Ahorra tiempo en la limpieza de la cocina
Consejos de Hogar

Ahorra tiempo en la limpieza de la cocina

Por Kiwilimón - Septiembre 2013
Seguramente disfrutas mucho cocinar los platillos favoritos de tu familia. Pero no disfrutas tanto limpiar cuando terminas de cocinar porque es el cuento de nunca acabar. La parte divertida de la cocina es imaginar la cara que pondrá tu familia cuando vea el platillo que les preparaste hoy… pero la parte no tan divertida es dejar tu cocina tan limpia como a ti te gusta cada vez que terminas de cocinar.  
  • La grasa que salpica sobre tu estufa cuando cocinas deja una película que seguramente te obliga a tener que pasar una fibra con jabón y después un trapo húmedo varias veces hasta que remueves la capa jabonosa. Ahorra tiempo con las Toallitas de Limpieza Pétalo que, por sus ingredientes, remueven fácilmente la grasa ahorrándote todo ese tiempo para que puedas dedicarlo a lo que más quieras.
 
  • Tú sabes cómo cuidar a tu familia, por eso te preocupas por siempre mantener limpia las superficies donde vas a preparar los alimentos. ¿Sabías que los alimentos crudos, sobre todo las carnes, pescados y pollo, pueden contaminar las superficies de tu cocina? Evítalo usando las Toallitas de Limpieza Pétalo que por su fórmula antibacterial te ayudarán a asegurarte que tu cocina está tan limpia como tú quieras. Busca el aroma que más te guste Naranja, Lavanda o Limón.
 
  • No siempre tienes tiempo de limpiar a profundidad toda la cocina y la grasa o cochambre puede acumularse en zonas de difícil acceso, como la parte alta de tus gabinetes de cocina. Las Toallitas de Limpieza Pétalo te ayudarán a remover la fácilmente esa grasa pegada. Primero, pasa la superficie rugosa para tallar sin dañar tus muebles. Después para darle un acabado final pasa la superficie lisa para dejarlo totalmente limpio. ¡Y listo! Toda esa grasa no se quedará ni en tus fibras ni en tus trapos, puedes tirarla directamente a la basura.
 

Recetas para Consentir a la Familia

Receta de Pan Árabe

Ingredientes: - 1 cucharada de azúcar - 2 cucharadas de levadura activa disuelta en 3 tazas de agua caliente - 3 tazas de harina - 3 tazas de harina integral - 1 1/2 cucharadas de sal gruesa Si quieres ver el procedimiento para preparar este pan árabe da click aquí.  

Receta de Mejillones en Salsa de Vino

Ingredientes - 1 4/5 kilos de mejillón - 4 echallots picados - 1 rama de apio - ajo rallados - 4 tazas de vino blanco seco - pimienta - 1 zanahoria pelada y picada - 1 hoja de laurel - 1/2 cebolla picadita - 1 hoja de poro - 2 ramas de tomillo - 2 ramas de perejil - 3/4 de taza de crema - 2 yemas de huevo - 1/4 de taza de cebollin - sal Haz click aquí para ver el procedimiento para preparar esta receta.  

Receta de Hummus

Ingredientes - 2 latas de garbanzo en lata reducidos en sodio, enjuagados y escurridos - 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen - 1/4 de taza de jugo de limón - 2 dientes de ajo picados - 1/4 de cucharadita de pimienta negra molida - 1/4 de cucharadita de pimientón - 3 cucharadas de tahini - 2 cucharadas de cilantro Encuentra los pasos para preparar este hummus dando click aquí.  

"¿Conocías los usos de Toallitas de Limpieza Pétalo?"

 
 
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¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
Con los trapos de cocina limpiamos cualquier chorrito de agua que veamos, pero también residuos de todo aquello propio de la cocina: huevo, leche, aceite, jugos y mil mezclas de ingredientes más, así que no es extraño querer saber cómo lavar trapos de cocina para quitarles el olor.Si meterlos a la lavadora ya no funciona, traemos para ti unos tips sencillos para quitarles cualquier olor indeseable y tenerlos limpios sin necesidad de tirarlos a la basura y reemplazarlos por nuevos.¿Por qué huele feo los trapos de cocina?Por lo general, los trapos de cocina tienen un olor agrio característico que no es sólo desagradable, sino que es el aroma de la reproducción de bacterias. Entre las partículas de comida, la grasa, las cosas que se te quitas de las manos mientras lo usas y la humedad, hay suficiente comida para ayudar a que las bacterias crezcan.Para hacer las cosas aún más feas, esas bacterias se transferirán a cualquier superficie que limpies con un trapo de cocina apestoso: estantes, fregaderos, electrodomésticos, incluso tus manos. A partir de ahí, hay un pequeño paso hacia la contaminación de los alimentos.Foto de Micheile Henderson en Unsplash¿Cómo lavar los trapos de cocina para quitarles el mal olor?La mejor forma de mantener los trapos de cocina limpios y sin olores es lavarlos con agua caliente y jabón inmediatamente después de usarlos y luego enjuagarlos a fondo. Escúrrelos bien y luego cuélgalos donde se puedan secar al aire. Es muy común dejarlos en el borde del fregadero, pero esto no es adecuado porque no se orean de manera adecuada; sin embargo, la puerta del horno podría serlo. Para trapos muy olorosos, el primer paso es hervirlos para eliminar cualquier acumulación. Sigue estos pasos para quitarles el olor: Llena una olla grande con 3 litros de agua y calienta a fuego alto en la estufa hasta que hierva.Agrega 1 taza de vinagre blanco y echa en la olla los trapos de cocina. No necesitas añadir jabón.Hierve los trapos en el agua con vinagre durante 15 minutos para eliminar los olores y las bacterias, el moho y los hongos.Apaga el fuego y deja que los trapos de cocina y el líquido se enfríen a temperatura ambiente.Una vez enfriado, escurre los trapos con las manos uno a la vez antes de colgarlos para que se sequen en un lugar soleado.Como tip extra, procura tener trapos de cocina delgados y livianos, como los paños de microfibra, que se secan al aire mucho más rápido que los trapos de tela estándar.Foto de portada: Guido Hofmann en Unsplash
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