Cómo cocer arroz basmati
Tips de Cocina

Cómo cocer arroz basmati

Por Kiwilimón - July 2011
  El arroz basmati es uno de los mejores arroces largos, sobre todo si lo queremos usar como acompañante de platos de curry o platos orientales en general. El auténtico basmati se cultiva en la India y Pakistán, siendo las zonas montañosas del Himalaya donde se produce el basmati de mayor calidad. Es un arroz de grano muy largo, que durante la cocción se alarga todavía más, y que puede encontrarse en dos formas, basmati blanco y el basmati marrón, más oscuro. El nombre basmati deriva de su carácter aromático, que lo diferencia de otros arroces de grano largo. De hecho hay muchos fraudes al respecto y se venden como basmati arroces de grano largo que no lo son, a precios considerablemente inferiores. Actualmente la India ha estudiado y registrado su código genético, con el fin de preservar su pureza genética. De hecho, el basmati dedicado a la exportación es sometido a pruebas de ADN que garantizan la pureza y permiten certificar la producción, así garantizada. Consejos de cocción Su contenido en almidón el alto, podríamos incluirlo entre los arroces glutinosos, por lo que si se quiere que quede suelto habrá que lavarlo varias veces con agua corriente y fresca, para eliminar el exceso de almidón. Su índice glucémico es inferior al de otros granos y arroces, por lo que es recomendable para diabéticos. Otro consejo para su cocción es remojarlo previamente, en todo caso, durante media hora al menos, lo que hará que el grano se cueza antes y que se mantenga más firme y entero. La cocción del arroz basmati, una vez preparado como hemos comentado, se suele hacer con poca agua, la justa para que cubra el arroz, a fuego lento en una cazuela tapada. Una vez listo, en su punto justo a los 15-20 minutos, podemos apagar el fuego y dejar que absorba todo el líquido, concentrando así todos los aromas. Antes de servir se remueve con un tenedor para separar los granos. Iremos ofreciendo originales recetas con arroz basmati en nuestro blog, no te las pierdas. Recetas recomendadas con Arroz Basmati

Arroz Basmati con Azafrán

Pollo Korma de India

   
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Ramen: la menos delicada y la más aguda de las sopas. Grasosa, salada, cremosita, profunda, explosiva, llena de umami y de calorías, el ramen es una sopa curativa, pero hardcore. Es ideal para esos deliciosos momentos en los que nada nos importa y simplemente nos damos el gusto. Comerlo es fácil: tomar los fideos con los palillos, acercarlos con la cuchara y aspirarlos; luego sorber el caldo hirviente, morderle al puerco, romper el huevito y dejar que la yema suavice todo. Detenerse unos segundos para apreciar las capas de sabor y texturas que forman ese gestalt precioso (como dicen en Tampopo). Hay sabor a océano, a pollo, a puerco, a vegetales, a tierra, a umami, quizá a algo fermentado y vivo. Sorber, aspirar, beber, masticar, todo rapidito antes de que se enfríe. Por último, tomar el tazón con ambas manos y no soltarlo hasta que la última gotita haya entrado al cuerpo. En pocos minutos la panza, la boca, la garganta y hasta el alma —si es que existe— quedan calientes y satisfechas. Los labios pegajosos por la grasa y el colágeno del caldo cárnico, la barbilla mojada por las gotas derramadas, la panza inflada y la mente relajada. Igual y hasta cabe un eructito aquí.Si se come, el ramen es cómodo, fácil, accesible y apapachador; pero si se cocina, el ramen es caótico, complejo, inasible y enajenante.Cocinarlo es más difícil de lo que parece: hay que lograr un caldo transparente y puro, unos fideos suaves pero con gran cuerpo, un tare poderoso y sápido. Aguanten, falta comprender primero la estructura básica del ramen: el tare, el caldo, los fideos y los toppings. El tare (o kaeshi) es una reducción salada que se sirve antes del caldo y que determina el sabor del ramen: de soya (shôyu), de sal (shio), de miso (miso) o de puerco (tonkotsu). El caldo es, por lo general, una mezcla de huesos de cerdo, pollo, pescado y vegetales, aunque cada quien tiene su propia receta. En los fideos hay que cuidar el tipo de agua (su mineralidad), las harinas, el amasado, el tiempo de reposo y la cocción al momento. Y con los toppings hay que fijarse en que el cerdo esté en lonchas finas (unos 3 mm), el huevo tierno, los brotes de bambú crujientes y, sobre todo, que cada elemento sume a la umamidad del ramen.La umamidad, o sea: la cualidad de umami, el sabor que está en las comidas más sabrosas del mundo, ha sido explorado y entendido en la cocina japonesa desde hace más de un siglo, pero las personas occidentales apenas podemos describirlo. El umami es esa intensidad profunda que invade desde la garganta y crea una sensación de cubrir la boca, de plenitud, de satisfacción, de saciedad. Es esa deliciosidad que quién sabe de dónde viene. El umami es casi un sabor emocional y es la mera esencia del ramen.El reto es encontrar umami en todas sus capas. El problema es que es un sabor sutil y resbaladizo. Lo fácil es usar glutamato monosódico en polvo, pero lo divertido está en buscar ingredientes que aporten ese sabor de manera natural. Está en los hongos, en los tomates, en la carne y en las algas, por ejemplo. Ivan Orkin, pionero de las ramen shops en Estados Unidos, se hizo famoso en Tokio y en Nueva York por lograr una copulación de sus raíces judías neoyorquinas con la receta tradicional japonesa. Invirtió 20 años en Japón para lograr ese ramen que es suyo. Tiene jitomate rostizado y todo Internet cuenta que es delicioso.Hacer un buen ramen como el de Orkin, con dimensión de sabor y una historia personal, requiere maestría y, por eso, necesita la entera dedicación de quien cocina. Kazuo Yamagishi, quien inventó el ramen en los 50, le dedicó más de la mitad de su vida. Entrenó a cientos de cocineros (sí, la gran mayoría fueron hombres), quienes heredaron sus técnicas, pero construyeron sus propias recetas. Así inició la vocación del ramen. Tampopo (1985) lo explica así: para conseguir el más esplendoroso plato de ramen, quien cocina debe, primero, dominarse y llenarse de vida y de agallas. No es por algún tipo de pensamiento mágico, sino para tener la fuerza emocional para nunca conformarse y enfocarse a una sola misión: perfeccionar su oficio y su platillo. Dedicarse, pues, como Picasso a su genialidad cubista o Mozart a su requiem.Lo hermoso es que el ramen no es categórico, así que hay mucho espacio para la creatividad. Contrario a la naturaleza de la cocina japonesa, el ramen es libre y se estira hasta donde el ingenio humano alcance.En México, donde todavía caben más opciones, tenemos el de curry y berenjena tatemada de Koku, el picante con kimchi y queso americano de Send Ramen, el birriamen de Caldos Ánimo y hasta el mexican ramen de camarón de Gori Gori. Habrá quien dude de que estos dos últimos sean ramen y no caldos mexicanos con fideos, pero ante eso digo que quizá el ramen es como el taco: ya no es un platillo, es una forma de comer. Además, el ramen no es japonés de sangre limpia, así que no podemos exigirle que se estacione en un solo país. Los fideos (la mein) son chinos. Japón construyó su propia narrativa con ellos, así que quienquiera puede hacer lo mismo con el ramen, pues su canon —como todos los cánones— es vulnerable al cambio.El título de este texto promete un secreto y aquí va: para conseguir el ramen perfecto es necesario comprender su estructura y dominar las técnicas, pero es imperativo volcar atención e intención en el proceso y sobre todo, narrarse en él, pues el ramen es personal.Pónganse chingonas y chingones, compren un montón de huesos de puerco (patitas, sobre todo), pollo, vegetales, dashi, mirin, sake, miso, jengibre, ajo, nori y lo que se les antoje del súper japonés y del mercado mexicano. Exploren sin miedo. Si les sirve de inspiración, esta es mi receta (que está lejísimos de ser la perfecta):Tare: shio, una reducción de caldo de hongos (de varios, los que haya, en época de lluvias se pone buena la selección) y un sofrito de cebolla, ajo y jengibre con bastante mantequilla y grasa de puerco. A la hora de servir le pongo tantito dashi.Caldo: de puerco (con huesos, codillo, cabeza y vegetales varios).Fideos: nunca los he hecho, pero compro los frescos de Mikasa.Toppings: muchos hongos sazonados, lonchas delgaditas de pancita de puerco, espinacas frescas, ajonjolí, cebollín y unas gotitas de aceite de ajo y chiles rojos.Maridaje: mezcal o sake mientras se cocina y un vino rosado seco para comer.Para cocinarlo hay que planear y bloquear al menos un día completo de su agenda, así que por ahora, por lo que más quieran, provoquen un momento para dejarlo todo y vayan por un ramen ya.
En Kiwilimón sabemos que mantener un hogar limpio es muy importante para todas nuestras lectoras, por lo tanto, te sugerimos seguir estos fáciles consejos para eliminar los malos olores del refrigerador, los cuales son muy desagradables. ¡Si quieres saber cómo quitar el mal olor del refrigerador, no te pierdas estos fáciles y rápidos tips! Tira todo lo que no sirvaSi quieres saber cómo quitar el mal olor del refrigerador rápidamente, lo primero que debes hacer es asegurarte de tirar a la basura todos los alimentos que estén en mal estado o ya hayan caducado, ya que esto podría ser la principal razón detrás del mal olor en tu refrigerador. Limpia tu refrigerador a profundidadDespués de deshacerte de todo lo que ya no sirve, debes limpiar todo a profundidad. Saca todos los frascos, recipientes y alimentos del refrigerador. Una vez que esté vacío, debes retirar los cajones y charolas para limpiar todo a profundidad, pues de esta manera eliminarás todos los malos olores. También limpia todos los frascos o envases que se hayan derramado y estén pegajosos. Bicarbonato de sodioDe acuerdo con los expertos, el bicarbonato es uno de los mejores ingredientes para limpiar el hogar, ya que no es dañino para la salud, lo que lo hace ideal para limpiar el lugar en donde guardas los alimentos. Recuerda que el bicarbonato disuelve mugre, grasa y otras sustancias pegajosas. Por si fuera poco, este polvo no dejará rayones en tu refrigerador. Además de usar el bicarbonato para limpiar el refrigerador, también lo puedes usar para evitar la aparición de los malos olores. Coloca un poco de este polvo en un recipiente y ponlo dentro del refrigerador, absorberá todos los olores. Cambia el bicarbonato cada dos o tres meses. VinagrePor su parte, el vinagre, al igual que el bicarbonato, es un ingrediente que no solo se usa en la cocina, pues también es muy útil a la hora de eliminar el mal olor del refrigerador. Como es un ácido, el vinagre ayuda a remover malos olores y eliminar todo tipo de mugre y manchas. Utiliza una mezcla de bicarbonato y vinagre para limpiar tu refrigerador, quedará rechinando de limpio, pues no es necesario comprar productos especiales para limpiarlo. Es más, esta mezcla será mucho más eficiente, ya que cuando se combinan estos ingredientes, el efecto es tan poderoso que quitará cualquier residuo. LimónSi quieres saber cómo hacer para que el refrigerador no huela mal, solo necesitas un par de limones, pues estos harán que tu refrigerador tenga un fresco aroma a cítricos. Puedes usar el jugo de un par de limones y mezclarlo con agua para remover los malos olores o colocar un par de rodajas de limón en un plato y ponerlo dentro del refrigerador. Guarda todo en recipientes y refractariosUna vez que todo este limpio, la mejor manera de asegurarte de que no regresen los malos olores al refrigerador es guardar todo en recipientes con tapas, ya que esto evitará que salgan todos los olores de la comida y se impregnen en el refrigerador de nuevo.
La gastronomía española es una de las más populares y deliciosas de todo el mundo, gracias a platillos como la paella, las tapas, el gazpacho, la tortilla de patatas, la fabada, los churros y otros exquisitos platillos. En Kiwilimón te contamos sobre la tradición culinaria del país europeo y te decimos cuáles platillos debes probar.  Paella La paella es, sin duda, la receta española más famosa a nivel mundial. Aunque existen muchas variedades de este platillo, una de las recetas más famosas es la de la paella valenciana la cual se prepara con arroz valenciano, pollo, caracoles, conejo, ajo, tomate, pimiento y azafrán, entre otros ingredientes. Otras versiones incluyen todo tipo de mariscos o carne roja.  Cabe mencionar que la paella es un platillo de origen humilde, pues los jornaleros mezclaban todos los alimentos que tenían a la mano. Años más tarde, este platillo se convertiría en un estandarte de la gastronomía de España. Cualquier tipo de paella será ideal para compartir con la familia o amigos, acompañada de una copa de vino.  Tortilla de patatas Este tradicional platillo también es conocido a nivel mundial, pues es un excelente desayuno o guarnición. La popularidad de este platillo es tal que en España puedes encontrarlo en todos los bares y restaurantes.  Otra de las grandes cualidades de la tortilla española es que se prepara con muy pocos ingredientes: cebolla, papas y huevo. No dudes más y prepara está increíble receta para el almuerzo dominical.  En cuanto a su origen, la tortilla de patatas se inventó en el siglo XVIII y el siglo XIX, pero aún se desconoce la localidad en que surgió por primera vez. Aunque actualmente se dice que la receta original no llevaba cebolla o que el aceite debe sustituirse por manteca, cualquier versión será deliciosa y muy rápida de cocinar.  Croquetas de jamón serrano Las croquetas son otro platillo imperdible de la gastronomía española. Aunque parece ser una receta muy complicada, estas delicias se preparan a base de una salsa bechamel y jamón serrano, después se empanizan con huevo y pan molido y se fríen. ¡No olvides añadir nuez moscada, esto hará toda la diferencia! ¡Recuerda que en Kiwilimón puedes encontrar la receta ideal para preparar las croquetas de jamón serrano más deliciosas! Fabada asturiana La fabada es una de las joyas de la cocina española. Este platillo surgió, como su nombre lo indica, en Asturias, aunque hoy en día es un platillo muy popular en todo España. La receta de la fabada asturiana es muy fácil y rápida de preparar, pues tan solo necesitas alubias, morcilla, chorizo y panceta.  No lo pienses más y cocina una exquisita fabada para una comida familiar o incluye este platillo en tu menú semanal.  Pulpo a la gallega  A este platillo también se le conoce como “pulpo a feira” y es uno de los guisos más aclamados entre los españoles. Suele servirse sobre un plato de madera y se baña con un poco de aceite de oliva, sal y paprika. No olvides acompañar el pulpo a la gallega con unas deliciosas papas. Este platillo es ideal para una comida familiar o una cena con amigos, quienes además quedarán impresionados por lo sabroso y vistoso de este tradicional platillo español.  Churros Aunque parezca difícil de creer, los deliciosos y crujientes churros no son mexicanos. En aquel país suelen disfrutarse durante el desayuno o la cena, acompañados de un chocolate caliente, ¡el complemento perfecto para estas delicias! Los churros siempre son el postre ideal para compartir con la familia o disfrutar durante una tarde lluviosa, claro, siempre y cuando los acompañes con una taza de chocolate caliente.
Los superfoods son alimentos totalmente naturales (frutas, algas, semillas, raíces y hierbas) que poseen un gran porcentaje de nutrientes y antioxidantes. Estos complementan lo que el cuerpo produce, además de ayudarles a tener más energía en el día a día y promover el funcionamiento del sistema inmunológico. Por eso se han convertido en elementos indispensables para mejorar y mantener una buena salud.Aunque piensen que son costosos o difíciles de conseguir, en realidad muchos de estos superalimentos les resultarán familiares e incorporarlos a su dieta será muy sencillo. Por ejemplo, inicien la mañana con mucha energía preparando un licuado de plátano con hojuelas de cacao y amaranto.El snack de medio día puede ser un yogurt con arándanos y semillas de chía; a la hora de la comida, pueden preparar una ensalada con quinoa, kale y atún o unos espárragos asados con salmón.Para la colación de la tarde, una buena opción es un smoothie de té matcha con miel de abe¬ja y por último, para cenar ligero, una tostada con aguacate, queso fresco y nopales. Les comparto algunos de los superfoods más fáciles de conseguir:Para ganar energía: Avena, pasas, plátano.Para aliviar dolor: Gengibre, cerezas, turmérico.Para ganar masa muscular: Huevo, salmón, atún.Para agilizar el metabolismo: Pistaches, betabel, edamamesGourmetip: Para mejores resultados consulta a un nutriólogo que sepa indicar las porciones que tu cuerpo necesita.Para recetas hechas con superfoods los invito a mi sitio.
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