Los horrores del mal del puerco en la oficina explicados con memes
Tips y Consejos

Los horrores del mal del puerco en la oficina explicados con memes

Por Kiwilimón - Junio 2018
  Si trabajas en una oficina, seguramente ya has experimentado esa sensación de pesadez que nubla el pensamiento y acaba con las ganas de existir en el plano terrenal. No, no es la misma flojera que sientes al regresar el lunes al trabajo después de un puente. El mal del puerco es letal y fulminante, y tarde o temprano a todos nos llega.

1. Cualquier rincón es una cómoda zona de descanso

Cuando el mal del puerco nos invade, no hay poder humano que logre sacarnos del potente estado de somnolencia. Puede llover o relampaguear (o pasar frente a ti la secre del jefe) y tú ni enterado.

2. La ardilla, en lugar de correr, se arrastra

Cuando estás poseído por el mal del puerco todo transcurre en un plano leeento y pausado. Las tareas más sencillas, como mandar un correo o ya de plano contestar el teléfono, adquieren niveles de complejidad desconocidos.

3. Se te olvida hasta tu nombre

Hablando de la rapidez mental… Estar bajo los efectos del mal del puerco significa que estarás prácticamente sedado el resto del día. Así que tus pendientes y los deadlines tendrán que esperar hasta mañana.

4. Las juntas son verdaderos somníferos

Si ya de por sí las reuniones (relacionadas con trabajo, obvio, porque para ver los partidos del Mundial en la sala de juntas siempre estamos puestos) aburren hasta al godín más protocolario, con 6 tacos y 2 cervezas encima las juntas se convierten en el sueño más anhelado de cualquier insomne.

5. Tu productividad es equivalente a tus ganas de hacer ejercicio un domingo por la mañana

O sea, básicamente, cero. Después de hartarte de comida calórica y sabrosa, solo regresas a la oficina para calentar el asiento y poder checar la salida. Admítelo, tú también lo has hecho: revisar tu Facebook o ver videos de recetas no es precisamente la idea de productividad que tiene tu jefe. Como es muy poco probable que implementen una hora de siesta en tu aldea godín y todavía te faltan 13 mensualidades para terminar de pagar tu celular, lo mejor es que aprendas a lidiar con el mal del puerco. Lo ideal es comer ligero y no dejar que pase mucho tiempo entre una comida y otra, pero sabemos que eso no siempre es posible. Si no te aguantaste el antojo de unas irresistibles tortas de tamal o tus miles de pendientes no te permiten comer a horas decentes, da una pequeña caminata antes de regresar al escritorio. Moverte un poco activa la digestión y hace que sea más sencillo procesar el atracón que te acabas de dar. Otro tip que puede ayudarte es trabajar en lugares iluminados con focos de luz blanca con tonos azules. (Sí, en verdad hay una diferencia). Pero, si ya de plano la luz no te echa la mano o no tienes tiempo de irte a dar una vuelta, Red Bull es la solución. Recupera tu energía y aumenta tu productividad con una lata fría de Red Bull. Entra a www.redbull.mx/maldelpuerco y gana un refri lleno de producto para toda tu oficina. Evita comer con mucha hambre y mantén el mal del puerco alejado de tu escritorio dándote un gusto a media mañana con estos snacks:  
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La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos, pero también durante la lactancia las mamás tienen necesidades nutricionales especiales, debido a la pérdida de nutrientes que sufre a través de la leche materna.Además, los nutrientes presentes en la leche proceden de la dieta de la madre, por lo que para que tanto bebé como mamá tengan la mejor salud y bienestar, la mujer tiene que aumentar la ingesta de nutrientes.¿Qué frutas son buenas durante la lactancia?En principio, puedes comer todo tipo de frutas ya que ninguna es mala durante la lactancia, aunque es cierto que algunas frutas más ácidas o cítricas le pueden caer mal al bebé y causarle gases o diarrea, por lo que debes estar bastante atenta. También debes tomar en cuenta que algunas frutas como la piña, el kiwi y los cítricos pueden cambiar el sabor de la leche y esto podría provocar que la rechace. En cuanto a qué frutas son las mejores, aunque todas son beneficiosas ya que aportan gran cantidad de nutrientes al bebé, se recomiendan las más dulces y fáciles de digerir, como el mango, la pera, el plátano, el melón o la manzana dulce.Además, puedes consumirlas tanto crudas y enteras, como cocidas o al horno. Y si no te gustan mucho las frutas y te cuesta comerlas, opta por hacerte smoothies o jugos con fruta o mezclarlas en las ensaladas, con yogur. Sea de la manera que sea, recuerda que es importante que consumas unas 3 piezas de fruta al día para que tu dieta durante la lactancia y una vez acabe esta sea sana. Además, deberás beber mucha agua , por lo menos unos 2 litros al día, comer verduras, cereales integrales, legumbres, carnes magras, lácteos, pescado o frutos secos para que tanto tú como el bebé puedan estar en las mejores condiciones.
Seguramente ya sabes que existen diferentes tipos de piel: normal, seca, grasa y mixta, y aunque el tipo de piel se determina genéticamente, su estado  puede variar por diferentes factores, tanto internos como externos, además de hormonas, higiene o estrés, entre otros.La más fácil de identificar es la piel grasa, ya que en el rostro se ve más brillo y tiene más tendencia a presentar puntos negros y granos. Las pieles mixtas cuentan con una parte del rostro más grasa y en otras partes, la piel puede ser más seca. La normal es aquella que cuenta con una apariencia más uniforme y equilibrada. Finalmente, la piel seca es la que produce menos grasa y no retiene la humedad. Motivos por los que aparece la piel grasaEste tipo de piel suele ser algo que se presenta por herencia, por lo que si notas que tus abuelos y padres presentan un rostro abrillantado, lo más probable es que tu también lo tengas o lo vayas a tener. Sin embargo, el principal motivo para tener una piel grasa suele ser el sobrepeso y una alimentación poco adecuada.Cualquiera que sea el motivo para tener este tipo de piel, te vamos a recomendar unas mascarillas que seguramente te van a ayudar a mejorar la apariencia del rostro:-Mascarilla de plátano, miel y jugo de limónSe sabe que por sus nutrientes, el plátano es muy bueno para la apariencia de la piel, así como la miel tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, lo que ayudará si es que la grasa te ha provocado algún brote de acné. Con un plátano maduro haz un puré e incorpora una cucharada de miel. Mezcla bien y agrega una cucharada de jugo de limón. Mezcla hasta tener una pasta que deberás untar en tu cara limpia. Déjala actuar 15 minutos y enjuaga con agua tibia. -Mascarilla de fresa, miel y azúcarLa fresa tiene un efecto astringente que tiene la capacidad de desinfectar la piel sin ser agresivo, además, se usa también frecuentemente para disminuir la sobreproducción de sebo.Utiliza 6 fresas y una cucharada de miel, otra de azúcar moreno y de limón. Mezcla hasta formar una pasta y aplícalo en cuello y rostro durante 10 minutos y retíralo con agua abundante-Mascarilla de yogurt y fresaEl yogurt es un ingrediente que ayuda a desinfectar y refrescar la piel, aporta una apariencia rejuvenecida al rostro cuando es utilizado de manera regular y, por su parte, la fresa ayuda a controlar la producción de grasa en la piel.Para esta mascarilla necesitas un cuarto de taza de yogur y un cuarto de fresas frescas. Tritura las fresas y forma una mezcla, Aplícala en la cara durante 15 minutos y lava con agua fría.-Mascarilla de pepino y sandíaEl pepino tiene propiedades astringentes que ayudan a controlar y reducir los excesos de grasa en la piel, la mantiene limpia e hidratada, y reduce el riesgo de sufrir de acné.Usa un par de cucharadas de jugo de pepino mezcladas con algunas de sandía triturada, una cucharada de yogur y leche en polvo. Remueve bien y aplícalo sobre cara y cuello durante unos 15 minutos y retira con una toalla húmeda. Con estas mascarillas caseras para piel grasa, podrás lucir una piel correctamente hidratada y sin brillos con ingredientes naturales, accesibles y fáciles de conseguir.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
Pocos ingredientes son tan prácticos, nobles y versátiles como el pollo. Siempre cae bien y se puede cocinar de infinidad de formas, además es económico y muy accesible de conseguir ¿Qué más puedes pedir?Sus beneficios son muchos, ya que es una de las carnes más saludables que casi no contiene grasa, y la poca que tienen es muy identificable, por lo tanto fácil de quitar y lo hace ideal para las personas que quieren perder peso. Propiedades y beneficios del polloGracias a la proteína que aporta el pollo, ayuda a incrementar la masa muscular y evita la pérdida ósea. Es rico en fósforo, por lo que mantiene en óptimas condiciones los dientes, huesos, los riñones y el hígado. Según la OMS el pollo tiene una alta cantidad de retinol, alfa y beta-caroteno, licopeno y todos los derivados de la vitamina A, que son esenciales para permitirnos poder tener una vista adecuada. Es fácil de digerir y le cae bien incluso a personas que sufren trastornos digestivos ya que su tejido es más fácil de desintegrar que otro tipo de carnes.VersatilidadEl pollo es una de las carnes más accesibles y nobles a la hora de cocinar, ya que lo puedes usar en las recetas más sencillas y ligeras, pero también puedes preparar guisados espectaculares y muy vistosos. Todo depende de cómo y con qué se cocine.Asado entero en el horno, en trozos, en cazuela o incluso en el microondas, puedes preparar un plato de pollo que resulte una maravilla para todos los miembros de la familia y seguro que será imposible resistirse.Aprovecha todas las partes del pollo- Muslos: Los muslos de pollo pueden son una de las partes que más se aprovecha, pues son de las piezas que más carne tienen y con la ventaja que son más jugosas, tienen un poco más de grasa y por lo tanto más sabor. Puedes usarla en guisados, para desmenuzar, en medallones, etc. - Alas de pollo: Las alitas, además de dar muchísimo sabor son muy saludables, ya que tienen Vitamina B6 que fortalece el sistema inmunológico, selenio, mineral que ayuda a la buena absorción de las vitaminas y es un poderoso antioxidante. Puedes usarlas para hacer caldo o para comerlas como botana con salsas, empanizadas, etc. - Pechugas: llegamos probablemente a la parte más versátil del pollo. Puedes hacerla a la plancha para añadirlas a la ensalada, también puedes rellenarlas, hacer rollitos, taquitos, puedes desmenuzar y usarla en todos los guisados, desde un sandwich sencillo hasta un delicioso mole. -Huacal: el huacal es una pieza de pollo que algunas personas tiran por no contener carne, sino ser sólo hueso. Pero igual que la rabadilla y el retazo de pollo, es ideal para preparar caldo. -Menudencias: Se le conoce como menudencias al hígado, molleja y corazón y estas piezas también se pueden cocinar. Se usan en sopas y caldos y también se pueden preparar salteados con cebolla u otras verduras. Cómo conservar la carne del pollo Para mantener segura la carne de pollo, la FDA, recomienda que tengas en el refrigerador una temperatura de 4° C y el congelador debe estar a -18° C. Durante el ciclo de descongelación, es posible que la temperatura registrada sea ligeramente superior a 4° C. Entre las proteínas más consumida en México está la carne de pollo y ahora sabemos el porqué. Para cocinarlo, lo único que necesitas es creatividad y usar los ingredientes que tengas a la mano. Si quieres conocer deliciosas recetas para cocinar pollo, visita nuestra sección especial en donde seguro encontrarás una idea que se adapte a cualquier situación.
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