Los 10 lugares del mundo que debes explorar en 2016
Tips y Consejos

Los 10 lugares del mundo que debes explorar en 2016

Por Kiwilimón - Febrero 2016
La prestigiosa página de viajes Lonely Planet ha escogido diez países del mundo a los que vale la pena viajar en 2016. Ya sea por su gente, vida nocturna, naturaleza o gastronomía estos sitios han quedado hasta arriba de la lista de los viajeros expertos y hoy te platicamos cuáles son para que vayas planeando tus próximas aventuras que puedes compartir con amigos y familia durante el año que empieza. Botswana Este año el país africano celebra 50 años de independencia pero más que nada que se han levantado de la pobreza para convertirse en uno de los países más prósperos de África. Sus paraísos salvajes y naturales no se comparan con nada en el mundo y merecen una visita este año. Receta local: Pudín de tapioca Japón El orden y la limpieza que se vive en Tokio y demás ciudades niponas no están peleados con una gastronomía de nivel mundial, una amabilidad envidiable y una vida nocturna aún más llamativa que la de París o Nueva York. Japón es uno de los destinos más visitados del mundo. Receta local: Sashimi de atún Estados Unidos Pero no las ciudades, olvida NY, Miami o San Francisco. Lo que recomiendan en Lonely Planet es ir a descubrir sus parques naturales que hoy están en boga, tanto Yosemite como Yellowstone y todos los demás se encuentran llenos de vida salvaje, lagos, ríos, árboles milenarios y experiencias naturales de primera. Receta local: Clam chowder Palau Este archipiélago del Pacífico es, según los expertos, el mejor lugar en el mundo para ir a bucear. Las leyes del país han convertido este lugar en un santuario por lo que su fauna marina, corales y aguas están completamente protegidas y es así que se mantienen como un paraíso virgen. Receta local: Fruta con crema Latvia Este hermoso país del Báltico se está renovando y emerge como uno de los destinos culinarios más buscado del mundo en 2016. Sus bosques frondosos, castillo y mansiones citadinas dan un toque de lujo a este destino que pocos conocen. Receta local: Tarta sacher Australia Gastronomía, playas, fiesta, animales, paisajes, arte: Australia lo tiene todo. Sí, queda un poco lejos pero el viaje vale completamente la pena. Ya sea que viajes para relajarte o para dar un paseo cultural por algunos de los mejores museos del mundo, ésta es la opción. Receta local: Camarones a la parrilla Polonia Varsovia, capital de Polonia es la capital cultural europea del 2016 y sto sólo significa que tendrán la ciudad a punto para recibir a todos los visitantes. Desafiando la recesión que ha golpeado a Europa, Polonia se mantiene como un destino emergente lleno de vida y atracciones increíbles. Receta local: Kugel dulce Uruguay Muchos sueñas con ir a Argentina, pero si en realidad quieres conocer la cultura gaucha, comer carne como ningún otro lado del mundo y perderte entre las praderas sudamericanas entonces ésta es una alternativa poco conocida, pero muy atractiva. Receta local: Carne asada Groenlandia Aquí se encuentra la densidad poblacional más baja del mundo. Se trata de un paraísos de praderas y glaciares poco habitado ideal para aquellos buscando naturaleza virgen. Puedes surcar sus aguas llenas de ballenas y subirte a un trineo jalado por perros que recorrerá la blanca tundra. Receta local: Rollitos de salmón ahumado Fiji Si lo que buscas son unas vacaciones de lujo entonces no dudes ni un minuto en ir a nadar a las aguas cristalinas de este paraíso terrenal. Puedes reservar tu hotel all-inclusive y no hacer nada más que disfrutar del placer de la arena, el cálido mar, las lujosas comidas, los tragos y, por supuesto, la calma. Receta local: Jugo de kiwi  
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La zanahoria (conocida como daucus carota en el mundo científico) es un tubérculo muy versátil, con tantos beneficios que hasta se dice que es el alimento perfecto para la salud, por lo que existen varios y eficaces remedios caseros con zanahoria.Son crujientes, sabrosas, muy nutritivas y pueden hacer que tú portes una piel radiante, pues las zanahorias son una fuente particularmente buena de betacaroteno y antioxidantes, además de fibra, vitamina K1, potasio.En los remedios caseros con zanahoria, el betacaroteno es la estrella pues es el que ayuda a prevenir la degeneración de las células, retarda el envejecimiento y hace que tu piel brille. Por ejemplo, cuando tomas jugo de zanahoria, la vitamina A que contiene también ayuda a mantener saludables los tejidos corporales, los ojos, los huesos y los dientes. Además, las zanahorias incluyen una gran cantidad de vitamina C, que promueve el crecimiento de colágeno, reduce el acné y las manchas oscuras. Así que si incluyes zanahorias en un vaso de jugo o en tus ensaladas, también puedes obtener sus beneficios.Remedios caseros con zanahoria para la pielSi estás buscando una forma natural de lucir una piel sana y radiante, la zanahoria es un básico de la cocina que ha demostrado tener efectos positivos en la piel.Mascarilla facial de zanahoria para piel secaYa que las zanahorias son ricas en potasio, eliminan la sequedad de la piel al penetrar en sus capas Para hacer esta mascarilla que hidrata profundamente la piel y la hace brillar, sólo ralla media zanahoria y luego muélela. Añade una cucharadita de miel y una cucharadita de leche, mezcla bien. Aplica sobre tu rostro y déjala actuar durante al menos 15 minutos. Luego enjuaga con agua fría.Mascarilla para piel grasaEste remedio casero para piel grasa funciona porque la vitamina A en las zanahorias elimina el exceso de grasa y mantiene la piel fresca y libre de toxinas. Para hacer esta mascarilla, mezcla una taza de jugo de zanahoria con una cucharada de cottage, una de harina de garbanzo y un poco de jugo de limón. Aplica en el rostro y cuello durante media hora y luego sólo lava tu cara con agua tibia.Remedio natural para glow natural en la pielPara usar la zanahoria como remedio natural para una piel iluminada y con glow natural, combina partes iguales de jugo de zanahoria, yogur y clara de huevo y aplica la mezcla en tu cara, déjala actuar 15 minutos y enjuaga con agua tibia. Las zanahorias juegan un papel importante en la eliminación de las células muertas de la piel, por lo que dan lugar a una nueva capa de piel fresca.Ya sea en forma de remedio casero para la piel, en jugo o en tus ensaladas, los beneficios de las zanahorias son muchísimos, por ejemplo, si prefieres cocinarlas o comerlas crudas, tendrás como beneficio principal la saciedad de la fibra, que es ideal para controlar el peso. Por otra parte, exprimir las zanahorias puede proporcionar un mayor impacto nutricional, además de que es más fácil absorber los nutrientes y antioxidantes del jugo, así que de cualquier forma, no dejes de incluirlas en tu día.
¿Cuáles son los bocados perfectos que siempre recuerdas? Ese sabor que al viajar empiezas a extrañar. En México, por ejemplo, es común extrañar la tortilla. En lo personal, mi primera parada, al regresar de un largo viaje, es por unos ricos tacos. La comida es parte de nuestra identidad. Nos enorgullece, nos reconforta y sobre todo nos vuelca a una memoria colectiva llena de antojos típicos de nuestra cultura. Latinoamérica es reconocida por su forma de compartir la mesa, por diferentes platillos que han conquistado al mundo entero y que hoy ya pueden encontrarse en otras geografías pero nada será como el sabor de casa y de nuestra tierra. Por ello, platicamos con diferentes personas de Latinoamérica para que nos compartieran las garnachas o antojitos típicos de su país que son sus consentidos, ¡descúbrelos!Tortas fritas de UruguayMaría del Rosario Canale Ramírez, originaria de Montevideo, Uruguay, declara que sus favoritos son las tortas fritas. Estas pelotitas típicas de los mercados y las ferias que se elaboran con harina de trigo, grasa y sal, algunas veces coronadas con azúcar. Las tortas fritas se suelen consumir en Uruguay a cualquier hora, pero algo distintivo para María es que se disfrutan más en los días de lluvia. “Tenemos el dicho de que si llueve, el día es para tortas fritas y las preparamos en casa como por obligación”. Además, son muy populares en las playas, donde puedes encontrar carritos que te las fríen al momento y en las canchas de fútbol. Se dice que llegaron a Uruguay en el siglo XIX, cuando los alemanes las introdujeron y los gauchos uruguayos preparaban la masa con agua de lluvia. También hay historias de que llegaron con los españoles. Lo importante, más allá de su origen, es que si estás en Uruguay y llueve, una tortita frita y un maté has de probar.Arepas de Venezuela Adriana Olivero y Leysi Rodríguez nacieron en Caracas, Venezuela. Hoy radican en la Ciudad de México, pero no pasa un día sin que recuerden con cariño las arepas. Éstas se desayunan, comen y cenan. Se comen con las manos y son populares las 24 horas en Caracas, pues hay restaurantes de arepas que se mantienen abiertos toda la noche. Estas tortas están hechas a base de harina y se rellenan con múltiples sabores. Las más populares son la Reina Pepiada (rellena de ensalada de pollo, aguacate, cilantro y mayonesa); la Pelua (con carne deshebrada y queso amarillo rallado), la Tatira (con queso gouda) y la Sifrina (que va con pollo aunque su nombre significa fresa). Una de sus favoritas es la Rueda de Camarón, que es una arepa gigante. Se acompañan con guasaca, salsa venezolana similar al guacamole sólo que más salsoso, con perejil, cebolla y aceite. Sea cual sea la arepa que pruebes, la recomendación es disfrutarla con jugo fresco de maracuyá, que en Venezuela conocen como parchita. Yuquitas de Perú Álvaro Vásquez, cocinero de origen limeño, es un aventurero gastronómico por naturaleza. Él recomienda probar los ceviches (plato insignia del Perú), los anticuchos (brochetas de corazón de res que venden en algunos restaurantes y afuera de los mercados o en las paradas de los autobuses por las noches), el choclo (maíz) con queso y las papas con quesos de la Sierra. Una de sus consentidas es la yuquita rellena, muy popular en Lima y en las ciudades de la serranía, que también son una masa pero con yuca, que encuentras en puestos y ante tus ojos avientan a freír y te dan en una bolsita de papel.En Latinoamérica amamos comer bien y la masa nos representa. ¡Compártenos cuáles son tus antojitos favoritos!
El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
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