10 Consejos para una cocina más saludable
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10 Consejos para una cocina más saludable

Por Kiwilimón - May 2014
Los siguientes consejos te ayudarán a sacar lo mejor de tu comida, del sabor y la textura a los nutrientes esenciales que necesitamos para estar sanos. ¡Impleméntalos en tu cocina! 1.- Te recomendamos calentar tu aceite al mismo tiempo que la comida, así evitarás que éste se sobrecaliente llegando a ser tóxico. Recuerda que Aceite Capullo Pro Cardio® es resistente al hornear a altas temperaturas pues resiste hasta 240°C. 2.- Si quieres tener mayor sabor en tus platillos, te recomendamos no mover constantemente los alimentos en el sartén, así estos intensificarán su sabor gracias a la concentración de sus nutrientes. 3.- Usa aceite Capullo Pro Cardio® en lugar de mantequilla para ayudar a reducir el colesterol en la sangre. Puedes sustituirla en cualquier guiso o platillo (2 barras de mantequilla es igual a 5 cucharadas de aceite). 4.- ¿Sabías que  Capullo Pro Cardio® también puede usarse para preparar aderezos con un delicioso aroma y sabor? Es tan sano que puede usarse en “crudo” sin problema. 5.- Empieza tu día con fibra para tener mejor humor. Funcionará mejor tu sistema digestivo y te sentirás ligera. 6.- Combina la actividad física con una dieta balanceada para cuidar tu salud. Recuerda que tu cuerpo es reflejo de tu alimentación y rutina. 7.- Es recomendable tomar una cucharada de aceite Capullo Pro Cardio® al día, ya que sus componentes ayudan con el transporte de vitaminas y además desinflama. 8.- Cuida que el aceite no humee al ser calentado, para optimizar su uso y sabor. Puedes saber que está en su punto si le echas un arroz y este flota y burbujea. 9.- Calienta la sartén antes de poner el aceite, esto ayudará a su rendimiento. Además dorará tus alimentos al instante y evitará que absorban aceite indebidamente. 10.- Para desechar aceite usado, júntalo en una botella y llévalo a un centro de acopio. No lo tires al fregadero y evita la contaminación del agua, ten en mente que una sola onza de aceite puede contaminar hasta diez litros de agua.   Otros tips para disminuir tus niveles de colesterol: Cómo sustituir la sal en tus platillos Cómo hacer un jugo para bajar el colesterol y quemar grasa  

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En México tenemos una gran diversidad de pescados y mariscos. Sin embargo, es de vital importancia conocer los productos y, sobre todo, respetar sus ciclos y temporadas para mantener las poblaciones de las especies y tener pesquerías a un nivel saludable.La veda consiste en la prohibición de la pesca de una especie en un periodo o en una zona específica. Existen tres tipos de vedas: Permanente: No se puede aprovechar el recurso en ningún momento del año de forma indefinida como la vaquita marina, la totoaba, las ballenas, los caracoles, el delfín, la mantaraya, el pepino de mar, el tiburón blanco y las tortugas de agua dulce y marinas. Temporal fija: Se establece por un periodo definido, el cual se repite anualmente. En este tipo de veda se encuentran el abulón,  el atún, el cangrejo, el erizo, la langosta, el langostino, el ostión, el pulpo, el róbalo y la tilapia. Temporal Variable. Se establece por un periodo definido el cual se actualiza anualmente como el caso del camarón del Golfo de México y mar Caribe, así como el del Pacífico. En esta temporada de Cuaresma te invitamos a consumir pescados y mariscos de temporada. Elige las especies frescas, con escamas brillantes, carne con consistencia, ojos firmes y transparentes y con olor fresco. En caso de percibir un olor desagradable, no lo compres, pues es probable que se encuentre en descomposición. Procura consumirlo el mismo día que lo compres y aventúrate a crear diferentes recetas, como las que recopilamos aquí en nuestra sección de Cuaresma.
Las aguas frescas son muy populares en México, las hay de todas las frutas que te imaginas, e incluso de las que no, como el agua de aguacate; algunas sirven para defendernos de la gripa, otras, para sentirnos ligeros y algunas más, simplemente para disfrutarlas.Las combinaciones son infinitas y lo más probable es que ya hayas probado muchas, como la de limón con hierbabuena, pero ¿sabes para qué sirve?Beneficios del agua de limón con hierbabuenaLa hierbabuena y el jugo de limón son conocidos por su efecto de ayuda digestiva , por lo que es una buena manera de aliviar el malestar estomacal y esta agua fresca también sirve como una excelente opción para sustituir los refrescos azucarados.Por su parte, el limón es rico en vitamina C, fibra y varios nutrientes responsables de beneficios para la salud, como la del corazón, el control de peso y la salud digestiva. Una de sus propiedades más provechosas es puede ayudar a prevenir las piedras en los riñones, llamadas cálculos renales, los cuales son pequeños bultos que se forman cuando los productos de desecho se cristalizan y se acumulan en los riñones.La forma en la que el limón ayuda es que su contenido de ácido cítrico aumenta el volumen de orina y el pH de la orina, por lo que se crea un ambiente menos favorable para la formación de cálculos renales.En cuanto a la hierbabuena, esta también es buena para la digestión y se usa comúnmente para ayudar a aliviar los síntomas de indigestión, náuseas, vómitos y gases.De hecho, se ha demostrado que el compuesto carvona, que se encuentra naturalmente en la hierbabuena, inhibe fuertemente las contracciones musculares en el tracto digestivo, lo que puede explicar cómo esta hierba ayuda a aliviar los trastornos digestivos.Así que añadirla a tu agua con limón será una gran forma de cuidar de tu digestión, al tiempo que te refrescas y aprovechas otros beneficios, como su contenido de antioxidantes, además de que dos cucharadas (alrededor de 11 gramos) de hierbabuena también proporcionan 2% de la ingesta diaria de recomendada de vitamina C, otro potente antioxidante.
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
Las salsas mexicanas son el mejor acompañamiento para darle sabor a tus platillos favoritos y es que tanto como pueden salvar una comida desabrida, como intensificar el sabor de un gran manjar. Además, las salsas tienen una increíble diversidad de sabores, colores y olores que nos encantan. Así que ya sean verdes, rojas o de habanero, aquí te presentamos 4 consejos para que tus salsas sean perfectas. Ingredientes frescos para una salsa perfecta El éxito de una salsa muchas veces recae más sobre los ingredientes que la preparación en sí, así que asegúrate de elegir los tomates verdes, chiles, cebolla y jitomates más frescos que encuentres en tu tiendita de confianza. Asa lo suficiente pero no quemes tus ingredientes La mayoría de las salsas requieren que ases sus ingredientes principales, tal como los tomates, el ajo, la cebolla y los chiles. Para que tu salsa quede en su punto, debes tener precaución a la hora de realizar este proceso, ya que si se te pasa algún ingrediente quemado, tu salsa quedará agría y será más difícil rectificar su sazón. El caldo de pollo, el ingrediente secreto de las salsas No es de sorprenderse que utilizar caldos naturales en lugar de agua, ayude a mejorar considerablemente el sabor de las salsas, pero en definitiva, el caldo de pollo es ese ingrediente secreto que ayudará a potenciar su sabor mucho mejor. Condimentos para cerrar con broche de oro Es muy común que durante todo el proceso de preparación de las salsas, las personas sazonen y condimenten a diestra y siniestra, lo cual termina siendo un gran problema y la principal razón de que las salsas queden saladas. Asegúrate de condimentar tus salsas al final, cuando vayas a hervirlas o a freírlas; remueve un poco y pruébalas antes de rectificar sazón. ¿Ya conocías estos trucos para preparar las salsas perfectas?
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