Utensilios imprescindibles
Consejos de Hogar

Utensilios imprescindibles

Por Kiwilimón - Noviembre 2013
Hay algunos artefactos de cocina de los que puedes prescindir y hay algunos otros sin los cuales sería difícil entender esta edad moderna en la cocina. Aquí están algunos de los infaltables en cada hogar. Así como las mismas ollas y sartenes han sido básicas durante tanto tiempo, han ido apareciendo nuevos utensilios que van complementando aún más el trabajo en la cocina. Algunos de estos son lujos, pero para el tipo de personas tan activas que somos el día de hoy también existen los que no pueden faltar, aquellos que no sólo mejoran el resultado de tus platillos sino que también te facilitan la vida y presentan una mejora a tu vida diaria. Una cafetera, por ejemplo, es uno de los artículos de los que hablamos. Ese café calientito de mañana que acompaña el desayuno o aquel de media tarde para platicar con los amigos es esencial y aún más cuando tu cafetera ofrece extraer el aroma y sabor más puro de tu café favorito. De la misma forma un horno es la representación máxima de la cocina profesional hecha accesible para el hogar. Un mismo artefacto donde puedes cocinar, hornear, calentar, tostar y demás funciones es en realidad útil. Podríamos llamarle un todo en uno, un multifuncional que bien puede entregar un pollo rostizado así como unas deliciosas galletas de jengibre. No olvidemos que para los amantes de la cocina casera, de los guisados y estofados un procesador de alimentos es esencial. Cortar cebollas, ajos, perejil y todos aquellos vegetales que tanto nos gustan y que tan buenos son para nosotros toma tiempo y espacio, un procesador completa este trabajo en una fracción de tiempo y te permite hacer platillos uniformes y pasar más tiempo con tu familia en vez de en preparaciones. Nuestra recomendación para estos artefactos y algunos más es la "línea Gourmet Collection de la marca Oster". Máquina limpias, sencillas y elegantes que dan ese toque profesional a tu cocina te permiten darle rienda suelta a la imaginación y completar tanto aquellas recetas que sabes de memoria como esas nuevas que aún no te has atrevido a preparar.  

Recetas con Utensilios

Receta de Sopa de Esparragos

Ingredientes: - 1 cucharada de mantequilla - 1 cebolla chica picada - 1 cucharada de harina - 2 latas de caldo de pollo - 1/2 kilo de espárragos - 4 cucharaditas de crema ácida opcional Da click aquí para encoentrar el procedimiento para preparar esta receta.  

Receta de Tallarines con Pollo al Pesto

Ingredientes: - 250 gramos de tallarin - 4 muslos de pollo - 4 jitomates maduros - 1 huevo - 100 gramos de pan rallado - 4 cucharadas de pesto - aceite de oliva - sal al gusto - hoja de albahaca fresca 50 gramos aproximadamente, para la salsa de pesto - 3 dientes de ajo para la salsa de pesto - 4 cucharadas de piñon para la salsa de pesto - 1/2 vaso de aceite de oliva para la salsa de pesto - 100 gramos de queso parmesano recién rallado, para la salsa de pesto - 25 gramos de queso de leche de oveja, recién rallado, para la salsa de pesto - 1 pizca de sal para la salsa de pesto - pimienta para la salsa de pesto Encuentra los pasos para preparar esta receta dando click aquí.  

Receta de Tarta de Ciruelas y Queso

Ingredientes: -1 yema de huevo - 8 cucharadas de mantequilla - 1/3 de taza de azúcar - 1/2 taza de harina integral - 2 1/2 cucharadas de agua fría - 1 pizca de sal - 3 tazas de ciruela madura - 2 tazas de crema - 1 taza de queso de cabra - 4 ramas de tomillo fresco - 3/4 de taza de azúcar Si quieres ver como preparar esta receta da click aquí.  

"¿Te han servido estos utensilios?"

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Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Ya sabemos que no es malo comer huevo diario cuando llevemos una dieta balanceada, pero si somos esa persona que desayuna huevo todos los días, quizá es interesante saber cuál es la mejor forma de comerlo para aprovechar todos sus beneficios.El huevo es un ingrediente básico, sencillo y muy versátil en la cocina, por lo que las formas de comerlo son muchísimas, desde cocido, hasta frito, y también puede combinarse con ingredientes como verduras. Cocinar el huevo hace que sea más seguro comerlo y que algunos nutrientes sean más digeribles, por ejemplo, la proteína se vuelve más digerible cuando se calienta y un estudio probó que el cuerpo humano podría usar 91% de la proteína si los huevos estaban cocidos, pero solo 51% si estaban crudos. La hipótesis es que este cambio en la digestibilidad se debe a que el calor provoca cambios estructurales en las proteínas del huevo. Un huevo cocido también es mejor en cuanto a la disponibilidad del micronutriente biotina, pero aunque cocinar huevos hace que algunos nutrientes sean más digeribles, puede dañar otros.Esto no ocurre sólo con el huevo, pues el simple hecho de cocinar la mayoría de los alimentos conlleva siempre a una reducción de algunos nutrientes, pero esto pasa especialmente si se cocinan a altas temperaturas durante un período prolongado.En general, se ha demostrado que los tiempos de cocción más cortos (incluso a altas temperaturas) retienen más nutrientes y, por ejemplo, la ciencia ha demostrado que cuando los huevos se hornean durante 40 minutos, pueden perder hasta 61% de su vitamina D, en comparación con hasta el 18% cuando se fríen o se hierven durante un período de tiempo más corto.Sin embargo, aunque cocinar huevos reduce estos nutrientes, los huevos siguen siendo una fuente muy rica de vitaminas y antioxidantes. Así que para que al cocinarlos aproveches más sus beneficios, hazlos más saludables con estos consejos:Procura cocinarlos con un método de cocción bajo en calorías, como huevos escalfados o cocidos, pues así no agregas calorías extra de grasa.Prepara huevos revueltos con verduras y úsalos para aumentar la ingesta de vegetales, agregar fibra y vitaminas adicionales a tu comida o simplemente cocine los huevos de la forma que desee y agregue verduras.Si los preparas fritos, usa un aceite que sea estable a altas temperaturas. Por ejemplo, los mejores aceites para cocinar a fuego alto son aquellos que permanecen estables a altas temperaturas y no se oxidan fácilmente para formar radicales libres dañinos, como el aceite de aguacate o el aceite de girasol. Procura comprar huevos más nutritivos, por ejemplo, en general se cree que los huevos orgánicos son nutricionalmente superiores a los que provienen de gallinas enjauladas, producidos convencionalmente.No los cocines demasiado, porque entre más tiempo y más calientes prepares los huevos, más nutrientes perderán. Además, usar una temperatura más alta durante más tiempo también puede aumentar la cantidad de colesterol oxidado que contienen, lo cual es particularmente cierto al freír en sartén.
El verano es una de las épocas favoritas para disfrutar una buena cerveza. Por eso te presentamos algunos de los estilos que acompañarán perfecto tus tardes libres, sea cual sea el clima: con lluvia o calor. En las tardes de calor se antojan las cervezas ligeras y fáciles de beber como las cervezas de trigo y las de estilo pilsner. Incluso muchas cerveceras producen estilos especiales para la temporada de verano. En los días de lluvia, una cerveza con más cuerpo o con notas de café y chocolate despertarán ese calorcito que buscamos para reconfortarnos. Una cerveza estilo vienna o una porter serán tu mejor compañía. Estas son algunas de las características de estos estilos: Cervezas de trigo Las cervezas de trigo son perfectas para el verano porque son suaves, ligeras y refrescantes. Se elaboran con una mezcla de granos de trigo y cebada, que les dan una textura más suave y una carbonatación más ligera que otros estilos. Existen dos variedades de este estilo: la Witbier (belga) y la Weizenbier o Weissbier (alemana). Las belgas son más ácidas, refrescantes y se les suele añadir ingredientes como la cáscara de naranja o el cilantro, mientras que las alemanas son más densas y con notas a clavo. Ambas son excelentes para combinarlas con pescados y mariscos, prueba con esta receta de tacos de pescado estilo Baja y tu cerveza de trigo favorita.Cervezas pilsner Son cervezas fáciles de beber, frescas y con una efervescencia que nos da un descanso y nos ayuda a limpiar el paladar. Por lo general, sus notas van entre lo herbal, lo especiado y lo floral. Son cervezas ideales para tus tardes de asado, como esta hamburguesa a la parrilla. Cervezas viennaSe trata de un estilo creado en Viena, Austria, que tiene un excelente cuerpo y notas muy marcadas de nuez y café. Estos aromas son el resultado de la mezcla de sus maltas base caramelo, dulce y chocolate. Combínalas con tu postre favorito, como este brownie de chocolate. Cervezas porterSu origen se disputa entre Inglaterra e Irlanda y fue una receta creada especialmente para trabajadores con faenas físicas muy pesadas, la cual combinó tres tipos de ales. Es densa, huele a pan y chocolate, y en boca es robusta. Su mejor maridaje será con sabores ahumados o bien con una rica barbacoa.¿Cuál es tu cerveza favorita para el verano? 
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