No sabemos si LLORAR o REÍR con estos memes de Aguacate
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No sabemos si LLORAR o REÍR con estos memes de Aguacate

Por Kiwilimón - Julio 2016
La subida del precio del aguacate provoca un impacto muy negativo en la comida típica de México. Sin embargo, como buenos mexicanos, han manifestado con mucho humor el disgusto por esta noticia devastante. Te presentamos los mejores MEMES sobre la subida del aguacate. ¿Qué dices? ¿Ríes o Lloras? Crédito: @mxfd.net Crédito: @ElDeforma @_MagdieILara Crédito: @webcamsdemexico Crédito: @SinEmbargoMX Crédito: @myrnalucia Crédito: @ElDeforma Crédito: @ElDeforma ¡Pero no es el fin del mundo! Prepárate uno de estos deliciosos tacos que no llevan aguacate y siguen siendo DELICIOSOS:

Las MEJORES recetas de tacos

 
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La jericalla es un postre tapatío típico. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando las monjas del Hospicio Cabañas idearon un postre nutritivo y de sabor llamativo para los niños huérfanos que cuidaban. Elaboraron la receta con leche, canela, azúcar, huevo y vainilla, con un sabor similar al de la natilla española pero de consistencia ligera. Actualmente la jericalla es uno de los postres típicos favoritos de los hogares jaliscienses. Sin embargo, muchos podemos llegar a confundir la jericalla con el flan o el crème brûlée, pues comparten los mismos ingredientes y tienen muchas similitudes en su modo de preparación. Por eso te presentamos las diferencias entre estos postres para que puedas identificar la auténtica jericalla jalisciense. Flan y crème brûlée  El flan es un postre muy popular en México y el mundo. Con una rica tradición histórica, el flan llegó a México tras la conquista con una receta que mezclaba leche, huevo, azúcar, vainilla y un baño de caramelo líquido, mientras que el crème brûlée es un clásico de la repostería francesa que consiste en una crema dulce suave, cuya superficie tiene una fina capa de caramelo crujiente. La jericalla Si bien los tres postres se elaboran con una base de huevo, vainilla, azúcar y leche, se diferencian por su preparación y algunos detalles en el uso de ingredientes. Por ejemplo, el flan usa las yemas y las claras de los huevos; mientras que la jericalla sólo utiliza las yemas de huevo; o bien, el crème brûlée tiene una consistencia de la crema parecida a la de la jericalla, pero su técnica es un poco más elaborada para conseguir la capa crujiente del azúcar quemada, que aporta un contraste de textura.Para preparar la jericalla se hierve la leche con la canela y la vainilla. Por otro lado, se baten las yemas con el azúcar y al final se combina con la leche infusionada, para luego colar y hornear a baño María. Al final, en la superficie casi siempre queda una costra dorada y un poco quemada. La textura se parece al flan, pero es mucho más ligera y untuosa. La jericalla se presenta en el mismo recipiente en el que se hornea, para respetar y mostrar su costra, que tiene una consistencia más sólida y añade profundidad al sabor con ese toque de leche quemada.¡Ya sabes qué postre tienes que probar en tu siguiente parada por la Perla Tapatía! Fotografías: Antonio Flores 
Los vinos de postre son el secreto mejor guardado del vino. Tienen una personalidad única y métodos muy particulares de elaboración. Conoce los tres vinos de postre y sus características: Ice Wine Es un vino hecho de uva congelada con una fuerte concentración de azúcar. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejarla sobre madurar y cosecharla hasta que se produce la primera helada. Cuando la uva se hiela, el agua se expande y rompe su hollejo. Así, se pierde más agua y el azúcar está más concentrada.Los vinos de hielo son de una extraordinaria riqueza aromática gracias a su concentración y tiene una acidez fuera de lo común. Son frescos, de cuerpo medio alto, con final largo y persistente. La sommelier Tere Delgado recomienda tomarlos entre los 8 y los 10ºC, preferentemente jóvenes y acompañarlos con helados, mousses y cheesecakes, en la parte dulce, así como con quesos añejos de sabores intensos. Son vinos caros debido a su proceso de elaboración, se necesitan de 4 a 5 veces más uvas que para un vino normal y son de vendimia manual.Botrytis Cinerea Es un hongo que le da a los vegetales, flores y frutas, pero que en la uva resulta en algo beneficioso para el vino. Este hongo lo que hace es intensificar el dulzor de la uva al deshidratarlas. Su mosto es más viscoso y dulce, con un toque de cera de miel de abeja y jengibre.Cosecha tardíaSon vinos dulces que se producen dejando la uva durante más tiempo en la planta para que se comience a deshidratar y de esta forma quede concentrada su azúcar.Estos vinos tienen tanta cantidad de azúcar que las levaduras utilizadas durante su fermentación no logran transformarla toda en alcohol.Generalmente para su producción suelen usarse uvas blancas, sin embargo también puede realizarse con las tintas. Son mucho más espesos que los vinos blancos comunes. Su color es casi siempre de un intenso tono dorado. Sus aromas, si bien dependen de cada cepa, tienden a lo floral y lo frutal.Generalmente los vinos de cosecha tardía son un poco más costosos que los otros vinos dulces, esto es porque se necesita más cantidad de uva para producir un litro de vino. Aproximadamente lo que eran 1,000 kg de uva en su momento ideal de cosecha se reducen 550 kg después de la sobre maduración, los cuales después del prensado solo producen 300 litros de vino dulce. Estos son mucho más espesos que cualquier vino común.Fuente: Tere Delgado, sommelier de Vinos y Maz Club 
Porque el 14 de febrero es la ocasión perfecta para sorprender a tu pareja, no te pierdas la oportunidad para consentirla y cocinar la cena de sus sueños. Para facilitarte el proceso, te ayudamos con estas 3 fáciles pero deliciosas opciones para preparar el menú ideal de una cena romántica de San Valentín. Menú romántico con platillos del mar Las recetas con mariscos son un verdadero manjar, así que si te quieres lucir con tu pareja, prepárale este delicioso menú romántico con platillos del mar. ¡Sin duda lo dejará más que enamorado!Entrada: Pasta a la crema con mariscos Plato fuerte: Salmón a la naranja Bebida: Mojito sin alcohol de té verde con piña rostizada Postre: Cheesecake Red Velvet con FresasMenú elegante con cordero Si tú y tu pareja son de los que prefieren un buen pedazo de carne, entonces este menú elegante es la opción ideal para tu cena romántica. ¡Día de San Valentín jamás sabrá tan bien!Entrada: Farfalle con espinacas, champiñones y cebolla caramelizada Plato fuerte: Cordero en reducción de vinagre balsámicoBebida: Raspado de fresa con vino espumoso Postre: Pastelitos de lava con chocolateMenú ligero del amor Porque el amor y la dieta no están peleados, atrévete a probar esta deliciosa opción de menú ligero que te hará sentir más enamorados que nunca.Entrada: Ensalada de frutos rojos con queso de cabra y vinagreta de romero Plato fuerte: Chimichurri de aguacate con atún sellado Bebida: Mojito de fresa najo en calorías Postre: Peras al vino tinto sin azúcar ¿Qué menú completo para una cena romántica de San Valentín elegirás?
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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