Así son las vacaciones más espectaculares sin salir de tu casa

Por Kiwilimón - Diciembre 2016
La mayoría hemos llegado a esa etapa en la vida en la que añoramos nuestros días en la escuela: largas vacaciones, fines de semana completamente libres e, incluso, días extras de descanso. Admitámoslo: a todas, en algún momento de nuestra infancia, nos dejaron faltar a la escuela, con el clima como excusa. En cambio, hoy nos sentimos afortunadas el sábado que podemos disfrutar sin estar pegadas a la computadora o al celular. Y cuando el clima está más frío que el corazón del último exnovio, lo único que podemos hacer es envolvernos en mil capas de ropa y esperar a no morir congeladas en el camino al trabajo. Y aunque, de alguna manera, hayamos aprendido el arte de permanecer arropadas sin perder el glamour – porque #FashionGoals – eso no significa que no necesitemos de vez en cuando un respiro. ¿Estás lista para vivir las vacaciones más espectaculares este invierno? Tranquila, no es necesario que inviertas todo tu aguinaldo y fondo de ahorro para una semana en Cancún. Con estos tips podrás relajarte y disfrutar unas vacaciones de envidia sin salir de tu hogar. Primero que nada, debes planear y organizar: via GIPHY Busca un fin de semana que tengas completamente libre. Para que valga la pena y realmente tenga un efecto relajante, debes estar disponible al 100%. Una vez que has decidido cuáles días tomarás, bloquéalos. No hagas trampa: hacer yoga por la mañana y salir por la noche de copas no es precisamente algo que harías en un fin de semana en un spa. Cuando tengas los días definidos, decide las actividades: via GIPHY Piensa en todas esas cosas que siempre quieres hacer pero que nunca tienes tiempo. Obviamente, el plan es consentirte y relajarte, así que clasificar el clóset por colores o lavar todas las cortinas son actividades que debes descartar. Diseña un horario donde incluyas sesiones de manicure, mascarillas, yoga, meditación o cualquier otra actividad que te ayude a relajarte. Aprovecha para desintoxicarte y comer sanamente: via GIPHY Planea tus comidas y, en lo posible, prepáralas con anticipación, para que no tengas que estar metida en la cocina todo el fin de semana. Busca recetas sencillas y sanas que puedan ayudarte a liberarte de las toxinas. Aunque el objetivo de estas mini vacaciones es consentirte, no te recomendamos comprar comida rápida o congelada, ya que pueden arruinar un poco el plan saludable. Olvídate del celular, computadora, televisión… via GIPHY Básicamente de cualquier dispositivo electrónico que pueda distraerte y ser fuente de ansiedad. Si encontraste alguna app que puede ayudarte a meditar o descargaste algunos videos para hacer yoga, limítate a usar la tecnología para estos objetivos. En el momento en el que te distraigas viendo fotos en Instagram, tu fin de semana de ensueño se habrá arruinado. Prevé y prepárate para un fin de semana para ti: http://giphy.com/gifs/bath-jFkURWcklrmfe Eso significa que debes mentalizarte que tu único objetivo debe ser relajarte y consentirte. Cualquier otra cosa que no entre en esa categoría, olvídala. Como puedes ver, solo necesitas un poco de tiempo y organización para disfrutar unas mini vacaciones este invierno. A final de cuentas, no es tanto el lugar sino la disposición lo que nos hace relajarnos y disfrutar. Prepara tu fin de semana con estas prácticas recetas:
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Esta temporada está cayendo como cubetada de agua fría, sobre todo con el retorno al semáforo rojo. Las interrogantes son demasiadas: ¿Tendremos Navidad? ¿Cuántos seremos? ¿Cocinamos o pedimos? ¿Cuánto gastaremos? Y mientras dudamos de todo y de todos, hay algo que no podemos perder. Puede que seamos dos en la mesa, pero ¿por qué privarnos también de nuestro pavo con gravy, de nuestros tamales, de aquello que ansiamos probar? Aun con todo, es Navidad. La celebración es la fecha misma como también la comida que se sirve a la mesa y el amor que nos damos. Habremos de convivir con el núcleo más cercano por las próximas semanas sin siquiera sacar la mano por la ventana. La celebración –ésta y la de vivir– no tiene que ver con lo que pasa afuera como con el acto de agradecer y bendecir. Las Navidades son extrañas, no lo niego. Casi siempre tienen algo agridulce –excepto cuando eres niño y todo es jugar con los primos y descubrir qué regalo se esconde bajo la envoltura–. Por ellos, por nosotros: merecemos una Navidad como ninguna otra. Esta vez seremos los elementales y bastará.La comida nos salvará más que nunca. Para ello habremos de cocinar con alegría y ponerle intención a la comida; llenarla de eso que nos deseamos a nosotros y a la familia. Nos reuniremos alrededor de un pavo horneado con amor, de esa pasta por la que esperamos un año entero y que nos sabe a paz. Nos tomaremos un momento para agradecer lo que sí tenemos: la abuelita que aún sonríe en un extremo de la mesa, la ensalada de manzana que este año quedó más rica, la hermosa llegada de Ana a la familia, el olor a pay de manzana que llena la casa.Dicen que la comida no hace milagros –o sí, aunque nadie lo ha documentado– pero es el vínculo más inmediato con la vida. Cenar rico puede hacernos olvidar el miedo. Además, como en las películas, puede ser el inicio de nuestro propio cuento navideño al que probablemente le falten los villancicos, la nieve o la gente, pero le sobre emoción.Y si todavía no están convencidos de que la comida salva les quiero compartir mi propia historia de Navidad, una en la que un plato de bacalao me devolvió la esperanza. Y sí, ya les conté el final.**************El aroma del bacalao siempre me lleva a ese veintidós de diciembre en el que mi mamá y mi tía cocinaban varios platillos a la vez. Mi abuelita llevaba dos semanas grave. Ellas, tan expertas en la cocina, flaqueaban casi imperceptiblemente: a veces se les caían cosas al piso, se les olvidaba poner ingredientes, los intercambiaban. La tristeza no le impediría a la familia Molina celebrar la Noche Vieja.En esa cocina las ollas sobre el fuego eran la única señal de vida. La de barro llevaba horas borboteando. Como cada año, era tan grande que le cabía bacalao para alimentar a más de quince durante la cena y el recalentado y rellenar un bote de yogurt para que cada familia se llevara. De la cazuela emanaba el olor a los ajos fritos en el aceite, el sofrito de jitomate con las cebollas y las aceitunas, al pescado previamente desalado. En otras palabras, olía a Navidad. Mi abuelita mientras tanto estaba en su cuarto. No lo sabíamos, pero le restaban unas pocas horas de vida. Recuerdo que entre la pelada de papas y manzanas me escabullí de mis labores de cortadora oficial para ir a verla. Apenas entré, la vi enderezada. Algo la tenía en alerta y mi corazón lo sintió. Mi abuelita inspiró profundamente y con voz grave desde su cama me dijo: –“Dile a tu mamá que a ese bacalao le hace falta sal”. Confieso que me quise reír. Nunca vi venir esa afirmación y menos en el contexto. Para mí, no hay un momento de más lucidez.Corrí hasta la cocina, llegué al bacalao. Tomé una cucharada y ¡rayos!, efectivamente le hacía falta sabor. Tomé un par de puñitos de sal y los fui integrando hasta sentir que estaba en su punto. Noté que el olor cambió. Ella lo sabía: conocía a la perfección a qué debe oler un bacalao hecho para sacar suspiros.Esa tarde mi abuela se devoró una torta de bacalao. Fue lo último que pidió. El veinticuatro pasamos la Navidad como pudimos, ya sin ella. A penas en el recalentado me entraron ganas de volver a probar el guiso. A la primera mordida conecté con la esperanza, con el legado de mi abuelita, con eso que resultó ser mi última experiencia con ella. En ese momento tuve una revelación: quería que la cocina y la comida se convirtieran en mi vínculo con la vida y con mis ancestras. A los pocos meses dejé mi trabajo y diez años después, me dedico plenamente a la comida. La comida del corazón salva, cura, da esperanza. Y eso es justo lo que deseo para ustedes: que haga su magia en sus mesas, en su noche, en sus días. ¡Feliz Navidad!
La cocina española es una de las más populares a nivel internacional, incluso ha llegado a influenciar a la comida mexicana. Sin embargo, no siempre llegamos a conocer más de sus mejores platillos pues siempre nos quedamos con la paella y las tapas, por ejemplo. Es por eso que en esta ocasión te vamos a mostrar los mejores platillos tradicionales de la gastronomía de España. Tortilla de patata La tortilla de patata es el platillo español por excelencia y se trata de un pastel de papa con huevo y cebolla frito con aceite de oliva. Esta receta tradicional es tan popular que la puedes encontrar tanto en bares como en restaurantes. Cocido madrileño El cocido madrileño consta de una deliciosa sopa con fideos, garbanzos y verduras como primer plato que se mezcla con carnes y embutidos como pollo, carne de ternera y tocino con chorizo en segunda instancia. Fabada asturiana La fabada de Asturias es similar a los frijoles charros en México, pero en este caso, el famoso guisado originario del norte de España se prepara con frijoles, chorizo, tocino y oreja de cerdo. ¿Se te antoja este platillo español? Gazpacho El gazpacho español es una sopa fría hecha con pan, agua, aceite de oliva, vinagre, tomate, pepino, cebolla, ajo y pimiento verde. Generalmente se consume en los meses de verano pues resulta ser un platillo refrescante y delicioso. Pulpo a feira El pulpo a feira también es conocido como pulpo a la gallega y es una de las recetas más fáciles de preparar dentro de la gastronomía de España. Para prepararla, basta con cocer el pulpo durante algunos segundos en una olla con agua hirviendo y repetir este paso 3 veces; después sólo se corta en rodajas, se sirve en una tabla de madera y se sazona con aceite de oliva, sal y pimentón dulce. ¿Qué platillo español se te antoja más?
Los beneficios del aguacate no sólo se limitan a consumirlo como alimento, pues estos se extienden a tu piel con esta mascarilla casera de aguacate, que te ayudará con cualquier problema de resequedad que tengas.El aguacate está lleno de nutrientes, por ejemplo, es una gran fuente de grasas monoinsaturadas y vitamina E, la cual es antioxidante. Por otra parte, las grasas saludables que contiene funcionan muy bien cuando se aplica sobre la piel, pues los aceites naturales la nutren e hidratan. También están llenos de antioxidantes y vitaminas que pueden ayudar con el enrojecimiento y la inflamación.Cómo hacer una mascarilla de aguacate para el rostroPara hacer esta mascarilla necesitarás una licuadora y lavar tu rostro antes. Los ingredientes que usarás son los siguientes:1 aguacate maduro1/3 taza de yogurt natural2 cucharadas de miel1 cucharada de jugo de limónSimplemente licúa todos los ingredientes a una licuadora y mezcla hasta obtener una consistencia suave. Aplícala de manera generosa en el rostro y el cuello, y déjala reposar durante unos 20 minutos antes de enjuagar con agua tibia.Aparte de los beneficios del ingrediente principal, la miel puede ayudar con una variedad de problemas de la piel, incluidos el acné, el eccema, la psoriasis y la inflamación.Por su parte, la textura cremosa del yogur puede ayudar a retener la humedad y potencialmente iluminar la piel. Algunas investigaciones sugieren que incluso puede ayudar a igualar el tono de la piel.Finalmente, el jugo de limón aporta vitamina C, un antioxidante y un agente abrillantador, y ayuda a darle a la piel un brillo impecable y a evitar que los aguacates se oxiden.Un truco extra es añadirle hojuelas de avena, pues sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar a calmar y tratar la piel, y así aumentar la efectividad de la mascarilla. También puedes meterla al refrigerador unos minutos antes de usarla, para que además te ayude a reducir los poros y aliviar las líneas finas y las arrugas.¿Sabías que los nutrientes del aguacate también se pueden aprovechar en té y agua? Con esta fruta nada se desperdicia y puedes hacer té de hueso de aguacate o agua de aguacate también.
Una campanada, una uva y un deseo es una tradición de fin de año que cada 31 de diciembre nos atraganta, pero que al mismo tiempo es uno de los rituales de año nuevo favoritos por todo lo que representa, e incluso mágico, porque lo hacemos en la mística medianoche y el número 12 se repite: 12 campanadas, 12 de la noche, 12 meses, 12 uvas, 12 deseos.Porque si sacar las maletas nos asegura un viaje en el año que inicia, las uvas garantizan comenzar el año con metas, anhelos positivos para una nueva temporada, además de un poco de adrenalina y mucha diversión, por ver quién si puede seguirle el paso a las uvas y las campanadas.Pero esta tradición ya bastante extendida en América Latina es en realidad originaria de España. Su historia, de acuerdo con el libro España, del periodista Jeff Koehler, tiene dos posibles teorías. Una situada en el siglo XIX y la segunda, a principios del siglo XX.La primera teoría tiene que ver con los burgueses españoles imitando a los burgueses franceses, cuya celebración de víspera de año nuevo era comer uvas y tomar vino espumoso. De ahí, la costumbre pasó a los madrileños, que iban a la Puerta del Sol a oír las campanadas de la medianoche y comer uvas, como la clase alta, pero con ironía y como burla.La otra se remonta al siglo XX, cuando los productores de Aledo, en Alicante, tuvieron un excedente en su cosecha de uvas blancas y decidieron venderlas a un bajo precio. Estas uvas son actualmente tan famosas, que se conocen como las uvas “de la buena suerte” e incluso se venden en Aledo paquetes de 12 en envases especiales para recibir el Año Nuevo.Empezar el año con buenos deseos siempre es una buena forma de inspirarte y decretar prosperidad para el nuevo ciclo que se inicia, así que si comes uvas o no, la fiesta de Año Nuevo siempre contagia su optimismo y nosotros también queremos compartirlo contigo con 12 consejos para recibir el nuevo año.
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