5 técnicas que no estás aplicando para terminar con los berrinches
Consejos de Hogar

5 técnicas que no estás aplicando para terminar con los berrinches

Por Kiwilimón - Febrero 2016
¿Sus hijos les han hecho pataletas? Me imagino que la mayoría responderá que sí, y quédense tranquilas que son absolutamente normales. Según lo que dijo la psicóloga, es la manera en que demuestran que son independientes. Por ende, entre los 2 y los 6 años, edad en que los niños aprenden a ser más autónomos (aprenden a hablar, caminan y empiezan a ir al baño solos), es cuando quieren decirle a los papás: yo también puedo hacer las cosas y tomar decisiones. Así que la próxima vez que te encuentres frente a una pataleta recuerda estas 5 maneras en que podrás controlarla:
  1. Contener: Cuando mi hija hacía una pataleta, yo me enojaba y esperaba a que se le pasara antes de hablar con ella. Pero no, hay que hacer exactamente todo lo contrario porque están en un estado anímico en que necesitan compañía. Ponte a su lado, suaviza la voz, abrázalo y dile con mucho cariño que tú entiendes que está enojado porque no le diste un chocolate, porque hay que lavarse los dientes, porque hay que ir a acostarse, o por el motivo que sea. Agáchate para estar más cerca de él y muéstrale tu cariño, aunque lo único que quieras es correr.
  2. Explicar: Una vez que estás conteniendo, explícale por qué hay que hacer eso que a él no le gusta. Por ejemplo: “yo sé que te gustaría quedarte viendo Doctora Juguetes, pero es tarde y recuerda que mañana hay que levantarse temprano” o “entiendo que quieres esas galletas pero vinimos al supermercado a comprar otras cosas y no traje más dinero”. Explicar ayudará mucho para que entienda por qué estás actuando de cierta manera.
  3. Empatizar: Luego de explicar, empieza el proceso de empatizar, donde hay que tratar de dar a entender que lo comprendemos porque a nosotros también nos pasa, por ejemplo “a mí tampoco me gusta tener que lavarme los dientes, de hecho me encantaría acostarme sin lavármelos, pero es algo que tengo que hacer todas las noches para evitar las caries” o “yo me comería feliz todos los dulces, pero si lo hago, me puedo enfermar porque mucha azúcar hace mal”. Haciéndote partícipe de su molestia, mejorará su reacción.
  4. Ofrecer opciones: Esta es la mejor parte para ellos, porque una vez que se están calmando, si les das opciones ellos sienten que ganaron la batalla. Nos explicaron en la charla que la letra “o” es clave en esto porque es la manera en que los niños entienden que pueden elegir. “Si no te gusta ese postre, puedes elegir entre la manzana o la pera”. Otro ejemplo puede ser “puedes elegir ordenar los juguetes antes de irte a acostar o mañana despertarte 5 minutos antes de lo usual y ordenarlos”.
  5. Cumplir con lo que dijiste: Esto es lo más importante. Después de todos los pasos anteriores, tienes que mentalizarte para cumplir en lo que quedaron. Si quedaron en que ordenaría los juguetes al otro día temprano, tienes que poner el despertador antes e ir a despertarlo. Así sabrá que sus decisiones también se cumplen y sus berrinches tienen consecuencias.
Yo he ido aplicando estos pasos desde que asistí a la charla y me ha funcionado bastante bien con mi hija. Ahora tengo mayor tolerancia al berrinche porque sé que pasará y que ella aprenderá algo de la experiencia. De todas maneras, siempre hay que entender que nuestras tácticas puede que no funcionen, pero tratar es siempre lo más importante. De a poco vamos avanzando con ellos en este hermoso camino llamado crianza. Leer artíulo original.
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El padre ha sido considerado un símbolo de protección y cuidado, sin embargo, el arquetipo se ha redefinido con los años. Ejercer la paternidad hoy es una acción que se pinta con distintas tonalidades. No hay una sola forma de paternar así como no hay un solo tipo de padre. Las familias cambian, la forma de relacionarse cambia y con ellos las posibilidades de celebrar a aquellos seres que nos dotan de seguridad y nos hacen sentir fuera de peligro.Y como cada padre es un universo que refleja sus propios aprendizajes y gustos, queremos proponer algo para cada uno. Son cinco planes ideados para cinco tipos de padres. Nos encantará estar presentes en sus mesas de comedor, la mesita de centro o una mesa campirana para festejarlo. 1. ASADO EN CASAPara los amantes de la parrilla, la fiesta comienza con un par de kilos de carne, un guacamolito y la sensación de dominar el fuego. Si papá es goloso y emprendedor, podrían aventurarse a preparar unas costillitas al asador o incluso una discada de mariscos al estilo norteño. En la parrilla no deben faltar verduras, como nopales, e ingredientes para hacer una salsa martajada. La cocción será el complemento ideal para unos volcanes –tortillas doradas a la parrilla con queso– hechos al momento. Maridaje: un vino cabernet sauvignon como el Teziano de Valle de Guadalupe.2. ALREDEDOR DE LA TVA veces al Día del Padre sólo le hace falta una buena dosis de deportes y películas. Consiente al hombre de la casa regalándole una tarde libre de estrés, con buen descanso y amor de familia. Acomoden la comida en la mesita de la sala de la tele y agasájenlo con bocadillos para roer. ¿Qué tal unos esquites con tuétano, unas pizzas hechas al momento y alguno de estos hot dogs? Al terminar podrían divertirse con un juego de mesa o hacer alguna dinámica alrededor del deporte que se despliegue en el televisor. Alguien, ¿una cobija?Maridaje: una mezcla relajadita de merlot y cabernet franc como el de Arrogant Frog o una cerveza pilsner como la Principia Craft Pilsner o Vaquita Marina de Wendlandt.3. COMIDA FAMILIAR FÁCILAlgunos papás gustan de reunir a los suyos alrededor de la mesa, ponerse al día con cada miembro del clan, tener de fondo las risas de los hijos o los nietos. Para este plan sugiero preparar algo que pueda meterse al horno en un refractario y al cual no haya necesidad de emplatar. A mí me gusta este pastel azteca tricolor que enamora desde los ojos. Si papá es fan de las pastas, una lasaña de carne molida no fallará. Ninguna de las recetas requiere horno así que además de práctico es a prueba de bolsillos.Maridaje: para el pastel azteca opta por un vino fresco y ligero de la uva gamay como el Beaujolais Villages George Dubeuf; para la lasaña elige un Finca Villacreces de Ribera del Duero. 4. FESTEJO CON CENACuando la velada no es romántica, me gusta cenar con varios platos dispuestos al centro: preparaciones en versión petite con los que la familia puede interactuar y servirse a destajo. Las mesas así se sienten vibrantes, llenas de vida. Una opción fácil y rica son las tapas. Dispón una tortilla española al centro, unas croquetas de jamón serrano y pan. Si te quieres ponerte en mood celebración máxima, elabora una exquisita paella de mariscos. Maridaje: te propongo un rosé como el Trois Petit Cochons Roses; si a papá no le gusta los rosados, una cerveza lager como la Colimita será la opción. 5. PICNIC 4X4Tal vez a papá le gustan las experiencias al aire libre que le refresquen los y le despejen la mente. Para ellos les propongo un almuerzo de sándwiches, baguettes o paninis que cada uno se prepare. Solo hay que asegurarse de llevar las carnes frías suficientes, un par de quesos blandos y alguno que otro queso madurado. No te olvides de los condimentos, las guarniciones como las papas gajo y una pasta con ensalada rusa. De postre un pastel de chocolate con cerveza completará el momento. Busquen una mesa en medio de un parque nacional, pongan música y celebren rodeados de naturaleza. Maridaje: si tienes jamón serrano en tu sándwich te recomiendo una mezcla como la de Eclipse de bodegas El cielo.
La forma que tiene el cuerpo de comunicarse físicamente con nosotros es a través del dolor, de la incomodidad, de la sed, del hambre. El apetito es una sensación que llega en varios momentos del día y por la cual tenemos la necesidad de ingerir alimentos; malo cuando llega sin previo aviso, cuando comemos sin sentirla, cuando aun después de comer no cesa. A través del apetito es que nuestro cuerpo expresa una insatisfacción que no siempre es corporal. En un estado de consciencia plena –en conexión al presente, en sincronía con el cuerpo y sus sensaciones- podemos identificar plenamente desde dónde se produce el apetito. Para ello hay que hacer una observación interna: en el dentro se resguardan más que órganos; en el dentro se expresan un sinfín de sensaciones que siempre tienen algo que contarnos sobre nosotros mismos.  Tener una buena comunicación con el cuerpo es elemental para la conservación de la salud y por supuesto, para dejar de pelear con la comida, para dejar de saltar de una dieta a otra, para dejar de enemistarnos con el afuera cuando en realidad lo que sucede es que hay una desconexión con el dentro. La comunicación con el cuerpo no es una locura del new age. La comunicación corporal significa aguzar los sentidos hacia lo más tangible que tenemos; tomarse el tiempo y el espacio para escuchar al cuerpo. Basta con respirar un par minutos tomando conciencia de la inhalación y la exhalación e ir escaneando cada una de las partes del organismo –sí, como si fuéramos una máquina de rayos x–. “Esta es mi nariz. Esta es mi boca, mis vísceras, mis músculos, mi sangre, mi piel…” A partir de unos instantes notaremos cómo se encuentra mi dentro: qué duele, qué se siente bien, qué le hace falta. La meditación, entonces, se convierte en un diálogo corporal en el que el sabio más sabio nos revela su estado anímico, físico y emocional.  A partir de esta práctica diaria comenzaremos a tomar mejores decisiones alimenticias y, por supuesto, identificaremos desde dónde viene el hambre que experimentamos. Según Jane Chozen Bays, una escritora y teórica del mindful eating, existen siete tipos de hambre. Hambre visual: surge, por ejemplo, cuando vemos un pastel siendo cortado y de cuyo esponjoso interior emerge una lava de chocolate derretido. Es el llamado food porn: estímulos hechos a través de la comida que despiertan la sensación de quererlo ¡ya! Hambre olfativa: ¿existe algo más seductor que el aroma que arroja una olla de tamales? ¿Las notas de un café? ¿Unas galletas en el horno? No lo creo. Todo eso es una cubetada de agua a esa hambre que se despierta a través de la nariz. Hambre bucal: muchos de nosotros la vivimos en la pandemia; llega con el impulso de querer masticar algo, roerlo, porque sentimos angustia, porque experimentamos ansiedad. Ésta no encontrará saciedad hasta que la crisis ceda o la conciencia del momento y de lo que estamos sintiendo, aterrice en nosotros. Hambre estomacal: esta es producto de la vacuidad, o al menos de tener espacio en el órgano al que algunos médicos orientales llaman el segundo cerebro. Es normal tener hambre estomacal después de algunas horas de ayuno. Hambre celular: el hambre que las embarazadas expresan en antojos. Se basa en los requerimientos del cuerpo pues según sus cálculos perfectos y sabios, existe un déficit de nutrientes o una conversión desbalanceada entre energía y fuentes de poder. Este tipo de apetito suele aparecer tras el ejercicio intenso. Hambre mental: llega a nosotros cuando un estímulo enciende un recuerdo de la infancia, de lo que consideramos relevante culturalmente o de lo que aprendimos que era delicioso. Esta hambre nos salta en la cabeza cuando estamos a dieta o restringidos de alimentos; cuando extrañamos eso que nos cocinaban en casa o que evoca algún momento feliz. Hambre del corazón: cuántas veces nos hemos comido la falta de dulzura, de alegría, de amor, el abandono o el rechazo. Esta es el hambre que busca desesperada –y también inasequiblemente– cerrar una grieta emocional a través de kilos y litros de comida y bebida. Intentamos llenar un vacío emocional con algo físico en el que más pronto llega la culpa y el castigo que la alegría. Por esta razón es que los psicólogos recomiendan no convertir la comida en castigo ni en recompensa al educar a los hijos.La meditación o la práctica de mindfulness (tomar conciencia del aquí y el ahora durante varios minutos al día), nos hace contactar claramente con los pensamientos, las emociones y, por supuesto, con el organismo. Si nos tomamos el tiempo para conocerlo iremos aprendiendo sobre sus carencias, sobre cómo manifiesta las faltas emocionales y sobre sus necesidades fisiológicas. Al final, escuchando al sabio, tomarás mejores decisiones alimenticias. Mejores decisiones en general, pues.
Para lograr los objetivos físicos que deseas, ya sea bajar de peso o ganar músculo, la alimentación es la parte más importante en tu vida fitness, por lo que deberías planificar tus comidas para afrontar la rutina deportiva que realices, así como la recuperación óptima del desgaste realizado.Ante esto, deberás conocer qué alimentos podrás consumir antes y después de cada entrenamiento, además del tiempo recomendable para realizar tu práctica deportiva después de ingerir tus alimentos. Este último punto nos lleva a la interrogante ¿puedo comer antes de entrenar?, respuesta que aquí te daremos.El proceso digestivo sí puede influir en tu entrenamiento, por lo que deberás esperar un tiempo considerable en el que la comida y la bebida se transformen en los nutrientes que absorberá nuestro organismo, para proporcionarnos la energía suficiente y así tener un mejor desempeño en la actividad física que se llevará a cabo.Durante este proceso se acumula una gran cantidad de sangre en el aparato digestivo, por lo que hacer ejercicio durante este momento compromete el flujo sanguíneo a los músculos, los cuales no se desarrollarán de forma efectiva, pues no llenarás la demanda que exigen los dos procesos.¿Cuánto tiempo hay que esperar?La recomendación estándar que todos los entrenadores y nutriólogos brindan a los atletas es la de esperar dos horas para entrenar después de comer, sin embargo, todo dependerá del tipo y la cantidad de comida que ingieras antes de realizar tu práctica deportiva.Si es un plato balanceado con proteína, verduras verdes, carbohidratos, agua simple o de sabor, tendrás que esperar como mínimo los 120 minutos recomendables, pero en caso de que tu alimentación sea pesada en grasas, azúcares, carbohidratos, sales e irritantes, aumentaría el tiempo de espera a cuatro horas, pues el proceso digestivo será más largo y lento. "Básicamente, cuanto más comas, más tiempo debes esperar para hacer ejercicio", así lo indica la nutrióloga Amie Rowe en Business Insider.Estas recomendaciones son para no arriesgar tu organismo, pues al realizar un entrenamiento de alto rendimiento tu cuerpo deberá estar en óptimas condiciones, ya que de estar con el estómago lleno podrías tener problemas gastrointestinales como “náuseas, gases, diarrea, vómito e incluso desmayos, debido a la competición por la sangre que se da entre los músculos y tu sistema digestivo", puntualiza Rowe.En caso de que por tus horarios sea complicado esperar las dos horas para hacer ejercicio después de comer, se recomienda practicar una actividad física de baja intensidad con descansos prolongados que permitan continuar con el proceso digestivo de una forma correcta.Luego de estas recomendaciones, tú tienes la última palabra sobre tu alimentación y desempeño físico. ¡Aliméntate en serio con Santander!
Los pilares para combatir el sobrepeso son la alimentación adecuada y el ejercicio, los cuales deben ser supervisados por profesionales de la salud, para evitar una descompensación.Con esto en mente, uno de los ejercicios recomendados para tener un mayor desgaste calórico y reducir grasa es el llamado “cardio”, una actividad aeróbica o cardiovascular, que representa un trabajo con oxígeno enfocado a los grupos musculares grandes, como las piernas, abdomen, pecho y espalda.Los ejercicios primordiales en el cardio son la caminata, trotar, correr, nadar, andar en bicicleta, elíptica, burpees, saltar la cuerda y demás, trabajos que requieren una respiración controlada y el aumento del ritmo cardiaco, lo cual te mantiene con altos niveles de oxidación de grasas.Para tener un mejor rendimiento a la hora de realizar tu actividad aeróbica, procura consumir alimentos que te llenen de energía para soportar el desgaste físico.PlátanoEs un alimento rico en fibra y con pocas calorías debido a sus altos niveles acuosos. Esta fruta también contiene potasio que ayuda a evitar calambres en los deportistas, además nos ofrece vitamina A, carotenos, magnesio y complejo B, por lo que es apropiada para el funcionamiento del sistema nervioso y muscular, el alimento perfecto para los amantes del deporte.El plátano verde contiene almidón, que junto a la fibra ofrece energía a largo plazo, mientras el plátano maduro es fuente de azúcares naturales que brindan energía de calidad. Según un estudio publicado por la revista Diabetic Medicine, el plátano verde es apto para los diabéticos, pues posee menos azúcares y más almidón, haciéndolo un alimento de bajo índice glucémico, por lo tanto nos ayudará en nuestra pérdida de peso.Yogurt naturalEs una magnífica alternativa, pues contiene azúcares naturales, que te brindan la energía para la alta exigencia física, proteínas de calidad y minerales, que ayudan a la recuperación muscular.UvasEs una fruta con altos niveles de azúcar y que se digiere de forma lenta, lo que la hace perfecta como fuente de energía previa a tu entrenamiento, asimismo sus altos niveles de agua y potasio nos ofrecen mayor rendimiento.Arroz integralEs un cereal que es más nutritivo que el arroz tradicional. Debido a que se digiere lentamente nos brinda la energía necesaria por mayor tiempo, por lo que es el alimento perfecto para quienes realizan ejercicios de alto rendimiento.LecheA pesar de que para muchos los lácteos no son alimentos que brinden los suficientes nutrientes para el desarrollo físico de un deportista, este alimento favorece la hidratación del cuerpo que realiza un esfuerzo máximo, así que un vaso de leche previo a tu cardio ayudará a mantenerte hidratado durante tu sesión.PastaPara aprovechar al máximo este alimento tendrá que estar al ‘dente’, ya que sobre cocinarlo le quita sus propiedades. En la dieta de un deportista debe estar incluida por su forma rápida de conseguir energía, debido a la harina de trigo que contiene carbohidratos sin grasa y es de fácil digestión¡Aliméntate en serio con Santander! 
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