Podcasts y blogs de cocina que no te puedes perder esta cuarentena
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Podcasts y blogs de cocina que no te puedes perder esta cuarentena

Por Inés Miselem - May 2020

Desde que la pandemia por coronavirus nos ha obligado a permanecer en casa, las cosas que hacer en cuarentena para pasar el tiempo se han reducido bastante y hoy más que nunca, el Internet es nuestro gran aliado para distraernos mientras estamos en casa. De modo que si ya hiciste todo el ejercicio físico del día, viste tus películas favoritas y acabaste con las mejores series de Netflix solo o con tu pareja, es hora de vencer al aburrimiento con algunos fascinantes podcasts y blogs de cocina.

Si además de cocinar en casa, te interesa aprender de gastronomía y conocer todos esos detalles que inundan la labor de los chefs mexicanos e internacionales, los cuales pocas veces promocionan una receta fácil, nuestras siguientes recomendaciones te encantarán ya que podrás conocer secretos culinarios y datos curiosos que aliviarán tu paso por la cuarentena.

Otra de las ventajas de estas recomendaciones para amantes de la cocina, es que los puedes encontrar de forma gratuita en plataformas digitales para así disfrutarlos mientras tomas una copa de vino tinto, pintas con acuarelas, haces un poco de ejercicio o monitoreas las actividades para niños. Sólo ponte los audífonos y disfruta, ¡seguro te volverás fanático de todos!

Gastronomicast

Este divertido podcast producido por la chef Mariana Orozco y Toño Sempere es lo que necesitas para adentrarte en el mundo de la comida y bebida que rodean a la esfera gastronómica gourmet y no tan gourmet. Gracias a su carisma y divertidas anécdotas ya han sido seleccionados dos veces en el Top 11 de Podcasts de iTunes. ¡No te lo puedes perder!

El comidista 

En este vlog dirigido por el chef internacional Mikel López Iturriaga en España, podrás conocer todos los secretos relacionados con la comida, así como consejos nutricionales, reseñas de los mejores restaurante y curiosidades del arte culinario. Con estos videos aprenderás de gastronomía como un experto.

The right wine 

Si eres fan del vino, no puedes perderte este increíble podcast conducido por Diego de la Peña y Mauricio León, dos sommeliers que te hablarán de todos los detalles relacionados con el mundo del vino, sus recomendaciones, secretos y una que otra interesante experiencia.

Miscelánea Gastronómica  

Este podcast te cuenta todo acerca de la comida y la bebida a nivel nacional, así como los datos curiosos y detalles referentes a la gastronomía internacional, comida cubana, comida colombiana, comida salvadoreña y hasta de países en el continente Europeo.

Sobre la mesa 

Valentina Salazar, venezolana residente de Monterrey, mezcla lo mejor de la gastronomía con los secretos del marketing para que puedas aprender las mejores estrategias de publicitarias y así aplicarlas a tu restaurante o negocio de comida.

Ahora que te hemos presentado varias opciones, ¿conoces algún otro podcast o blog sobre gastronomía que le falta a la lista?
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Cómo prevenir las estrías es una de las preguntas más frecuentes entre las mujeres, ya que los cambios drásticos de peso y la falta de nutrimientos en la piel son causas comunes que provocan estas molestas marcas. Así que si te interesa reducirlas, conoce los 5 alimentos ideales para combatir las estrías. De acuerdo a la revista Nutrición Dietética y Salud, las vitaminas E, C y B5 y los minerales como el zinc, el cobre y el silicio, promueven la producción de colágeno y contribuyen a mejorar la calidad de la piel, por eso aconsejan consumir alimentos altos de estas propiedades, como los que te mostramos a continuación. Nueces El omega 3 es un importante componente de las nueces y éste nos ayuda a mantener la flexibilidad en la piel, además de que también contienen grandes cantidades de zinc, el cual ayuda a mantener la elasticidad y favorece la reparación de heridas, tal como menciona Medical News Today. Aguacate El aguacate es una fruta increíblemente provechosa para la piel, ya que además de contener vitamina E, que ayuda a evitar la aparición de arrugas y estrías, también contiene grasas saludables, que brindan gran elasticidad. ¡Ya no tienes excusa para comerlo! Agua El agua es quizás el alimento más recomendado por dermatólogos y doctores para mantener una piel hermosa y es que ésta nos ayuda a regular los niveles de colágeno en el cuerpo, evitando la aparición de estrías. ¿Ya tomaste tus 2 litros de agua hoy? Espinacas Las espinacas son grandes portadoras de colágeno natural, la proteína encargada de que la piel sea flexible. Recuerda que a medida que pasan los años, el cuerpo produce menos colágeno y por eso debemos darle una ayudadita. Arándanos Los arándanos tienen múltiples beneficios para la salud y es que están repletos de vitaminas y antioxidantes que ayudan a combatir los radicales libres, los villanos encargados de propiciar estrías en nuestro cuerpo. Recuerda que además de mantener una dieta balanceada y tomar suficiente agua, debes hacer ejercicio para poder disminuir este problema. ¿Ya has añadido estos deliciosos elementos a tu dieta? ¿Conoces algún otro alimento para reducir las estrías?
En la temporada decembrina, si vives en el hemisferio en el que estamos por cambiar de otoño a invierno, es común comenzar a notar esto en la piel y eso incluye a nuestro cuero cabelludo, que puede sentirse reseco.Por ejemplo, quizá sientes comezón, pero esto también puede verse reflejado con caspa, un poco de ardor y caída del cabello. Ya que en la cabeza no podemos untarnos nuestra crema humectante favorita, lo que sí podemos hacer es no olvidar hidratarnos con agua y probar alguno de estos remedios caseros para hidratar tu cuero cabelludo.Remedios caseros para el cuero cabelludo resecoAceite de coco. El aceite de coco no sólo puede hidratar el cuero cabelludo, pues además tiene propiedades antifúngicas y antibacterianas que pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones. Incluso puede ayudar a tratar la dermatitis atópica.Para usarlo, simplemente aplica una pequeña cantidad de aceite de coco derretido directamente en el cuero cabelludo y masajea la piel. Déjalo reposar durante al menos 10 minutos y después lava tu cabello como lo haces normalmente. Aceite de árbol de té. Este aceite tiene fuertes propiedades antisépticas, antifúngicas y antibióticas y es por eso que muchos champús contra la caspa contienen aceite de árbol de té.Para usarlo, puedes hacerlo solo o mezclar unas gotas de aceite de árbol de té con un aceite portador, como aceite de coco o de oliva, y masajearlo en el cuero cabelludo. Déjalo actuar durante 10 minutos y luego lava tu cabello.Plátanos machacados. Los plátanos son nutritivos e hidratantes, lo que los convierte en un excelente tratamiento para el cuero cabelludo seco. Además de ser humectantes, son una fuente confiable antimicrobiana natural, y los dos beneficios combinados pueden ayudar a aclarar el cuero cabelludo seco.Machaca o tritura en procesador un plátano con unas cucharadas de aceite de coco o de oliva. Mézclalo bien y luego póntelo masajeando tu cuero cabelludo. Déjalo actuar de 10 a 15 minutos y después, enjuaga.Yogurt con huevo. El yogurt es calmante para la piel y también puede ser exfoliante, mientras que el contenido de grasa y proteína del huevo puede nutrir y proteger el cuero cabelludo al prevenir el daño de los radicales libres a nivel celular.Para usar este remedio, mezcla unas cucharadas de yogur natural sin sabor y sin azúcar con un huevo bien batido. Aplícalo con un masajea a tu cabello y cuero cabelludo, y espera 10 minutos antes de lavarlo. Enjuaga la mezcla con agua tibia o fría, para que el huevo no se cocine y sea difícil quitarlo de tu cabello.Aguacate. Los aguacates contienen ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos poliinsaturados que pueden hidratar y proteger la piel. Puedes usar tanto aguacate o aceite de aguacate tópicamente para calmar el cuero cabelludo seco.Si usas aguacate, licúalo o machácalo y mézclalo con unas gotas de aceite portador, como aceite de oliva, antes de masajearlo en el cuero cabelludo. Déjalo reposar durante 10-15 minutos antes de lavarlo. Para una hidratación extra, puedes mezclar aguacates y plátanos, y usarlos como tratamiento.Recuerda aplicar cualquiera de estos remedios en una parte de tu piel, como el ante brazo, antes de usarlos en tu cuero cabelludo, para asegurarte de que no te harán alguna reacción alérgica.
Un libro de cocina debería tener salpicaduras de fritanga, cucharazos de caldo de tomate, tiznes de harina. El que edita Zahara Gómez Lucini no invita a hacerlo. Al revés, dan ganas de poner el ejemplar en una vitrina, en un relicario.Antes de hojear ‘Recetario para la memoria’ no sabía que las recetas, así como las mantas y los pliegos petitorios, tienen la capacidad de llevar a cuestas una protesta. Apenas llegué a la primera receta comprendí de qué iba todo: “El bistec ranchero para Ernesto, 5 de enero de 2011”. La receta era sencilla, no tenía cantidades. En cambio, había un sinfín de silencios suspendidos entre los pasos de la preparación. Este es un libro de cocina tanto como lo es una caja negra con recuerdos acomodados minuciosamente. ¿Y qué conexión con el pasado más directa que la comida favorita de quien ya no está? Lo que está es la mesa puesta y están los platillos que ya no se comerán los desparecidos de El Fuerte, al norte de Sinaloa. Sus coautoras, las Rastreadoras del Fuerte, son las madres, las esposas, las abuelas, las hermanas que los recuerdan en cada receta y que con palas aún continúan buscándolos. En el libro hay poco más de 25 platillos. Hay fotos –magníficas– de los guisos con claroscuros y luces que enmarcan el humo en los platos. Hay preparaciones que se antojan. En realidad lo que conmueve hasta los huesos es lo que falta. No hay nostalgia más grande que las de unas gorditas sin frijoles, unos tacos sin salsa, un platillo caliente que aguarda ser comido por alguien que ya no está. Para la autora, en los gestos cotidianos se puede ser subversivo. “Desde tu fogón puedes rendir un homenaje”, cuenta Zahara. “Puedes crear una red que apoye. El espacio es la comida, el espacio en que la compartes permite hablarlo en familia. ¿Por qué hay desaparecidos? ¿Por qué pasa esto? Hacer memoria y de ahí accionar, hacer que cale y se muevan las cosas”.Hay algo muy íntimo en el ‘Recetario para la Memoria’. Las coautoras comparten con ingredientes una pequeña biografía sápida de su familiar desaparecido. El plato queda como rictus, como símbolo de aquellos –sus tesoros, como las Rastreadoras del Fuerte llaman a quien esperan descubrir en fosas clandestinas– que algún día estuvieron vivos y que anhelaron, como todos, un sabor hecho en casa. No hace falta gritar para que el dolor y el reclamo tengan voz en los asados que se tateman en el comal, en el borboteo de un guiso de larga cocción, en el crujir del aceite en un sartén. Pero el recuerdo aquí también es lucha. El derrotismo es muerte. “Ellas son mucho más que víctimas, son combatientes tremendas”, apunta Zahara.Por eso este libro es más de vida que muerte. Es homenaje, es un altar con aromas y moronas que quedan sobre el mantel. Es memoria que invita a la acción a través de un sofrito, de una fritura profunda. Hay que comprarlo porque, además de ser una obra fabulosa, el cincuenta porciento de las ganancias se va para las mujeres de los familiares desaparecidos. Hay que cocinar con él; ensuciarlo a cucharazos y descuidos de caldo de tomate: cocinar algo de sus recetas será como reunir a los desaparecidos en la cotidianidad, conectarlos a la energía esperanzadora de una mesa puesta.
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
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