¡7 sorprendentes trucos con toallas de cocina que alegrarán tu día!
Tips de Cocina

¡7 sorprendentes trucos con toallas de cocina que alegrarán tu día!

Por Kiwilimón - Junio 2017
Cuando te pones a pensar en las cosas que nunca pueden faltar en tu cocina, seguramente vienen a tu mente sal, pimienta, harina, azúcar… Pero, ¿te has fijado que en todas las cocinas mexicanas siempre tiene que haber toallas desechables? Aparte de que son mucho más higiénicas y saludables, las toallas de cocina tienen cientos de aplicaciones. No solo te ayudan a mantener limpia tu cocina, sino que también pueden hacer tus platillos más saludables y atractivos. Diviértete probando nuevas recetas en tu cocina usando estos trucos con toallas desechables. En Kiwilimón hicimos una selección de los mejores tips que te permitirán lucirte en la cocina con solo toallas de cocina. ¿Te animas a probarlos?

1. Retirar exceso de grasa en platillos

Coloca en un plato un par de toallas de cocina y sobre ellas los alimentos que hayas freído. En unos minutos tendrás una versión mucho más saludable de tu platillo. Recuerda usar toallas de cocina Bounty, ya que gracias a su gran capacidad para retener líquidos, absorben más grasa que ningún otro producto. Y, lo mejor, es que son tan rendidoras que incluso usando menos toallas de cocina lograrás excelentes resultados.

2. Colar alimentos para secarlos por completo

En la mayoría de las recetas que deben filtrarse o colarse los ingredientes, se sugiere usar manta de cielo, pero ¿sabías que es mucho más higiénico colar los alimentos con una toalla de cocina? Cuando usas trapos usados, corres el riesgo de contaminar tus alimentos con polvo y otros agentes patógenos. Para colar tu comida y mantenerla libre de residuos, es muy importante que las servilletas desechables sean resistentes, como las toallas de cocina Bounty.

3. Conservar las hierbas frescas por más tiempo

Para tener un pesto recién hecho no necesitas tener tu casa llena de plantas de albahaca. Cuando vayas a guardar el manojo de basílico en el refrigerador, moja una toalla de cocina y envuelve las hierbas con esta. Con este truco conservarás las hierbas frescas por más tiempo.

4. Hacer un rollo de pastel perfecto

Si alguna vez has intentado preparar un rollo, sabrás que al doblar el pan muchas veces este se parte o quedan secciones más angostas que otras. Para lograr un rollo compacto y uniforme solo necesitas poner tu pastel sobre varias toallas de cocina y enrollar. Usa toallas de cocina Bounty para que rindan más y no se rompan cuando estés enrollando el pastel.

5. Suavizar azúcar morena

Cuando el contenido del tarro de azúcar morena se ha convertido en grumos enormes, humedece una toalla de cocina y métela en el contenedor. Coloca el frasco en el microondas por 20 segundos y tendrás nuevamente azúcar morena suave. Si guardas tu toalla de cocina Bounty en un lugar fresco y seco, podrás reutilizarla, gracias a su gran resistencia y reusabilidad.

6. Alisar betún a la perfección con una toalla de cocina

El acabado final de un pastel es casi tan importante como su sabor. Cuando no logras que el betún de un postre quede liso por más pasadas que le des con la espátula, déjalo enfriar un poco. Coloca sobre el betún una toalla de cocina y alisa con la espátula. Tu pastel quedará uniforme y sin marcas usando toalla de cocina Bounty, por la gran resistencia de sus hojas.

7. Refrigerar verduras para mayor duración

Para que las verduras se conserven en buen estado por más tiempo, guárdalas en bolsas resellables con una toalla de cocina dentro. Asegúrate de que tus verduras duren más usando toallas de cocina muy absorbentes para que estas puedan quitar el exceso de humedad. Disfruta tu experiencia en la cocina utilizando materiales fáciles de usar y de gran calidad. Las toallas de cocina Bounty son tan absorbentes que una hoja puede ser suficiente. Además, la tecnología y el diseño de sus canales retienen mejor los líquidos y las hacen más resistentes. Usa toallas de cocina Bounty y descubre los beneficios de la toalla de cocina más absorbente de P&G. Con Bounty, hecha a volar tu imaginación y descubre todo tu potencial en la cocina usando toallas desechables que resisten más. [video width="1920" height="1080" mp4="http://blog.kiwilimon.com/wp-content/uploads/2017/06/Bounty-vs-Competitors.mp4"][/video]  
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
La Sierra Tarahumara forma parte de la Sierra Madre Occidental. Sus etnias en México son Pimas u O´oba, Guarijios o Makirawe, Tepehuanos u Ódami y Rarámuris. Los rarámuris, pueblo tarahumara, viven en chozas de troncos de árbol que salpican las laderas de las montañas y los arroyos, en las altas mesetas. Sus habitaciones son las mismas desde tiempos precolombinos y no se acostumbran las sillas, ni las mesas.Las fiestas son su manera de mantenerse como grupo, la base de su reproducción social. Son el kórima, donde construyen sus redes de parentesco y se ayudan. Es donde se resuelven los problemas de la comunidad y las autoridades exclaman su discurso (nawésari), en el que le recuerdan a su comunidad lo que es ser un buen rarámuri. Su lengua se conserva por tradición oral, pues se transmite de padres a hijos y en el noreste de México, es hablada por 85 mil personas. De abril a junio es la temporada de siembra de la Sierra Tarahumara Alta y Baja, y en ella cosechan alrededor de 13 tipos de maíces nativos. Aquí los cuatro principales: Maíz apachito En lengua ráramuri sunú áwasi, es semicristalino y de color rosado. Es un maíz apreciado porque su crecimiento es veloz, es el primero en producir mazorca. Se usa en tortillas (remekes), tamales, chacales, tesgüino, entre otras. Maíz complejo cristalino Chihuahua O sunú bewali, puede ser blanco, amarillo o azul-morado. Es de los maíces con más grasa y proteína de los que se cultivan en la Sierra Tarahumara. Además es de los más resistentes a la sequía. Se emplea en la preparación del pinole, tortillas, tamales, tesgüino y chacales. Maíz pepitillaEste maíz, sunú chupéame, es el maíz ceremonial. Es harinoso y se “pica” fácilmente por insectos. Es escaso en la Sierra Tarahumara. Se emplea en la preparación de: tortillas, tamales y tesgüino, entre otras.Maíz rojo El sunú sitákame es un maíz dentado que se cultiva en la Sierra Tarahumara. Aún no se ha identificado su raza. No es muy resistente a la sequía, pero se aprecia por su color rojo quemado. Es rico en grasa y proteína. También se emplea en la preparación de tortillas, tamales y tesgüino.Fuente y fotos: Ana Rosa Beltrán del Río, investigadora mexicana de gastronomía y cocina tradicional. 
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD