acuoso, sabrás que ese vino será ligero y sin mucho alcohol.

Blanco: Un blanco más claro significa que el vino es seco, no muy afrutado y poco dulce, por el contrario, si es un blanco verdoso sabrás que ese vino será cítrico y acidito con notas a frutas. En ambos casos debes tomar tu copa y agitarla en forma circular. Esto sirve para ver qué tanto se desliza el vino por el interior de la copa. Si le cuesta bajar y las gotas son espesas y bajan lentamente entonces es un vino añejado por mucho tiempo con sabor profundo. Si, al contrario, las gotas resbalan rápidamente por el vidrio, entonces tienes un vino ligero y acuoso que podría no ser tan rico.

2. Aroma

Se dice que los recuerdos entran por la nariz, y en el caso del vino es muy cierto.

Tinto: si al oler dentro de la copa percibes un poco de chocolate, cerezas, o casi un olor a tierra significa que ese vino se añejó por mucho tiempo pues sus notas son de frutos oscuros e ingredientes pesados. Si el olor es más salado y ligero sabrás perfecto que ese vino se creó cerca del mar. Blanco: un olor a vainilla, avellanas o durazno te dice que el vino que tomas es muy dulce, afrutado y que se añejó por un buen tiempo. Si por el contrario el olor es seco, casi agrio y ácido, estarás tomando un vino seco y con mayor porcentaje de alcohol. En ambos casos no hay errores, a cada quién le puede recordar cosas diferentes el aroma del vino, esto es simplemente porque los olores nos recuerdan diferentes situaciones de nuestra vida y está perfecto.

Tips del vino

  • Como regla general, marina el vino tinto con carnes rojas y estofados, mientras que el vino blanco con pescado, pastas blancas y mariscos
  • No te fijes tanto en la edad del vino, hay muchos vinos jóvenes muy ricos y frescos hechos de uvas de calidad, la edad sólo es un número
  • Ningún vino sabe igual que el anterior, incluso dos de la misma marca y año, cuentan con un sabor que evoluciona y es por eso que es tan intrigante para el paladar
  • Nunca cocines con un vino que no tomarías, esa es una regla que no puede olvidarse
  • Los vinos españoles y franceses son muy buenos, pero la producción reciente del Valle de Guadalupe es excepcional. Trata de probar más vinos mexicanos.
 

Recetas

Ahora, si no sólo quieres catar el vino, sino cocinar con él, te dejamos algunas recetas muy ricas que incluyen a esta bebida legendaria.

Mejillones en Salsa de Vino: http://www.kiwilimon.com/receta/pescados-y-mariscos/mejillones-en-salsa-de-vino

Res con Salsa de Vino Tinto: http://www.kiwilimon.com/receta/carnes-y-aves/res-con-salsa-de-vino-tinto

Gelatina de Vino Tinto con Fresas: http://www.kiwilimon.com/receta/postres/gelatina-de-vino-tinto-con-fresas

 
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) afirma que 15% de los restaurantes –casi 600 mil– ha cerrado definitivamente a lo largo de la pandemia. El tema no es sólo económico: estamos ante el pico más álgido de contagios y fallecimientos. Hay que frenar la cadena de contagios, cuidar la salud de los comensales y el personal y, al mismo tiempo, evitar que se desmorone una de las industrias que más le ha dado a México, de la mano del turismo. Para Juan Pablo Ballesteros –restaurantero que durante la pandemia cerró las puertas de algunos de sus negocios de comida– es en los confines del restaurante donde se han tomado más precauciones que en ningún otro centro social: “estamos sobrados de medidas higiénicas y de prevención. Con el aforo que teníamos alcanzaba a penas para pagar nóminas y la mitad de renta. Sin poder abrir sólo destruirían los negocios para siempre”, afirma.No sólo él. Hace algunos días el gremio se unió para exigir al gobierno que se les dejara operar bajo las limitaciones anteriores como mínimo. “Exigimos que revisaran los casos y el concepto y, no agarren a todos parejo”, dice Juan Pablo Ballesteros ante la segunda llamada a semáforo rojo en el país. Como a él, el gremio fue tomado por sorpresa con lo abrupto del cambio: “Primero nos hacen invertir en capacitaciones y medidas y luego nos cierran de un día para otro”. La unión de patrones, meseros, cocineros y garroteros surtió efecto. Con ollas, sartenes y el grito de “abrimos o morimos”, el sector pudo lograr que el gobierno de la Ciudad de México diera su brazo a torcer para que al menos pudieran volver a dar servicio. Aunque no fueron aprobadas, en la petición también estaba la condonación de impuestos, una renovación al esquema fiscal y un programa de financiamiento para contrarrestar los efectos de la situación.Para Saúl Lomelí, Director General de Neta Comunicaciones, agencia encargada de las relaciones públicas de restaurantes como Nicos, El Tajín, Galanga Thai House, Kiin thai-viet, Pin tó, Pastelería Cardín, Yoshimi y Teppan Grill, no todo está en manos del gobierno: “La flexibilidad, la creatividad y la resiliencia tienen que ser los motores para resistir. Tenemos que enfrentar el reto con soluciones innovadoras”.Él afirma que la responsabilidad de cuidarse no puede ser unilateral. A los restaurantes toca respetar y velar por el cumplimiento de las medidas de higiene y sanitización; asegurar la salud del personal y cumplir con los porcentajes de afluencia en las mesas. Del lado del comensal hay que cuidarse y realizar el registro en QR code antes de entrar a los locales. Con esta sencilla medida se pueden rastrear las cadenas de contagios si los hubiera.Saúl afirma que la comunidad unida, responsable y empática puede sostener a la industria restaurantera que peligra de extinción por la pandemia. Para apoyar, nos recomienda salir a consumir a nuestros sitios favoritos y seguir al pie de la letra estos nueve puntos:1. RESERVA POR FAVOR. Una forma de proteger a todos es evitar las filas de espera y las aglomeraciones. Mientras el restaurante tenga mayor control del flujo de personas, todos ganamos. 2. SIGUE LAS INSTRUCCIONES. Usa cubrebocas para entrar, respeta la sana distancia en todo momento y sigue las normas de higiene. 3. SÉ PACIENTE. Esto sigue siendo nuevo para todos. El staff está nervioso y trabaja diariamente para ofrecernos la mejor experiencia.  4. SÉ RESPETUOSO. El trabajo del staff es atendernos y brindarnos una experiencia positiva. A cambio, nosotros tenemos que respetarlos y escuchar cuando nos den instrucciones.5. NO MÁS DE 4 POR MESA. No se vale ir “en bola” ni juntar las mesas. Tampoco reservar para 4 y llegar 5, 6 o 7. Los centros de consumo tienen la obligación de establecer límites en cuanto a número de comensales.6. DISFRUTA, DISFRUTA. Se vale gozar y comer rico respetando la sana distancia, lavándonos las manos frecuentemente y siendo cuidadosos con nuestros amigos y el staff.7. DEJA PROPINA. Recuerda que el personal del restaurante ha sufrido mucho en cuanto a su economía. Si puedes dejarles un extra, mejor. Nuestro apoyo vale mucho.8. SÍGUELA EN CASA. No es momento de sobremesa. Si quieres más, pide para llevar.9. REGALA COMIDA. Recuerda que el servicio a domicilio y de entrega en restaurante seguirán activos. Si quieres compartir con tus amigos, regálales sus platillos favoritos. Se vale.
¿Quieres hacer un huerto casero pero no sabes cómo empezar? No te preocupes, aquí te mostramos 5 hierbas que puedes cultivar fácilmente y que además, te ayudarán a preparar tus alimentos en la cocina. ¡Olvídate de tener que salir al mercado y aprende a cultivar plantas en casa! Cilantro El cilantro es un ingrediente básico en la cocina y lo mejor es que puedes comprar sus semillas y sembrarlas en una maceta sin mayor problema. El cilantro tiene una vida corta de aproximadamente 12 meses, pero una vez que lo coseches, éste no volverá a crecer. Albahaca La albahaca es una hierba que además de servir para cocinar, también es conocida por sus propiedades medicinales. Esta hierba puede llegar a vivir hasta un año y puedes replantarla cada 10 y 11 meses para alargar su vida. Asegúrate de conseguir una maceta mediana pues puede crecer hasta 30 centímetros. Menta La menta es una de las hierbas favoritas de las personas, ya que te puede servir para preparar té, ensaladas y por supuesto, para decorar tus postres. Puedes plantar tu menta en una maceta pequeña que utilices únicamente para ella. Romero El romero es una hierba de olor y una planta con numerosas propiedades medicinales, como antiséptico, antiespasmódico, aromatizante y estimulante estomacal. No olvides regar constantemente esta hierba pues la tierra siempre debe estar húmeda, de lo contrario se secará rápidamente. Perejil El perejil es una hierba de olor que sirve para condimentar y adornar la comida. Además, puedes utilizarlo para favorecer el crecimiento de otras plantas, como espárragos y tomates. ¿Qué hierbas te animarás a plantar en tu huerto casero?
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
Es bien sabido que los mexicanos tenemos especial vocación por los mercados. Difícilmente nos negaremos a probar algún negocio de alimentos que se haya posicionado en estos maravillosos espacios en los que confluye toda clase de vendimias. En Guadalajara nos pintamos solos para presumir lo bien que se come en cualquiera de ellos y, recientemente, revisité un clásico del barrio de la Capilla de Jesús: el Mercado del IV Centenario (Calle Garibaldi 824) que se inauguró en 1942 en conmemoración del 400 aniversario de la fundación de la capital de Jalisco. Aunque es muy complejo sólo seleccionar tres de sus negocios, aquí les comparto tres imprescindibles: Yunaites menjurjes pueblerinos Fabián Delgado es un cocinero jalisciense orgulloso de sus raíces, de sus rumbos, de sus recuerdos familiares entorno a la cocina, y recientemente concretó en este mercado un comedor llamado Yunaites. Las recetas heredadas por sus tías y papá, más el talento culinario que ha acumulado al paso de los años con otros proyectos como Caligari y PalReal, hicieron surgir un menú con insumos de sus colegas del mercado o procedentes de productores de Jalisco. Aunque mi sugerencia es probar de todo, así de simple y llano, vienen a mi cabeza el taco de menguiche, las encotijadas, el mole cosechero y la torta de chorizo y jocoque de Arenal con frijoles y encurtidos de Pajarito.A pocos meses de su apertura, la larga mesa que atiende desde muy temprano no para de estar “llena” de vecinos y comelones que de todas partes llegamos. Encuéntralo por la entrada de la Calle Garibaldi; atiende de martes a domingo desde las 9:00 horas hasta mediodía.Birriería Tlaquepaque Otra verdad incuestionable es que en Jalisco la birria es una receta que dominamos tanto en hechura como en consumo. Todos tenemos al menos una o dos que topan en la lista de opciones, y ésta ubicada desde hace 20 años en el corazón del Mercado del IV Centenario es una ruda contrincante. En el local trabaja toda una familia que diariamente prepara con chivo y res sus caldosos platos, que atentamente son servidos por personajes como Don Javier, o el joven Adrián, a quien da gusto ver tomar la batuta de esta tradición culinaria.Se vende la birria por orden y por tacos con tortillas recién hechas, y debo aclararles que vuelan, así que entre más temprano pases por tu tanda asegurarás que no te quedes con las ganas. Un consejo, repite del caldito o consomé que está perfectamente sazonado.Encuéntralos por la entrada de la Calle Jesús, sólo cierran los miércoles, y como ya mencioné llega temprano.Hamburguesas SunyAunque su nombre presume estas preparaciones venidas del país del norte, en esta ocasión yo les sugiero otra receta muy popular en Guadalajara: los lonches. La razón es muy concreta, desde 1986 Don Humberto los sirve con el famoso birote fleiman y pierna bien cocinada en su parrilla. Aunque también hay de lomo y hasta de panela para aquellos que no coman carne, todas llevan aguacate, jitomatito, rajas de jalapeño, su untada de mostaza y crema.Entre sus lonches hay otro que es tentador, el de la casa o Suny que es con pierna de cerdo, queso manchego y salchicha, perfecto para que lo comas ahí o a la usanza local, caminando entre mordisco y mordisco.Encuéntralo por la entrada de la Calle Cruz Verde, y abren de lunes a sábado, de 8:30 a 15:30 horas. Su menú incluye dogos y hasta sándwiches “ligeros”.Texto y fotos de Wendy Pérez, periodista gastronómica y fundadora del Mezcal Aguas Mansas.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD