Cómo desalar bacalao
Tips de Cocina

Cómo desalar bacalao

Por Kiwilimón - Julio 2011
Aunque ya se puede comprar en muchos lugares bacalao de media salazón, o bacalao desalado y remojado, no hay que olvidar unos cuantos consejos básicos sobre cómo desalar correctamente el bacalao. A la hora de comprar el bacalao, es mejor en piezas enteras, sobre todo por el precio, más asequible que si compramos los lomos caros. Las partes más gruesas las usaremos para sacar los lomos, en guisos como el bacalao al pil-pil, y el resto lo aprovecharemos para fritos, ensaladas y guisos al horno o sopas. Una vez en casa, se pone la pieza en una bandeja grande bien cubierta de agua fría, cambiando el agua tres veces al día para ir eliminando la sal. Si hace calor es mejor ponerlo en la parte baja de la nevera, ya que con la temperatura elevada de la cocina podría estropearse. Hay que tener en cuenta que, aunque el bacalao seco se conserva mucho tiempo a temperatura ambiente, una vez rehidratado deberá consumirse pronto. En todo caso, una vez remojado debe guardarse en frío, y si no lo vamos a gastar en poco tiempo se puede congelar en bolsas herméticas, una vez bien escurrido, troceado y seco con un paño o papel de cocina. El proceso de desalado dura unos 2-3 días, dependiendo del grado de secado. Un truco para acelerar el proceso es, una vez remojado unas 12 horas, cubrirlo con leche hirviendo durante 3-4 horas. Una vez remojado el bacalao aumenta bastante de volumen. El bacalao tiene infinidad de usos culinarios, simplemente asado es una delicia, y participa de guisos modestos como los potajes de vigilia tradicionales, con garbanzos y verduras, o de platos mucho más elaborados, como la brandada o el bacalao a la veneciana, bacalao al horno, etc. Una de las formas más sencillas es cocinarlo en frituras. El bacalao frito es muy fácil de preparar, simplemente rebozado con huevo y harina, y frito en buen aceite de oliva virgen extra de buena calidad, cuidando de no añadir sal. A nivel Nutricional, el bacalao es un pescado muy sano y ligero, una fuente importante de proteínas animales desde tiempos remotos. La única salvedad es que, por su contenido en sal, no es muy recomendable en hipertensos, como es lógico. Recordemos que, como norma general, aunque el bacalao haya sido desalado correctamente, siempre conserva parte de su sal, por lo que no pondremos sal o la añadiremos en poca cantidad a la hora de cocinarlo. Otro consejo es no cocerlo en exceso, una vez remojado es un pescado muy tierno, así que, según la receta, lo escaldaremos en leche o herviremos con agua durante pocos minutos, para que no pierda su sabor y textura particular. Otra curiosidad es que en muchas recetas se usa el agua del último desalado para preparar la salsa que acompaña al bacalao, o en alguna fase del plato, ya que este agua tiene parte de la sal y sabor del pescado. No dejes de disfrutar del delicioso bacalao. Te recomendamos algunas recetas con Bacalao:

Bacalao a la Vizcaina de la abuelita

Bolitas de Bacalao

Bacalao con Salsa de Jitomate y Almejas

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Para lograr los objetivos físicos que deseas, ya sea bajar de peso o ganar músculo, la alimentación es la parte más importante en tu vida fitness, por lo que deberías planificar tus comidas para afrontar la rutina deportiva que realices, así como la recuperación óptima del desgaste realizado.Ante esto, deberás conocer qué alimentos podrás consumir antes y después de cada entrenamiento, además del tiempo recomendable para realizar tu práctica deportiva después de ingerir tus alimentos. Este último punto nos lleva a la interrogante ¿puedo comer antes de entrenar?, respuesta que aquí te daremos.El proceso digestivo sí puede influir en tu entrenamiento, por lo que deberás esperar un tiempo considerable en el que la comida y la bebida se transformen en los nutrientes que absorberá nuestro organismo, para proporcionarnos la energía suficiente y así tener un mejor desempeño en la actividad física que se llevará a cabo.Durante este proceso se acumula una gran cantidad de sangre en el aparato digestivo, por lo que hacer ejercicio durante este momento compromete el flujo sanguíneo a los músculos, los cuales no se desarrollarán de forma efectiva, pues no llenarás la demanda que exigen los dos procesos.¿Cuánto tiempo hay que esperar?La recomendación estándar que todos los entrenadores y nutriólogos brindan a los atletas es la de esperar dos horas para entrenar después de comer, sin embargo, todo dependerá del tipo y la cantidad de comida que ingieras antes de realizar tu práctica deportiva.Si es un plato balanceado con proteína, verduras verdes, carbohidratos, agua simple o de sabor, tendrás que esperar como mínimo los 120 minutos recomendables, pero en caso de que tu alimentación sea pesada en grasas, azúcares, carbohidratos, sales e irritantes, aumentaría el tiempo de espera a cuatro horas, pues el proceso digestivo será más largo y lento. "Básicamente, cuanto más comas, más tiempo debes esperar para hacer ejercicio", así lo indica la nutrióloga Amie Rowe en Business Insider.Estas recomendaciones son para no arriesgar tu organismo, pues al realizar un entrenamiento de alto rendimiento tu cuerpo deberá estar en óptimas condiciones, ya que de estar con el estómago lleno podrías tener problemas gastrointestinales como “náuseas, gases, diarrea, vómito e incluso desmayos, debido a la competición por la sangre que se da entre los músculos y tu sistema digestivo", puntualiza Rowe.En caso de que por tus horarios sea complicado esperar las dos horas para hacer ejercicio después de comer, se recomienda practicar una actividad física de baja intensidad con descansos prolongados que permitan continuar con el proceso digestivo de una forma correcta.Luego de estas recomendaciones, tú tienes la última palabra sobre tu alimentación y desempeño físico. ¡Aliméntate en serio con Santander!
Si no sabes cómo hacer que huelan rico las sábanas, estos consejos te serán de gran ayuda pues no hay nada más reconfortante que echarte en la cama y ser cobijado por ese característico aroma a limpio y fresco. Muchas veces es imposible lograr que el aroma a recién lavado dure más que un par de días, por eso te enseñamos estos sencillos trucos para aromatizar sus sábanas y cobijas por mucho más tiempo. Lava tus blancos constantemente No te esperes a que las sábanas y cobijas se ensucien por alguna razón externa y crea el hábito de lavarlas cada 2 semanas. Esto te ayudará a evitar que se impregnen de olores desagradables y será mucho más fácil que guarden el aroma a limpio. Remoja con suavizante Después de lavar tus sábanas y cobijas, atrévete a remojarlas durante 15 o 20 minutos con suavizante. Si las metes a la secadora, añade un par de hojas de aromatizante para obtener un olor intenso y duradero; si por el contrario, las secas al sol, asegúrate de no dejarlas más del tiempo suficiente, de lo contrario, el sol evapora los químicos del perfume y los deja sin olor. Rocía aromatizante casero Si estos trucos no son suficientes, puedes hacer un aromatizante casero mezclando 3 tapas de suavizante en un litro y medio de agua, con 3 cucharaditas de bicarbonato. Coloca la mezcla en un atomizador y rocía tus sábanas y cobijas con él y deja que se impregne el olor. Cuando te acuestes en la noche, sentirás la diferencia. ¿Listo para aplicar estos consejos que dejarán oliendo tus sábanas y cobijas limpio y fresco por más tiempo?
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
Seguramente has escuchado que la belleza que importa es la de adentro y no podemos estar más de acuerdo, pues el cómo luces tiene que ver con el estilo de vida que llevas y sobre todo con el tipo de alimentación que ingieres. Si crees que es tiempo de ponerte botox o de someterte a procedimientos cosméticos, pues en tu piel ya se ven signos de la edad, es porque el colágeno y la elastina, las dos proteínas principales de tu piel, comienzan a escasear con el tiempo. Hábitos como estar expuesto a los rayos del sol, fumar y comer alimentos pocos nutritivos generan moléculas adicionales de radicales libres que dañan aún más la piel y provocan que luzca más frágil y seca, y magnifica las arrugas de tu rostro y líneas de expresión.Sin embargo, con una buena alimentación podemos hacer que la piel mejore significamente sin procedimientos estéticos: "Hay investigaciones que sugieren que una dieta saludable con nutrientes específicos puede ayudar a reducir los signos del envejecimiento", dice la Dra. Patricia Farris, dermatóloga y portavoz de la Academia Estadounidense de Dermatología.Estos son algunos alimentos que pueden ayudar y ser más efectivos que el bótox:Kiwis, Fresas, Cítricos, BrócoliDe acuerdo con diversos estudios de la nutricosmética, la vitamina C puede ayudar a regenerar las células de la piel, reducir las arrugas y luchar contra el envejecimiento de la piel cuando se expone a la luz solar, además ayuda a producir colágeno, por lo que comer alimentos que la contengan, puede ser muy beneficioso para nuestra apariencia. Nueces, almendras y aceitesEl ácido linoleico es el más abundante que tenemos en la piel, por lo que tener una dieta alta en este ácido reducirá el adelgazamiento de la piel y las arrugas que delatan la edad. Huevo, pescados, carne, quesosEl colágeno es una proteína que puedes encontrar en alimentos de origen animal como las aves y la carne. Juega un papel importante en el fortalecimiento de la piel, y además puede beneficiar la elasticidad y la hidratación para prevenir resequedad de la piel y a la formación de arrugas.El tiempo es algo que no podemos frenar, pero sin duda, sí podemos prevenir que se refleje en nuestra piel, recuerda: todo parte de una buena alimentación. ¡Aliméntate en serio con Santander!
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