Tips para prevenir coronavirus mientras trabajas en la oficina
Tips y Consejos

Tips para prevenir coronavirus mientras trabajas en la oficina

Por Adriana Sánchez - Junio 2020
Mientras nos aproximamos a una nueva normalidad a causa de le epidemia de Covid-19, las autoridades de la Ciudad de México implementaron un reglamento que todas las empresas y trabajadores deberán seguir para cuidar su salud mientras desempeñan sus labores económicas. Basándonos en él, te presentamos algunos tips para prevenir coronavirus mientras trabajas en la oficina.

Utilizar equipo de protección sanitaria

Es muy importante que utilices cubrebocas, careta protectora y/o lentes de seguridad en todo momento, independientemente si vas en la vía pública o si ingresas a tu oficina a trabajar.

Limpiar y desinfectar superficies y herramientas de trabajo

Una vez que te encuentres en tu lugar de trabajo, recuerda que debes limpiar y desinfectarlo constantemente. Lo mismo debes hacer con pantallas de computadora, teclado, mouse, controles y teléfonos celulares.



Lavarse y desinfectarse las manos

Así como es importante desinfectar tu espacio de trabajo, también debes asegurarte de lavar tus manos y utilizar gel antibacterial a base de alcohol al 70% no menos de 10 veces al día, tal como indica el doctor Esteban Pérez Almeida, director médico de COPE.

Mantener la sana distancia

Debes mantener la sana distancia de mínimo 1.5 metros con tus compañeros de trabajo en todo momento, ya sea a la hora de la comida, en alguna junta o reunión y en sus espacios de trabajo.

Utilizar ventilación natural

La recirculación del aire dentro de los inmuebles está prohibida, por lo que únicamente deben utilizar puertas y ventanas para mantener una ventilación natural. En caso de que esto sea imposible, el sistema de ventilación sólo debe operar hacia afuera.

Establecer flujos de movimiento dentro de la oficina

Se deben colocar señalamientos que indiquen los flujos de entrada y de salida al interior de los inmuebles, así como filas de espera y asientos marcados para mantener la sana distancia.

Instalar filtros sanitarios

De igual manera, se deberán colocar filtros sanitarios para la identificación de síntomas, como personal designado que tome la temperatura de los empleados durante todo el día en circulación.

Horarios y días laborales escalonados

Se deben organizar días laborales escalonados y horarios flexibles para los empleados como una manera de evitar las aglomeraciones dentro de la oficina. Una sugerencia es el esquema 4×10, es decir, 4 días laborando en lugar de trabajo y 10 días laborando sin acudir a las instalaciones.

Aislamiento por 14 días

En caso de que alguno de los empleados presente síntomas de contagio, se deberá aislar durante 14 días junto con su equipo directo de trabajo, respetando sus derechos laborales.

Recuerda que ninguna medida es exagerada cuando se trata de salvaguardar tu salud y cuidarnos entre todos, por ello ten en mente estos tips para prevenir coronavirus mientras trabajas en la oficina. Para mayor información, consulta la página oficial del Gobierno de la Ciudad de México.
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Hoy más que nunca es prioritario el compromiso con la agricultura, la alimentación, la naturaleza y el impacto social a través de la gastronomía.Estos elementos fueron la motivación de Lucio Usobiaga para conformar Arca Tierra, un lugar de encuentro entre agricultores campesinos y las personas que viven en Ciudad de México, interesadas en llevar una alimentación saludable y apoyar al campo. Arca Tierra busca sanar la tierra aplicando los principios de la agricultura regenerativa y el comercio justo en Xochimilco. Hace algunos años, Lucio llegó a Xochimilco en busca de verdura orgánica y al percatarse de los problemas de la zona y la grave amenaza que enfrentan si no se tejen redes para su conservación dedicó toda su energía para consolidar Yolcan, en el 2011, proyecto que ha ido recuperando las técnicas y tradiciones de la agricultura en las chinampas. Hoy Lucio continúa sus esfuerzos de consolidación y promoción de la agricultura orgánica en México con Arca Tierra. Aquí ofrecen canastas básicas de los productores tales como vegetales, hortalizas y semillas. También productos de especialidad como salsas, café, tlacoyos o sales. Su oferta se nutre de las entrañas del campo mexicano y las manos que lo producen. Además, en Arca Tierra ofrecen experiencias que van desde los recorridos por las chinampas y su enseñanza de la agricultura orgánica, hasta experiencias gastronómicas de la mano de los mismos productores y reconocidos chefs.  Para Lucio, las y los agricultores son las personas más importantes en la sociedad actual: "cuidan el entorno, nos alimentan y nos conectan con la naturaleza. En gran medida, nuestra salud y la salud del suelo depende de ellas y ellos. Ahora necesitamos más agricultoras y agricultores orgánicos que nunca para conservar nuestras variedades, lograr la seguridad alimentaria y ayudar a revertir el cambio climático”.Sin duda, Arca Tierra es un proyecto que vale la pena conocer y compartir para alimentarnos sanamente, apoyar el trabajo de agricultores campesinos, fortalecer la economía local, regenerar la tierra, revertir el cambio climático y conservar nuestras tradiciones culinarias y culturales. ¡Te invitamos a conocer Arca Tierra! 
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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