Remedios caseros para la congestión nasal
Tips y Consejos

Remedios caseros para la congestión nasal

Por Kiwilimón - Enero 2014
Con el frío llegan las enfermedades de invierno y uno de los síntomas más incómodos es la congestión nasal. Por eso aquí te presentamos algunas soluciones caseras.

La congestión nasal puede presentarse por diversas razones. Las más comunes son la tos y la gripe pues cuando el cuerpo trata de pelear contra las impurezas del ambiente que tratan de entrar a nuestro organismo secreta mucosa que protege nuestras vías respiratorias. Como resultado padecemos de congestión la cual es muy incómoda, pero hay formas para aligerarla y deshacerse de ella. Tu primera alternativa es inhalar vapor, es así de simple. El agua en forma de gas ayuda a desinhibir los conductos nasales y retirar todas las impurezas. Puede ser tan efectivo  el vapor de la regadera al bañarse como utilizar una taza de agua bien caliente y acercarla a la nariz. Si decides intentar esta opción te recomendamos que le agregues al agua unas gotas de limón o de eucalipto, sus esencias cítricas y desinflamatorias te ayudarán aún más a combatir la congestión. Dos ingredientes que también ayudan a liberar las vías respiratorias son el ajo y el jitomate, de hecho hay quienes conjuntan ambos ingredientes en forma de té para combatir tanto una posible infección con los beneficios del ajo como la congestión a través del alto contenido de vitamina C por parte del  jitomate. Lo que nosotros te recomendamos es hacer gazpacho o sopa de jitomate y agregarle ajo a la preparación, no es usual, pero sin duda funciona. Ahora, si te gusta la comida especiada y picante entonces también hay una alternativa que te queda como anillo al dedo. Está comprobado que las especias fuertes y los chiles picantes ayudan tanto a desinflamar las vías nasales como a liberarlas de mucosidades. Es decir, que al salir a comer, platillo hindús como el curry, el wasabe que se sirve junto con el sushi y hasta la salsa verde o roja que acompaña cualquiera de los platillos típicos mexicanos son factores beneficiosos para sentirse mejor en momentos de gripa y congestión. Ahora, como hay ingredientes que mejoran el estado de inflamación y congestión hay algunos que los empeoran. El alcohol por ejemplo, aún con aquel mito de que el tequila ayuda a aliviar la garganta y la gripe, en realidad seca el aparato respiratorio y le hace más difícil al cuerpo sacar todas las impurezas acumuladas. Los lácteos por su parte también tienen un agente que hace que las secreciones sean más densas y difíciles de retirar. Es mejor evitar este tipo de productos cuando se padece de congestión respiratoria y mejor decidirse por ingredientes con mucha vitamina C, muchas especias y sin duda recetarse algunos tratamiento de vapor.  

Recetas 

Ensalada de Arúgula Toronja y Aderezo de Maple

 Para ver esta receta haz click aquí.

Jugo Antigripal

 Aprende a preparar este jugo aquí.

Filete de Pescado al Curry

 Conoce esta deliciosa receta aquí.

Sopa de Jitomate

 Haz click aquí y prepara esta deliciosa receta.

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Si eres amante del terror y misterio, vive una deliciosa y macabra experiencia con el increíble menú que te ofrece Lovecraft Café, el Kiwifav de la semana a cargo de nuestra coordinadora de marketing, Pamela Montaño. Lovecraft Café es una cafetería temática para los amantes del talentoso escritor de terror H.P. Lovecraft, donde podrán encontrar platillos deliciosos, postres en forma de calavera, corazón y partes del cuerpo, así como bebidas terroríficas que no podrán resistir.Al llegar a Lovecraft Café podrás encontrar unos grandes tentáculos abrazando una taza de café, siluetas de gatos y un techo oscuro, todo inspirado en la literatura de terror creada por H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe y Clive Barkets, entre otros, que te harán sentir que estás dentro de tu novela de terror favorita.Además de sus postres temáticos, como el clásico cráneo de chocolate o el almoahdón de plumas, en honor al famoso cuento de Horacio de Quiroga, podrás encontrar una gran variedad de cervezas artesanales, chapatas, snacks, sodas italianas y, por supuesto, café. ¡Seguro su personal te orientará a elegir la mejor opción para ti!En Lovecraft Café puedes llevar a tus peques, pues no tienen problema en recibir niños y además, podrás encontrar libros, juegos de mesa, muñecos y actividades que te acercarán más a la literatura oscura.Deja que el terror estimule tu imaginación, hambre y sed y visítalos de jueves a domingo en Lorenzo Bouturini esquina Calle 1325, en el centro de la Ciudad de México.
La arepa para los colombianos es como el pan de los europeos o la tortilla de los mexicanos. El maíz, un ingrediente prehispánico, recorre todo el continente americano como un conjuro que se transforma en cientos de formas y sabores. Empanadas, envueltos, tamales, tortillas, arepas, arepitas y hasta bebidas fermentadas tienen como columna vertebral a este humilde alimento de colores variados, que se alza altivo en los sembríos. En Colombia hay registro de más de 70 tipos de arepas que dependerán del tipo de maíz, del amasado, del tamaño, la cocción, lo que llevan por dentro y, por supuesto, de la región donde se elaboran. Las arepas son legado indígena y cada cocina regional colombiana tiene un estilo distinto. En la Guajira las hacen de maíz morado y le insertan pedacitos de queso fresco, y entre Cartagena y Barranquilla las hay fritas y rellenas de huevo, o las delicadas dulces de anís. Unas de las más conocidas y arraigadas en todo el territorio nacional son las del Eje Cafetero o paisas, las cuales están hechas de maíz blanco. También les dicen arepas de tela por su fino grosor, el cual logra que cuando se asan en la parrilla, el horno o la sartén, queden crocantes y doradas. Se les suele untar mantequilla, espolvorear sal y acompañarse con algún queso blanco. En Antioquia, usan el quesito, uno fresco que se desmorona con generosidad sobre la masa redonda. El desayuno es la comida del día en la que la demanda por arepas es grande, pero mucha gente también las consume a mitad de la tarde o como una cena ligera. Sin embargo, en Antioquia y más que en cualquier otra región, la arepa es venerada y vital. Es el producto alimenticio más importante de la cocina antioqueña omnipresente en todos los caseríos, corregimientos, valles y montañas, y sirve como acompañamiento para cualquier comida, para recoger la salsa de los frijoles o para acompañar una sopa de plátano. Si bien la arepa puede ser una comida callejera que venden en esquinas en la ciudad o producto de un fogón de leña inventado al borde de la carretera, son las estufas domésticas las asiduas de esta sencilla y deliciosa receta. Los cronistas españoles ya daban cuenta de esta preparación reconfortante que conecta inmediatamente con la tierra, la familia, la madre, la cocina de la crianza y los recuerdos. Esa redonda masa, en apariencia insípida, asada sobre las brasas o un fogón de leña, se convierte en un perfecto manjar. Algunos tipos de arepasArepa de chocolo o choclo Está hecha con maíz dulce tierno, leche y un poco de azúcar que le confiere un sabor dulce y un color amarillo marcado. Se suele rellenar o cubrir con queso blanco que derrite. Populares en toda la región antioqueña.Arepa de huevo Se elabora con masa de maíz frita y se les vierte un huevo. Son típicas de la región del Caribe colombiano cuyo origen remonta a Luruaco, Atlántico, donde casi toda la población vive de las arepas.  Arepa santandereana Están hechas con maíz amarillo pelado cocinado con cenizas disueltas en agua. Algunas masas también se entreveran con trocitos de chicharrón. ¿Dónde comerlas?En Bogotá, son famosas las arepas de chócolo de Andrés Carne de Res; el restaurante Abasto ofrece variedades de arepas en sus desayunos. En Luruaco Atlántico, cada año se celebra el festival de la arepa de huevo. Arepas Doña Eliza en Medellín, tiene envíos a todo el país. Si estás en un supermercado, te recomendamos la marca Doña Paisa.
Los champiñones, setas, portobellos y shitakes son algunos de nuestros hongos favoritos, ya que podemos disfrutar de su sabor en sopas, pizzas, ensaladas y demás guisos que nos dejan relamiéndonos los bigotes, pero resulta que éstos y especialmente los champiñones, tienen muchas propiedades que le hacen bien a nuestra salud. Así que para disfrutarlos más, ¡conoce todos los beneficios de comer champiñones! Propiedades de los champiñones Los champiñones son alimentos altos en nutrientes como selenio, vitamina D, potasio, sodio y fibra, sin mencionar que también funcionan perfectamente como antioxidantes. Es por eso que tienen múltiples beneficios para la salud, como te mostramos a continuación. Beneficios de comer champiñones Fortalecen el sistema inmunológico Gracias a su alto contenido en selenio, los champiñones favorecen la producción de células T asesinas, un tipo de glóbulo blanco que se encargan de atacar cierto tipo de virus en el cuerpo. Así que si quieres un buen ejército que resguarde tu salud, no dejes de consumir champiñones. Estimulan el funcionamiento del sistema digestivo Los champiñones son una gran fuente de fibra, gracias a lo cual favorecen el funcionamiento del sistema digestivo y provocan una gran sensación de saciedad, por lo que si estás a dieta, ahora tienes una gran excusa para comerlos. Son antioxidantes El selenio de los champiñones es lo que los convierte en fuertes antioxidantes, gracias a lo cual combaten los radicales libres que dañan las células, ayudando a combatir las infecciones y proteger la piel del envejecimiento prematuro. Mejoran el funcionamiento del sistema nervioso De igual manera, los champiñones contienen vitamina B3, también conocida como niacina, la cual estimula las funciones enzimáticas del cuerpo que producen estrógeno y testosterona, hormonas que ayudan a mejorar el funcionamiento del sistema nervioso. Después de conocer todos los beneficios de los champiñones, ¿estás listo para añadirlos a tu dieta y cuidar de tu organismo?
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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