7 razones por las que puedes ahorrar mucho dinero en Primavera
Consejos de Ahorro

7 razones por las que puedes ahorrar mucho dinero en Primavera

Por Kiwilimón - Abril 2017
Si eres de las personas que cada año despilfarra en esta época, seguramente tu cartera ya está temblando con la llegada de la primavera. Pero, aunque no lo creas, puedes ganar mucho dinero en estas fechas. Descubre las principales razones por las cuales puedes economizar durante esta temporada:

Comes menos carne en Cuaresma

La carne es muy rica, pero para poder disfrutarla debes conseguir una de buena calidad. ¿Y qué crees? Esta suele ser costosa. Ni hablar de los cortes de carne. Aprovecha que durante esta temporada se reduce el consumo de carne y cocina con otros ingredientes ricos en proteína.

Hay mucha fruta de temporada

Si tu fruta favorita está de temporada, aprovecha que estará más barata que durante otras épocas del año. Utiliza fruta de temporada para tus desayunos, snacks y postres.

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Quincena después de jueves y viernes santo.

Si eres un godín que recibe pagos quincenales, lamentamos decirte que este año tendrás dinero justo después de los días libres. ¿La buena noticia? Es que lo ahorrarás.

Cambio de Horario= más luz natural

Definitivamente disminuirá tu gasto de LUZ porque anochecerá más tarde. Aprovecha para que tu día sea más productivo. También dejarás de usar la calefacción porque ya no hace frío y no usarás tanta agua caliente.

Menos evaporación de agua de riego

Si tienes un jardín y lo riegas todas las mañanas, con el nuevo horario (que amanece más tarde) el agua se evaporará más lentamente, por lo que puedes usar menos agua para regarlo.

Más calor = menos HORNO

Estas temperaturas hacen que se te antojen platillos frescos y crudos, por lo que ahorrarás mucho gasto doméstico si preparas sopas frías, ensaladas, postres fríos y recetas que no requieran hornear.

Disfruta la Primavera con un menú sencillo y económico.

   
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Michoacán es un estado abundante en riqueza cultural, con un legado arquitectónico casi tan impresionante como su pasado histórico, ¡y qué decir de su contexto artístico! Pero si hay algo por lo que destaca el estado de Michoacán, es por su maravillosa gastronomía tradicional, no por nada en 2010 la comida mexicana fue declarada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) bajo el paradigma de Michoacán. La cocina tradicional michoacana está conformada por platillos clásicos como la sopa tarasca, las corundas y, por supuesto, las famosas enchiladas morelianas, entre otros. Dichas recetas se constituyen por ingredientes oriundos de la región del campo, de sus lagos y hasta del mar. Algunos de los que más destacan son los aguacates, los pescados de sus abundantes lagos, los hongos de las montañas y las truchas de los ríos. Estos ingredientes sólo podrían ser transformados en auténticos manjares por las cocineras tradicionales, quienes nos han compartido sus secretos culinarios a través de Morelia en Boca, el Festival Internacional de Gastronomía y Vino de México, uno de los más importantes del país donde confluyen productos regionales de gran calidad, recetas irresistibles y muy creativas y conceptos gastronómicos locales y nacionales. Disfruta exclusivamente para ti, suscriptor de KiwiPro, la cocina tradicional michoacana, que las cocineras más pro de Michoacán, México, tienen para ti.
Contrario a lo que Mafalda pensaría, no hay corazón que permanezca frío con un buen tazón de caldo caliente. Mientras que el cuerpo se alimenta con el líquido traslúcido y perfumado lleno de nutrientes, el alma se reconforta. Tal vez por eso haya un libro que se llama Caldo de pollo para el alma y que, a decir verdad, no he leído. Lo que sí he hecho es comer caldos de pollo y sentirme bien después de hacerlo. Los he comido enferma de la panza, del corazón; con un nudo en la garganta o con tos; antes y después de las fiestas; en tardes frías y al calor de la casa de mi abuela. Quizás, en el séptimo día, Dios nos dio los caldos para reposar con ellos, pero sin duda los humanos fuimos quienes perfeccionamos esta receta milenaria. Hay infinidad de formas de hacerlo. Están los que se preparan con huesos de res o tuétano para darle sabor. A mí me gusta prepararlo sencillo, con muslos, pechugas y piernas, pero en cocción lenta. A la olla aviento un trozo de cebolla, unos ajos, tres trozos de apio, poro, una zanahoria. Nunca olvido el bouquet garni que te enseñan a hacer en la escuela de cocina –laurel, salvia, mejorana, orégano y romero, amarrados con hilo blanco para que el pollo no se ponga azul, como en Bridget Jones–. El pollo va adentro con piel, con todo, porque otorga textura y profundidad. Luego a quitar la espuma con una espumadera. Cuando no hay padecimientos nada mejor que los caldos de pollo que pican, los que tienen arroz y garbanzos. Al ruedo hay que llegar con tortillas calientes, más calientes que el caldo mismo. A algunos hay que ponerles x gotas de limón por y gotas de salsa, que van en proporción al amor que se le imprimió al cocinarlo (menos sabor, más gotas). Se experimenta gratitud cuando en el caldo hay un chile chipotle al fondo: provoca a partirlo con la cuchara, aunque los labios se pongan floreados. ¿Lo malo? Cuando en el caldo hay pellejos flotantes. ¿Lo bueno? Cuando el brebaje es prístino, casi cristalino, sin burbujas de grasa, pero con aromas que acarician. El romance del caldo va más allá de la vista. Es, además, sus múltiples beneficios. Según lo que me cuenta Gina Rangel, nutrióloga de Te Cuida, el caldo de pollo posee carbohidratos saludables, grasas buenas y proteínas, por lo que es un plato completo y con todos los nutrientes de una comida integral. Tiene aminoácidos con propiedades antiinflamatorias y que ayudan a prevenir el insomnio. Gracias a su gran cantidad de electrolitos, un tazón de sopa rehidrata inmediatamente. ¡Adiós cerveza del día siguiente! Para que el caldo sea súper nutritivo, Gina recomienda que contenga la mayor cantidad de vegetales posibles, que se prepare con ajo, cebolla, sal de mar y con pollo de libre pastoreo o de alimentación orgánica. “De esta manera estamos garantizando que vamos a tener vitaminas, minerales y los tres macronutrientes incluidos en el caldo”. Lo ideal es que se someta a una cocción lenta de ocho horas, pero eso sí: hay que agregar los vegetales que acompañarán la sopa solo media hora antes de la culminación para no sobre cocinarlos. A Yamilette González, coordinadora de chefs de kiwilimón, le gusta agregar huacal, hígado, molleja, alitas y la carne con más sustancia. Adicionalmente, recomienda no lavar el pollo y cocinarlo a fuego medio bajo, de 2 a 3 horas. Si el fuego es alto, las impurezas se rompen y el caldo se contamina. “Las hierbas de olor varían mucho. Hay personas que prefieren el cilantro. Mi abuelita, por ejemplo, le agregaba hierbabuena: le daba un toque súper fresco y rico. Así, si estabas malito de la panza, te caía mejor”, me relató.  Hay que incluir los huesos en la preparación pues en ellos está la magia: su gelatina es efectiva para el crecimiento del pelo y las uñas, así como para la reducción del dolor en las articulaciones.El caldo es un apacho a todas luces. Gina piensa que “a través de un plato de caldo calientito lleno de nutrientes, le das a las personas un momento de paz, de estar en el aquí y en el ahora, reconfortar en cuerpo y alma, es por eso que, cuando una persona enferma lo primero que pensamos es regalarles un caldo de pollo para que se sientan mejor”. En salud o enfermedad, hay que tomarse el tiempo de disfrutar cuando una casa huele a caldo de pollo, cuando la tapa de la olla tintineante devela que algo rico espera en el tiempo. Su vapor y su sabor tienen el súperpoder de cambiar el sustantivo “casa” por el de “hogar”. ¿Lo preparamos?
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