No trates de ser un padre perfecto, mejor sé un padre compasivo
Tips y Consejos

No trates de ser un padre perfecto, mejor sé un padre compasivo

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  Ser un padre compasivo significa practicar el perdón todos los días (e incluso cada momento) con nosotros mismos mientras que para con nuestros hijos significa responderles amablemente. Cuando nuestros hijos tienen dificultades o se vuelven "difíciles" es el momento para permitir que ocurran errores pero sin permitir que se confunda el amor o la pertenencia. Modelamos y proporcionamos una guía amable, en lugar de usar palabras duras o castigos que solo despojan su autoestima. Lo mejor es proporcionar un espacio seguro en la relación para explorar y trabajar a través de todas las emociones, especialmente las que son difíciles. La crianza compasiva también se trata de aprender a cuidarnos bien a nosotros mismos, para que podamos cuidar de nuestros hijos sin sentirnos resentidos con ellos o agotados. No solo los perdonamos, sino que también nos perdonamos a nosotros mismos por no haberlo hecho "bien" todo el tiempo o por no haber sido perfectos en eso. Podemos dejar de lado las expectativas irracionales y poco realistas y solo estar presentes en cuerpo, mente y espíritu. Les hacemos saber que estamos aquí, y nunca los abandonaremos ni nos daremos por vencidos. Creemos en ellos y creemos en nosotros mismos. La compasión nos ayuda a inspirar positivamente a nuestros hijos a hacer cambios saludables y duraderos en sus vidas mientras lo hacemos en los nuestros. La compasión no es exigente o crítica. Se trata más bien de aceptar, amar y ser amable. Cuando nos tratamos con compasión, podemos extender esa práctica a quienes nos rodean.

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El final de quincena siempre es pesado para nuestros bolsillos, así que si quieres ahorrarte unos cuantos pesos sin descuidar tu alimentación, existen siempre algunas opciones que te llenarán la barriga y te dejarán el corazón contento. Disfruta de estas recetas fáciles y económicas para saber qué hacer de comer con 50 pesos. Recetas de atún en lata El atún en lata es ese comodín que siempre nos salva cuando no tenemos mucho presupuesto para cocinar, ya que es un alimento versátil que se puede combinar con muchos otros ingredientes económicos. ¡Elige cualquiera de estas deliciosas recetas con atún! Calabacitas rellenas de atún Tostadas de salpicón de atún con kaleTortitas de papa con atún y queso fresco  Albóndigas con atún al chipotle Recetas con carne de cerdo Además de ser económica y fácil de conseguir, la carne de cerdo es un alimento delicioso y nutritivo que también puede salvarte en cualquier momento en que te falte el dinero. Por eso te sugerimos estas ricas opciones que no te tomarán mucho tiempo. Tacos de milanesa de cerdo  Chuletas de cerdo en salsa poblana  Carne de cerdo en pipián con calabazas  Recetas con papa Por supuesto no puede faltar tu tubérculo favorito, la papa, el cual es un alimento muy barato que puedes conseguir en cualquier tiendita de abarrotes o mercado y sirve para cocinar diversos platillos económicos y deliciosos. ¿Listo para las mejores recetas con papa? Papas rellenas de ensalada de polloFlautas de papa con chorizo  Croquetas de atún con papa al chipotle  ¿Ya ves que si se puede hacer de comer con 50 pesos?
Hoy más que nunca es prioritario el compromiso con la agricultura, la alimentación, la naturaleza y el impacto social a través de la gastronomía.Estos elementos fueron la motivación de Lucio Usobiaga para conformar Arca Tierra, un lugar de encuentro entre agricultores campesinos y las personas que viven en Ciudad de México, interesadas en llevar una alimentación saludable y apoyar al campo. Arca Tierra busca sanar la tierra aplicando los principios de la agricultura regenerativa y el comercio justo en Xochimilco. Hace algunos años, Lucio llegó a Xochimilco en busca de verdura orgánica y al percatarse de los problemas de la zona y la grave amenaza que enfrentan si no se tejen redes para su conservación dedicó toda su energía para consolidar Yolcan, en el 2011, proyecto que ha ido recuperando las técnicas y tradiciones de la agricultura en las chinampas. Hoy Lucio continúa sus esfuerzos de consolidación y promoción de la agricultura orgánica en México con Arca Tierra. Aquí ofrecen canastas básicas de los productores tales como vegetales, hortalizas y semillas. También productos de especialidad como salsas, café, tlacoyos o sales. Su oferta se nutre de las entrañas del campo mexicano y las manos que lo producen. Además, en Arca Tierra ofrecen experiencias que van desde los recorridos por las chinampas y su enseñanza de la agricultura orgánica, hasta experiencias gastronómicas de la mano de los mismos productores y reconocidos chefs.  Para Lucio, las y los agricultores son las personas más importantes en la sociedad actual: "cuidan el entorno, nos alimentan y nos conectan con la naturaleza. En gran medida, nuestra salud y la salud del suelo depende de ellas y ellos. Ahora necesitamos más agricultoras y agricultores orgánicos que nunca para conservar nuestras variedades, lograr la seguridad alimentaria y ayudar a revertir el cambio climático”.Sin duda, Arca Tierra es un proyecto que vale la pena conocer y compartir para alimentarnos sanamente, apoyar el trabajo de agricultores campesinos, fortalecer la economía local, regenerar la tierra, revertir el cambio climático y conservar nuestras tradiciones culinarias y culturales. ¡Te invitamos a conocer Arca Tierra! 
¿Acaso existe alguien que no esté hablando de las freidoras de aire? Las también llamadas air fryers son la tendencia de la temporada y aunque no son baratas, están provocando rupturas de cochinito al por mayor. El ritual de sumergirlo todo en una alberca olímpica de aceite –hay que decirlo: la grasa es igual a sabor–, puede ser peligroso para el corazón. La fritura profunda es magia para lo que se zambulle en ella, sin embargo, ya hay opciones para quienes desean reducir el consumo de calorías y observar amorosamente aquello que entra a su organismo.Piensa en la gama de cosas ricas que se fríen: los taquitos dorados, las donas rellenas, los churros cubiertos por azúcar y canela, las quesadillas con y sin queso, las tortitas de papa, el falafel, las papas a la francesa, las alitas de pollo. El listado sólo se pone mejor. El tema es que siempre hay que tomar una decisión existencial: o comes rico o mantienes el balance de tu cuerpo; o te amarras a tu voluntad de mártir o renuncias a la culpa de sobrealimentarte.Aquí es donde las freidoras de aire son de gran ayuda. Las air fryers cocinan a través de un sistema que hace circular el aire caliente alrededor de tu comida –tu garnacha sanita– pero sin secarla y conservando la consistencia crujiente que caracteriza la fritanga. Lo que sucede es que están hechas para garantizar el nivel mínimo de vapor y humedad. Por si fuera poco, te lo venden como si sólo hubiera que poner un trozo inhóspito de ave con piel en el compartimento y en unos instantes, emergerá un suculento coq au vin. Un boom similar sucedió con los microondas cuando se exhibieron en las vitrinas de las tiendas a finales de los cuarenta. “Oprime un botón y olvídate de cocinar”, sugería más o menos la comunicación que los anunciaba. El punto es que la air fryer sí hace la vida más práctica y promete algunas bondades adicionales. Por la poca cantidad de aceite que se requiere en su funcionamiento, la ingesta calórica será menor y con ello habrá un menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Otra es que la freidora de aire podría reducir la formación de acrilamida, un compuesto orgánico potencialmente peligroso que está relacionado con el cáncer renal y otro tipo de enfermedades. Una de las chefs de casa, Alexandra Romero, dice que le encanta cocinar en ella porque no hay que estar calculando las temperaturas del aceite ni los tiempos de cocción. “Yo amo preparar alitas ahí. Les pongo sólo un poco de aceite en aerosol y quedan muy ricas”. También dice que es fácil utilizarla porque sólo escoges un modo de cocción y te olvidas de revisar tu comida hasta que suene la alarma. Ella aconseja usar aceite de oliva en aerosol y revisar con cautela las funciones de uso según la receta que estés planeando hacer. Y aquí una de las desventajas que he visto en las freidoras de aire: si pones una función al asar, podrías quemar tus alimentos.Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón y experta en antojitos mexicanos, recomienda usar la freidora de aire para las recetas callejeras. “Es una forma alternativa de comer lo que nos gusta, sin culpa. Por ejemplo, puedes cocinar chorizo y toda la grasa se va a asentar”. Otra ventaja que apunta es sobre la practicidad y facilidad de usarlas versus otros electrodomésticos más caros en el mercado, como una sous vide, que además requiere cierto conocimiento técnico para sacarle mayor provecho. Eso sí, existen algunas áreas de oportunidad en el tamaño del compartimento. Al tener poca capacidad, o tienes que hacer dos rondas de comida o complementar con guarniciones, si los tuyos en casa son de apetito insaciable. La otra es que no todas las preparaciones quedan al dente. Por ejemplo, para las recetas empanizadas en las que el sabor característico está dado por la fritura, Yamilette aconseja hacer una mezcla de empanizado más condimentada para subirle el volumen al gusto.Una receta que absolutamente te recomendamos en la freidora de aire son las alitas picantes. Por la grasa de la piel quedan crujientes, son fáciles y no te dejan con sensación de que les falta un extra de aceite. Te la compartimos a continuación.Alitas picantes con freidora de aire1 cucharadita de sal 1 cucharadita de pimienta 1 cucharada de paprika ½ cucharada de comino en polvo ½ taza de harina de arroz ¼ taza de hojuela de papa 500 gramos de alitas de pollo  aceite en aerosol salsa picante Primero parte las alitas por las articulaciones con un cuchillo. Coloca las alitas en un recipiente y agrega la sal, la pimienta, la paprika, el comino en polvo, la harina de arroz y la hojuela de papa. Baña las alitas hasta impregnar los ingredientes. Coloca las alitas en la freidora de aire caliente. Rocía con un poco de aceite en aerosol y fríe por al menos 20 minutos. Sirve con salsa picante al gusto.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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