Cómo conservar las verduras

Por Kiwilimón - Marzo 2012
  Hoy te damos algunos consejos para que aprendas a hacerlo de la forma correcta. Saber cómo conservar las verduras es muy importante para poder preservar sus mejores atributos: su sabor y valor nutricional. Para poder lograrlo se deben de tener en cuenta dos factores fundamentales: la higiene y la temperatura. En el caso de la higiene, es fundamental que las verduras estén bien lavadas y desinfectadas, para ser escurridas y conservadas. Si no te agrada lavar la verdura con hipoclorito puedes en su lugar utilizar agua y vinagre. Sumerge las verduras por 15 minutos en este líquido y después enjuagalas. Una vez que estén enjuagadas, ecurrelas sobre un paño seco y limpio, en especial verduras como la lechuga y el perejil, a continuación colócalas en una bolsa limpia en el frigorífico. Para conservar de mejor manera la verdura no la coloques en los estantes del refrigerador, sino en los cajones, ya que por algo los compartimientos inferiores o cajones son indicados para la verdura en todos los modelos de refrigerador. ¿A qué se debe? A que en ese lugar el frío es más suave e indirecto, lo cual permite una mejor preservación. Siguiendo estos consejos de seguro podrás conservar por más tiempo tus verduras sin riesgos de contaminación. Recetas recomendadas con verduras:

Tartare de verduras crujientes

Verduras al Wok

Verduras Ratatouille

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Las sopas en lata son perfectas para cuando quieres ahorrarte un poco de tiempo en la cocina, pero si buscas darles un poco de sazón personal, estos trucos te pueden servir mucho.Aunque el valor nutritivo de las sopas envasada varía según el tipo de sopa y la forma en que se prepara, este tipo de alimentos sí contienen algunas vitaminas y algo de fibra. De hecho, si bien el procesamiento puede eliminar algunos de los nutrientes, como las vitaminas solubles en agua, otros nutrientes, como la fibra, pueden volverse más fáciles de digerir y absorber. Así que aprovecha estos trucos y prepara tu sopa así:Sopa de fideos con polloEstas sopas son deliciosas y sencillas, perfectas para los días de frío o de lluvia, y les puedes dar un toque como de ramen o de comida china si le añades un huevo cocido.Sólo calienta la sopa en la estufa hasta que hierva y mientras tanto, bate un par de huevos. Una vez que esté en ebullición, baja el fuego y revuelve la sopa con una cuchara de madera. Sigue revolviendo mientras viertes lentamente los huevos batidos en la olla. Después de echar el huevo, sólo deja que se cuajen con la sopa caliente sin moverlos; si no te gusta la idea del huevo también puedes agregarle champiñones en rodajas y cuando la sirvas, echarle un poco de ajonjolí tostado.Sopa de vegetalesUna sopita de vegetales es reconfortante y además, una forma de cenar ligero cualquier día de la semana. Para darle un sabor diferente y más delicioso, sólo tienes que añadirle un poco de queso rallado encima, pero también puedes añadirle unos cuantos crutones.LentejasPara llevar tu sopa de lentejas de lata al siguiente nivel, lo único que tienes que hacer es dorar un poco de salchicha y añadírsela o también puedes hacerlo con chorizo (puede ser de soya).Pon en práctica estos trucos y cuéntanos cómo le das más sabor a las sopas enlatadas en casa. 
Hasta mi casa se colaba el aroma de unos bollos cociéndose en el horno. Inexorablemente, mi olfato se encendía como radar náutico e identificaba el origen del estímulo tan placentero. El hilo de fragancia, además de pan, susurraba especias –zaatar, para ser precisos– lo suficientemente remojadas en aceite de oliva como para que la receta completa se dibujara en mi cabeza. En menos de cinco minutos ya estaba escalando la pequeña reja verde que dividía la terraza de mis papás de la de los vecinos. Había que llegar a tiempo a la repartición de los talami zaatar mientras estaban humeantes. Desconozco las causas, pero mi calle era el hogar de una pequeña comunidad árabe que me acercó a temprana edad a la gloria de la gastronomía de Medio Oriente. Mis padrinos –además de vecinos– eran libaneses y, como la mitad de mi infancia la pasé imaginando que las escaleras de su casa eran el Monte Everest y su sala, el jardín de mis aventuras paleontológicas, la comida árabe me sabe a infancia. Entender esta cultura es más fácil si se parte de dos de sus pilares: la hospitalidad y la comunidad. Ya saben, no hay hospitalidad sin una letanía gastronómica y, sin embargo, los libaneses nos dicen hold my beer cuando hay que desvivirse por los invitados. “Visitas” para la comunidad es el sinónimo de “vacía tu alacena, compra todo el súper y cocina cuanto puedas”. ¿Quién es capaz de negarse a tal muestra de amor? Yo tampoco.De pequeña pensé que el hábito de súper alimentar a las visitas era propiedad de mis padrinos –a quienes llamaba tíos– y de sus hijos –a quienes llamo hermanos–. Cuando pisé algunos países de Medio Oriente y cuando la añoranza me llevó a restaurantes como Al Andalús o al Adonis, me di cuenta de que esa práctica es regla y que el mezze –variedad de aperitivos de la cocina árabe– define la hora de comer. El mezze es el resumen máximo de la cultura: al centro se estila poner hasta treinta platillos pequeños para la comunidad. Compartir lo que está dispuesto en la mesa es ley. Acá hay un platito con jocoque, el hummus está servido por allá. El kofte (carne picada y especiada) se pasa de mano a mano en una bandeja decorada con lechugas y rábano por si alguien quiere hacerse un taquito. Al extremo de la mesa alguien intenta pescar una bolita de kibbeh (carne molida especiada y frita) con el tenedor, y si no lo logra no importa: al centro gravita un refractario con kibbeh charola. Todos nos servimos tabbouleh (abajo la receta) o fattoush (ensalada verde con trozos de pan) y un par hojas de parra para ponerle verde al plato y para que la casualidad lo embarre con los restos del baba ganush (puré de berenjenas). Uno se podría perder en la bienvenida –de hecho, requiere mucha voluntad no hacerlo– pero, hay que esquivar esta trampa para primerizos. El plato fuerte, que casi siempre tiene que ver con cordero o alguna otra proteína cocinada en especias, aguarda. Habrá arroz o lentejas. Y sí o sí, hay que llegar al postre. Detengámonos un poco en este punto. Son pocas las culturas –como la francesa o la americana– fértiles en la elaboración de buenos postres. La árabe, influida por la cocina francesa y la del mediterráneo, hace maravillas con el dulce. Generalmente sus postres vienen en porciones pequeñas para que el acto de escoger no sea un problema. La reina es la miel, el azahar, la esencia de jazmín y los pistaches, como en una noche que huele a Sherezade. La pasta filo es el ángel que lo custodia todo. Los kanafeh (pastel de semolina con queso), los dedos de novia, los baklava (pastel con pasta de pistaches) completan el sueño. Como era de esperarse, mi hermano del alma heredó la sazón de mi madrina. Cuando lo visito, la tradición de sus ancestros continúa: saca todo su refri para atendernos. Su tabbouleh en especial tiene el poder de agasajar al más incrédulo. Mejor cuando se combina con un hummus recién hecho y lentejas como de relato bíblico. No los dejo con el antojo. Le pude sacar la receta y aquí la comparto. Aunque no les sepa a recuerdo, espero la disfruten con esa intensidad.Tabbouleh de Amir Balut (Kitchen Noob):4 jitomates bola, grandes1 cebolla blanca, grande3 manojos de perejil½ manojo de hierbabuena¾ de taza de trigo quebrado fino (bulgur)8 limones jugosos (yo le pongo dos limones menos, pero a Amir le gusta más cítrico)½ taza de aceite de oliva extra virgen1 ½ cucharadas de sal1 cucharada de pimientaEn una olla mediana pon suficiente agua y remoja el trigo bulgur durante 20 minutos hasta que se ablande. Luego, pica finamente todos los ingredientes. Aquí no hay atajos, todo debe quedar muy pequeño. Mezcla en un bowl lo suficientemente grande. Agrega la pimienta y la sal. Añade el jugo de limón y el aceite de oliva. Revuelve todo y rectifica sazón si requiere. Tapa con plástico y deja refrigerar durante media hora. ¡Disfruta!
En esta búsqueda de remedios naturales para el cabello, hoy te contamos un poco sobre la sábila, también conocida como aloe vera, el cual quizá ya conocías por sus propiedades para tratar quemaduras y heridas en la piel, pero también la sábila tiene múltiples beneficios para tu melena.El aloe vera es una planta que tiene hojas gruesas con una sustancia gelatinosa dentro de ellas, este gel es conocido como sábila y aplicado sobre la piel, es refrescante y calmante, por lo que se ha utilizado durante siglos por sus propiedades curativas. Pero además de sus beneficios para la piel, también puede ayudarte a fortalecer el cabello y hacer que tu cuero cabelludo sea más saludable. La mejor forma de usar aloe vera en el cabello es el gel crudo de la planta y puedes conseguirlo en casi cualquier farmacia o sacarlo de las hojas recién cortadas de una planta viva, si tienes una. Beneficios de la sábila en el cabelloPara usar la sábila en el cuero cabelludo y el cabello, sólo tienes que frotar dejar que penetre en los folículos pilosos para acondicionar y mejorar el cabello seco y dañado. Déjalo reposar durante una hora y después sólo enjuágalo con un shampoo suave.Sábila para calmar la comezón del cuero cabelludo¿Sabías que los síntomas de comezón en el cuero cabelludo y descamación de la piel debajo del cabello, típicos de lo que conocemos como caspa, se pueden tratar con sábila? Un estudio de 1998 encontró que el aloe vera ayudó a resolver la inflamación del cuero cabelludo que causa la caspa, pues los ácidos grasos que se encuentran en la planta de aloe tienen propiedades antiinflamatorias.Limpia el cabello grasoLa sábila limpia el tallo del cabello de manera eficiente y elimina el exceso de sebo (“grasa”) y los residuos de otros productos para el cabello, pero el mayor beneficio es que a diferencia de otros productos químicos en los productos para el cabello, la sábila no daña el cabello mientras lo limpia.Fortalece y repara el cabelloLa sábila contiene vitaminas A, C y E, las cuales contribuyen a la renovación celular y promueven un crecimiento celular saludable y un cabello brillante. Este gel también contiene vitamina B12 y ácido fólico, componentes que pueden evitar que el cabello se caiga.Puede promover el crecimiento del cabelloHay muchas personas que afirman que la sábila hace que el cabello crezca mucho más rápido, sin embargo, aún hay poca evidencia clínica para probar o refutar esas afirmaciones.Lo cierto es que si decides darle una oportunidad en tu melena, primero debes probar cómo reacciona tu piel al gel, para comprobar que no eres alérgica a la sábila o aloe vera. También debes tener cuidado si estás usando crema de hidrocortisona en la piel al mismo tiempo, pues el aloe vera puede aumentar la cantidad de cortisona que absorbe la piel cuando se usan juntas.
Fortalecer el sistema inmunitario se ha convertido en uno de los principales objetivos de las personas para reducir los síntomas de algunas enfermedades, como gripas y resfriados. Para lograrlo, es necesario mantener una dieta balanceada rica en alimentos altos en vitaminas, minerales y antioxidantes como los que te mostramos a continuación. ¡No te pierdas 10 alimentos para reforzar tu sistema inmunitario! Ajo El ajo es bueno para fortalecer el sistema inmunológico debido a su considerable concentración de alicina y otros compuestos nutritivos. Estos lo convierten en un eficaz alimento antibacteriano y antiviral, ideal para combatir infecciones y resfriados. Jengibre El jengibre es un excelente alimento con grandes efectos antiinflamatorios y antioxidantes gracias al gingerol, su principal componente bioactivo. El jengibre ayuda a reducir inflamaciones, náuseas y dolros musculares. Cítricos Los cítricos como los limones, naranjas, toronjas y mandarinas tienen alto contenido en vitamina C, el cual estimula la producción de glóbulos blancos, ayudando a evitar infecciones. Arándanos Los arándanos son excelentes alimentos para fortalecer la salud gracias a un compuesto flavonoide mejor conocido como atocianina, el cual posee propiedades antioxidantes que ayudan al sistema de defensa del tracto respiratorio. Brócoli El brócoli es un poderoso alimento alto en minerales y vitaminas, entre las que destacan la A, C y E, además de antioxidantes y fibra. ¡Si lo consumes crudo, será mucho más beneficioso para tu salud! Pimientos rojos Aunque suelen pasar desapercibidos, los pimientos rojos son buenísimos para la salud ya que aportan grandes cantidades de vitamina C al cuerpo, incluso por encima de los cítricos. Kiwi El kiwi es un alimento muy saludable debido sus altos niveles de folato, potasio, vitamina K y C, los cuales ayudan a combatir infecciones. Champiñones Si quieres aumentar tus defensas, los champiñones serán tus mejores aliados gracias a que contienen selenio, vitamina B y polisacáridos, unas moléculas que disparan la función inmune. Espinacas Las espinacas son buenísimas para reforzar el sistema inmunitario, ya que además de tener vitamina C y antioxidantes, también poseen beta carotenos, los cuales ayudan a combatir infecciones, favorecen la división celular y reparan el ADN. Salmón De acuerdo a expertos de la Facultad de Medicina David Geffen de University of California, pescados como el salmón son una grandiosa fuente de vitamina D, la cual ayuda al cuerpo a eliminar bacterias. Lo ideal es consumir pescado mínimo 2 días a la semana. ¿Cuántos de estos alimentos ya están en tu dieta para reforzar tu sistema inmunitario?
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