7 ingeniosas y sencillas formas de ahuyentar los mosquitos de tu cuarto

Por Kiwilimón - Junio 2016
No hay nada más molesto que tratar de descansar por las noches y encontrarte que hay un zumbido merodeando alrededor de tu oreja que simplemente no te dejará dormir. Por eso, hoy te tenemos soluciones rápidas e ingeniosas para que te deshagas de los mosquitos que andan rondando por la casa y que tarde o temprano serán una molestia para ti y toda tu familia.

Cerveza

Resulta que los mosquitos se sienten atraídos a la cerveza. El truco es muy simple, sólo deja un vaso o dos de cerveza barata afuera, ya sea en la sala o en tu propio cuarto y al día siguiente verás que es una excelente trampa para mosquitos.

Jabón para vajilla

Al parecer el aroma del jabón líquido atrae a los mosquitos así que dejar un pequeño plato con unas tres o cuatro cucharadas de jabón para vajillas resulta muy útil cuando hay mosquitos rondando.

Velas de citronella

Estas velas funcionan de dos maneras. La primera es que la luz y el calor de la flama puede atraer a los mosquitos y la segunda es que el aroma fresco a limón puede alejar a aquellas que no hayan querido acercarse al fuego.

Listones de lavanda

Por alguna razón los mosquitos odian el aroma a lavanda así que si tienes problemas con ellos conviene rociar un poco de extracto de lavanda sobre algunos listos y amarrarlos en las ventanas. Así les costará más entrar.

Romero

Los mosquitos no sólo atacan en la noche, también durante el día cuando estamos disfrutando de una parrillada o un día de campo. Si pones un par de manojos de romero sobre el fuego no sólo le darás un sabor delicioso a la comida, sino que su aroma alejará a los invasores.

Ajo

Ésta puede ser un arma de dos filos. Es sabido que si comes mucho ajo éste repelerá a los mosquitos pues sus aceites naturales se salen del cuerpo por nuestros poros. Lo malo es que tendrás que estar cuidando tu aliento. Deshazte de vasos de agua no utilizados Un dato  un poco preocupante es que los mosquitos suelen dejar huevos en vasos que tienen agua. Si eres de las personas que va dejando vasos por toda la casa puede que estés ayudando a los mosquitos a reproducirse. Lo ideal es siempre lavar los vasos y no dejarlos llenos durante la noche. Aquí te dejamos algunos consejos más sobre cómo alejar a los mosquitos de manera natural. Y ya si empiezan a atacar, aquí te contamos cómo evitar que te piquen.  
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La fecha del buen fin 2020 fue extraordinaria, como todo este año lo ha sido, por lo que este año, las ofertas han estado presentes del 9 al 20 de noviembre, con dos semanas de mucha tentación para comprar aquellas cosas que nos parecen grandes oportunidades, sin embargo, en el contexto de este año, quizá lo mejor sea considerar el bienestar de tu economía.Con el fin de tener una guía para saber si es buena idea comprar en este Buen Fin o qué ofertas valen la pena y se deben aprovechar, consultamos a Viviana Mondragón, especialista en Finanzas Personales, quien nos dio claridad sobre lo que el Buen Fin ofrece, además de que nos dio varios consejos para nuestras finanzas en tiempos de coronavirus, ofertas y temporada decembrina.Lo primero que nos aclaró fue que el Buen Fin se caracteriza por facilidades en los pagos y las promociones que las tarjetas de crédito ofrecen, como los meses sin intereses, poder pagar meses después, o puntos al doble, por lo que tienes que pensar bien en qué aprovechar este tipo de promociones.Lo más importante es considerar antes qué sí debemos comprar a meses sin intereses. De acuerdo con la experta en finanzas personales, esto es todo aquello que no pierda valor rápidamente. Viviana Mondragón señala que gastar comprar el súper, zapatos o ropa a meses sin intereses no tiene mucho sentido, pues esto pierde valor con el tiempo, pero no así muebles duraderos, como una cama, una sala o un comedor, o incluso un viaje.“Un punto muy importante es que las deudas que adquirirá la gente no deben sumar más del 25-30% de sus ingresos”, es decir, si tu ingreso mensual es de 10 mil pesos, entonces la deuda que adquieras usando tu tarjeta de crédito no debe rebasar 3 mil pesos, tomando en cuenta cualquier pago a meses que ya tengas.Así que, si aún estás considerando sacar algo a meses en el Buen Fin, toma esto en cuenta. Ahora, si lo que quieres es aprovechar a comprar regalos navideños, Viviana Mondragón, Finanzas personales con conciencia, recomienda primero hacer una lista de personas importantes con quienes quieres tener un detalle, en la cual puedes incluir o considerar no sólo a familia y amigos, sino también a clientes.Una vez que depures a quienes realmente vale la pena hacerles un regalo, ella tiene dos sugerencias para ti: aprovecha ofertas en las que puedas comprar regalos evergreen, como velas aromáticas, o hazlo tu mismo, con tus manos. Sí, muchas veces hacer galletas, regalar un frasco con tu café favorito o un pay hecho en tu horno es mejor opción que gastar en cualquier cosa.Finalmente, para este año tan complicado que hemos vivido Mondragón nos invita a no tener más de dos tarjetas de crédito, pero sobre todo, a comenzar a formar un “fondo de emergencias”, el cual no sólo te vendrá bien este 2020, sino que te permitirá estar listo para afrontar cualquier desventaja que la vida traiga.Para comenzar este fondo, debes discernir cuáles son tus gastos fijos (renta, hipoteca, crédito automovilístico, comida…) para a partir de ellos, sumar 6 meses. De esta manera, si algo llegara a suceder, como una pandemia que no te permita salir a trabajar, tendrás el dinero para pagar estos gastos fijos durante 6 meses sin problema.Un truco que Viviana nos da para ir abonando a este fondo es ahorrar el 8% de tus ingresos mensuales, así al cabo de un año, tendrás los 6 meses de gastos fijos que necesites. Si quieres ver más consejos de finanzas personales con conciencia, puedes encontrarlos en sus redes sociales, como Facebook o Instagram, donde la encuentras como Viviana Mondragón Finanzas personales con conciencia.
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
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