No trates de ser un padre perfecto, mejor sé un padre compasivo
Tips y Consejos

No trates de ser un padre perfecto, mejor sé un padre compasivo

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  Ser un padre compasivo significa practicar el perdón todos los días (e incluso cada momento) con nosotros mismos mientras que para con nuestros hijos significa responderles amablemente. Cuando nuestros hijos tienen dificultades o se vuelven "difíciles" es el momento para permitir que ocurran errores pero sin permitir que se confunda el amor o la pertenencia. Modelamos y proporcionamos una guía amable, en lugar de usar palabras duras o castigos que solo despojan su autoestima. Lo mejor es proporcionar un espacio seguro en la relación para explorar y trabajar a través de todas las emociones, especialmente las que son difíciles. La crianza compasiva también se trata de aprender a cuidarnos bien a nosotros mismos, para que podamos cuidar de nuestros hijos sin sentirnos resentidos con ellos o agotados. No solo los perdonamos, sino que también nos perdonamos a nosotros mismos por no haberlo hecho "bien" todo el tiempo o por no haber sido perfectos en eso. Podemos dejar de lado las expectativas irracionales y poco realistas y solo estar presentes en cuerpo, mente y espíritu. Les hacemos saber que estamos aquí, y nunca los abandonaremos ni nos daremos por vencidos. Creemos en ellos y creemos en nosotros mismos. La compasión nos ayuda a inspirar positivamente a nuestros hijos a hacer cambios saludables y duraderos en sus vidas mientras lo hacemos en los nuestros. La compasión no es exigente o crítica. Se trata más bien de aceptar, amar y ser amable. Cuando nos tratamos con compasión, podemos extender esa práctica a quienes nos rodean.

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Explora los mejores tacos de dos de las dos capitales gastronómicas del país: Ciudad de México y Tijuana. Serán lugares que te querrán hacer regresar en cada oportunidad. Taquería Los Picudos, CDMXLa Ciudad de México es sinónimo de taco al pastor y suadero. Para Juan de Dios Garza: “Es difícil encontrar otro taco que represente tanto a la ciudad. Quizás los tacos de guisado en cada esquina. Pero dentro de la diversidad ofrecida en la jungla de concreto, los tacos al carbón merecen su lugar en el Olimpo. Un verdadero espectáculo con parrillas incandescentes alimentadas por carbón, operadas por ojos y manos ágiles. El arte de domar el fuego, cuándo poner y quitar la tortilla, la proteína o el queso. El delicioso olor a humo que lo envuelve todo. Los Picudos, en la colonia Del Valle, es una parada obligada dentro del tour taquero. Aquí se dedican a todo lo que tenga que ver con fuego y humo. Al entrar, a primera vista y en el mero centro: la parrilla, los taqueros y mucho humo. La nariz se saturará con un embriagante olor a carne besado por el fuego. Con asombro verás a los taqueros operar las parrillas que literalmente están descansando sobre las brasas. Uno se parte la cabeza para entender cómo no se les quema algo. Si buscas taqueros platicadores, este no es tu lugar. Los taqueros con mirada estoica practican su oficio con tanta seriedad como los japoneses con el yakitori. ¿Qué pedir? Todo. No es broma ni exageración. Tacos de bistec, cebollitas, volcanes, alambres y más, pero el taco de chuleta y costilla se quedaran impresos en tu cerebro y papilas gustativas. No es una taquería barata (el pago es en efectivo) pero no hay mejor sentimiento que pagar por algo que supera cada una de tus expectativas”. Dirección: Calle Moras 230 y Miguel Laurent, Colonia del Valle, CDMX. Foto: @mexicanfoodpornTacos El Sinaloense, Tijuana Tijuana makes me happy. Es una capital fronteriza cuya identidad se reinventa a diario. En Tijuana siempre hay fiesta en sus cantinas, festivales de música, arte y comida, buena cerveza y lo mejor: una propuesta gastronómica que te permitirá comer excelente los 365 días del año. Desde los lugares clásicos y obligados que son un referente en México y Estados Unidos, hasta los nuevos restaurantes que integran lo mejor de ambos lados de la frontera, en Tijuana tienes garantizado que comerás como un rey. Y si bien, los mariscos, la birria y las tortas de asadas del Wash son un clásico, mi joya de esquina son los Tacos El Sinaloense. Aquí encontrarás los mejores tacos de asada, adobada, tripa y cabeza del norte. Puedes pedirlos en tortilla de maíz o de harina; en vampiros o mulitas, con o sin queso. Cualquier opción te la servirán con una porción abundante de guacamole, cebollitas fritas y más de cinco salsas para acompañar tu antojo de la noche. Es el lugar perfecto para visitar después de la fiesta o simplemente cuando quieras disfrutar un buen taco. Dirección: Calle Alba Roja 12888, TijuanaRecomendación: Fer BalmacedaTacos La Especial, TijuanaUna taquería clásica y favorita de viajeros de todo el mundo son los Tacos La Especial. Arturo Herrera, parrillero tijuanense, nos cuenta que son los mejores tacos de vapor de carne con papa, de chicharrón rojo y de frijoles de Tijuana. “Estos tacos tienen 68 años de haberse instalado en una de las zonas más turísticas de la ciudad. Su principal distintivo son sus guarniciones como zanahoria encurtida y cebollas cambray frescas. Las salsas son una delicia. Para mí el rey es el taco de frijol, pues tiene una receta única en la ciudad. En los años setentas, se acostumbraba ir después de los eventos de la fiesta brava, ¡una faena al paladar!”. Dirección: Avenida Revolución 718, entre la 3a y la 4a, Zona Centro, Tijuana. Horarios: 9 am a 11 pm
La comida es un elemento universal en todas las culturas del mundo pero, ¿alguna vez te habías preguntado de dónde vienen los ingredientes que utilizas para cocinar? En este Mes de la Herencia Hispana queremos aprovechar para mostrarte estos 7 ingredientes de origen hispano que seguro tienes en tu cocina. La papa Pastel de papas, tortilla de papas o puré de papas, este importante alimento es consumido a nivel mundial y curiosamente hallamos su origen hace más de 8,000 años en la cordillera de los Andes. ¿Sabías que la papa viene de Perú? El aguacate En Estados Unidos y Canadá el aguacate se ha convertido en el alimento favorito de muchos y no hay que olvidar que es orgullosamente mexicano, aunque también se ha cultivado en otros países de América Central. La piña Durante la época de la conquista, se encontró a la piña cuando los indígenas del Caribe las colgaban en las entradas de sus bohios para recibir a los conquistadores españoles en señal de hospitalidad. Ahora nadie puede resistir su delicioso sabor. El chocolate ¿Qué sería de la repostería sin el chocolate? Este imprescindible ingrediente viene del cacao, planta cultivada desde hace 3000 años en el sur de México y Guatemala. El maíz El maíz es, por supuesto, el corazón de prácticamente toda la gastronomía latinoamericana, ya que nunca falta en platillos como tacos, tamales, bebidas prehispánicas y mucho más. Este ingrediente de herencia hispana nos llena de orgullo y de sabor. El jitomate El jitomate, también conocido como tomate en algunos países, es indispensable para cocinar entradas, guisados y ensaladas. Algunos localizan su origen en el litoral peruano y otros al sur de México, pero de cualquier modo le debemos mucho por su sabor y diversos nutrientes. La vainilla La esencia de vainilla es un ingrediente de origen hispano que no puede faltar en tu cocina para darle un toque dulce al pan, a los pasteles y hasta a los licuados. Pues resulta que esta maravillosa plantita, es la única orquídea que produce un fruto comestible y es nativa de las selvas tropicales de México y Centroamérica. Recuerda reflexionar la próxima vez que prepares tu platillo favorito en cómo estos ingredientes hispanos han impactado la manera en que cocinas.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
El altar de muertos es un ritual muy importante para celebrar el Día de Muertos en México, ya que es el homenaje ideal para demostrar el cariño y respeto a nuestros fieles difuntos. Para poder hacer una ofrenda sin igual, además de añadir papel picado, velas, copal y flores de cempasúchil, a continuación te mostramos los x alimentos que no pueden faltar en tu altar. Pan de muerto El pan de muerto es un elemento esencial en las ofrendas, ya que su forma circular representa el ciclo de la vida, las tiras en forma de huesitos son las lágrimas de los difuntos y así mismo, la bolita en la parte superior, representa el cráneo de los mismo. Mole con arroz Este guisado típico mexicano comúnmente se ofrece en los estados de Michoacán y Puebla, ya que la tradición dicta que los espíritus llegan con hambre y qué mejor alimento para comenzar el festín que un ícono de la cocina mexicana que a todos nos encanta. Alcohol ¡Mezcal, tequila, rompope y hasta pulque! Estas bebidas alcohólicas son las más populares entre los altares, aunque también se pueden agregar otras; lo ideal es colocar las favoritas de nuestros muertitos. Fruta de temporada Es imprescindible colocar fruta de temporada en el altar de muertos; las mandarinas no pueden faltar, así como las jícamas, naranjas, manzanas y hasta peras. Todas estas frutas, además de alegrar la visita de los fieles difuntos, ayudarán a darle más colores y contrastes a la ofrenda. Agua No olvides colocar suficientes vasos de agua en tu altar, ya que éstos calmarán la sed de los espíritus y les ayudarán a continuar su camino una vez que se hayan saciado. Calaveritas de azúcar Tal como en la época prehispánica, el Tzompantli estaba cubierto con cráneos para ofrecer a los dioses, no olvides colocar en tu altar las típicas calaveras de azúcar, amaranto o chocolate para brindar honor a tus difuntos. Dulces típicos Si entre tus fieles difuntos existen niños, no olvides dejarles una sorpresa dulce como tamarindos, palanquetas, alegrías y cocadas para alegrar su camino. Tamales Los tamales son un alimento clásico en los altares de muertos, así que no olvides dejar al menos un tamal verde, uno dulce y otro de salsa roja para satisfacer a tus fieles difuntos. Históricamente se han encontrado ofrendas con tamales desde la época prehispánica hasta la época colonial y moderna. Atole y chocolate caliente Tanto el atole como el chocolate caliente son importantes representantes de la gastronomía mexicana y ambos tienen raíces prehispánicas, ya que el atole viene del maíz y el chocolate del cacao, por lo que es común verlos en las ofrendas, además de que son las bebidas ideales para darles un gustito a nuestros fieles difuntos. Sin duda, los alimentos y las bebidas son un elemento indispensable en el altar de muertos, pero recuerda que su principal función en honrar a quienes ya no están con nosotros, por lo que, si ellos tenían un platillo favorito, no olvides agregarlo a la ofrenda. ¿Tú conoces o sueles agregar algún otro alimento a tu altar de muertos?
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