¿Cómo diferenciar la leche condensada de la leche evaporada?
Tips de Cocina

¿Cómo diferenciar la leche condensada de la leche evaporada?

Por Eloísa Carmona - Mayo 2020
Ambas se usan para hacer postres y tienen presentaciones muy similares, por lo que no es raro encontrarnos frente al estante del súper sin saber bien cuál necesitamos para nuestra receta. ¿Será que si llevo leche condensada funcione igual que la leche evaporada? Diferenciar estos tipos de leche no es complicado, pero sí puede ser confuso.

La leche evaporada y la leche condensada son diferentes en varios aspectos, aunque en algunos casos, sí podrían ser intercambiables. Lo que tienen en común es que a ambas se les reduce en casi 60 por ciento su contenido de agua.

Por su parte, la principal diferencia entre la leche evaporada y la leche condensada es el contenido de azúcar; a la leche condensada se le agrega mucha azúcar, mientras que a la leche evaporada no.

¿Cuál es la leche condensada?

La leche condensada es una forma de leche concentrada, pues se le ha eliminado aproximadamente 60 por ciento del contenido de agua y después, se le agrega alrededor de 40 a 45 por ciento de azúcar antes de enlatar. Tiene una consistencia espesa, un color caramelo y un sabor muy dulce.



La leche condensada se usa comúnmente en repostería y postres, como los vasitos de gelatina con crema que dan en las fiestas para niños, pasteles, pudines, helados, y como edulcorante en café y té.

¿Cuál es la leche evaporada?

Como lo indica su nombre, la leche evaporada se produce calentando la leche hasta que se haya evaporado aproximadamente 60 por ciento del agua que contiene. Luego se homogeniza, empaqueta y esteriliza. Esta es una leche densa, cremosa y muy concentrada que se puede enlatar y almacenar durante varios meses. Tiene un sabor ligeramente caramelizado y un color más oscuro que la leche normal.



Puede haber leche evaporada descremada, baja en grasa y entera, y este tipo de leche se usa en platos que buscan una textura cremosa, pero no necesariamente añadir un toque dulce, por lo que se usa tanto en recetas dulces como saladas, por ejemplo, la horchata lleva eche evaporada para hacerla más cremosita o las salsa blancas en la comida la suelen llevar también.

En resumen, la leche condensada es básicamente leche evaporada, pero endulzada con azúcar, mientras que la leche evaporada no contiene azúcar añadida y es una leche muy concentrada.

Por último, si te preguntas si puedes usar leche evaporada en lugar de leche condensada, la respuesta es no, porque la leche condensada contiene azúcar, así que no puede sustituir directamente a la leche evaporada, especialmente en recetas saladas.

La próxima vez que te encuentres confundido en el súper, piensa en si tu receta es dulce o salada y fíjate en las presentaciones, seguro que reconocerás algunas de las características que te contamos aquí.

Recetas clásicas con leche evaporada y leche condensada:

Arroz con leche

Pastel de tres leches

Trufas de leche condensada

Crema de camarón






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Patricio Gutierrez
18/02/2021 22:20:19
Muy buen articulo. Solo un detalle, cuando dices: "si te preguntas si puedes usar leche evaporada en lugar de leche condensada, la respuesta es no" ... yo diria que en ese caso la respuesta es "si, pero hará falta endulzarla". Luego cuando dices "porque la leche condensada contiene azúcar, así que no puede sustituir directamente a la leche evaporada, especialmente en recetas saladas." esa es más bien la razón de la sustitución contraria "si te preguntas si puedes usar leche condensada en lugar de evaporada" ¿me explico?
Juan Contreras
08/06/2020 19:40:42
Está muy buena la diferencia de de una y dé otra tienen un Diez
Graciela Moreno
06/06/2020 07:13:38
Muy buena aclaración. Me sirvió de mucho. Gracias
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En cada niñito Dios de plástico se esconde un futuro ineludible: el de hacer una tanda de tamales de chile, de dulce o de manteca… tamales oaxaqueños, tamales calientitos. Eso sí. No se admite pagar la manda adquirida en la rosca de Reyes con los de chivo, porque hacerle los tamales de chivo a alguien, según afirma el historiador y escritor José N. Iturriaga, es querer salirse con la suya: “En México tenemos un sinfín de variedades de tamales. Hay de cerdo, de pollo, de pavo, de conejo, de iguana, de camarones como en Sinaloa… de todo menos de chivo. Esos no existen”.Los tamales son quintaesencia de la Candelaria, una fiesta que hace alusión a los cuarenta días del nacimiento de Jesús, y que fue el momento en el que María y José presentaron a su hijo en el templo. Fue hasta la Edad Media, a partir del siglo V, que “se hacía el encendido de velas o candelas en las capillas como señal de que Jesús es luz. De ahí que exista una virgen con advocación de la candelaria”. Para uno de los tamaleros más famosos de la ciudad, Don Víctor Gumersindo Zárate Cuevas, esta fiesta amerita un cambio de locación. Un día normal, la olla de sus tamales despide los vapores inconfundibles del adobo de cerdo, del verde con pollo y del de queso con rajas en la entrada del Mercado de Granaditas. Pero para la Candelaria, su hijo Víctor Zárate –chef del restaurante Madre Café–, lo llevará hasta un spot de la Roma, en la Ciudad de México, donde el tamalero con más de cuarenta años de oficio podrá vender sus tamales a un público que los considera de culto.Los de Don Víctor son gigantes; sus guisos, jugosos. Pero su mística trasciende a nuestro tamalero favorito. Y es que el tamalli, vocablo náhuatl que significa envuelto, es más que la suma de sus partes: más que la masa de maíz molido, que su relleno dulce o salado o que la hoja que lo cobija todo. El tamal es leyenda, es técnica de origen prehispánico, pero también de Conquista y de productos que, como el cerdo y el pollo, cruzaron el Atlántico. El tamal es signo de vida –es el festín en bodas y bautizos– y de muerte –es pilar en los altares del 2 de noviembre–. Es el manjar de los ricos, el placer de la clase media y el sustento de los pobres. Democrático, variado y único, el tamal es un ecosistema que muta entre la distancia de un pueblo a otro. Según afirma José N. Iturriaga, “A nivel nacional podría haber hasta un millar de ellos”.No hay muchos alimentos con tantas tradiciones, cábalas y rituales. “Algunos de ellos tienen que ver con la Virgen y su pureza”, como cuando las señoras del pueblo dejan de producir tamales en los días de su menstruación porque “se cree que no les van a salir bien o se les van a agriar”, dice Iturriaga. Otro es que con el bote listo y desbordado en pequeños envueltos de maíz es vital persignarse y persignarlos antes de ponerlos ante el fuego. Depende del tamalero. Don Víctor, por ejemplo, recita las frases que su padre y su madre le enseñaron a pronunciar frente a la olla. Adicionalmente le pide a la Virgen que sus tamales tengan la suficiente demanda y que, al comerlos, la gente se vaya contenta. Por último, traza una “V” sobre ellos con ramas de laurel, epazote y naranjo en señal de victoria y de la inicial de su nombre. Sólo después de haber cumplido cada pase mágico esos tamales estarán listos para triunfar.Hay quienes repetidamente hacen la señal de la Santa Cruz sobre la olla o “fabrican una cruz con masa en el exterior del bote”, según me cuenta Iturriaga. Por su parte, Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón, me cuenta que en su pueblo de Oaxaca, esa cruz se dibuja al fondo de la olla con chiles guajillo.Los tamales son lo mismo un trozo de cielo que un producto de la tierra por lo que la física y la química no les pasan de largo. Don Víctor dice que un buen tamal se distingue por la higiene de cada elemento que lo integra y por la selección de cada ingrediente: “Hay que darles amor para ir descubriendo sus secretos”, confiesa.Lo que yo confieso es que no sé si ir a comprarle a Don Víctor o cocinar algunas de las recetas más ricas de tamales que tenemos. Tal vez haga las dos cosas, qué más da. Para asegurarme que valdrá la pena cocinarlos en casa haré todos los consejos que me dieron mi mamá, mi abuela y las chefs de Kiwilimón. “Para tener unos tamales buenísimos utiliza harina de maíz recién molida. Si quieres que te duren más tiempo utiliza agua en lugar de caldo de pollo o res. Si el problema es que te quedan secos, asegúrate que la masa quede húmeda, de una consistencia cremosita y pastosa. Utiliza manteca de cerdo de buena calidad ya que esto le dará mucho sabor a tu tamal.” Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón. “Para esponjar los tamales utiliza el agua de cocción de la cáscara de tomate y el tequesquite. Así me enseño mi abuelo.” Mayte Rueda, chef de Kiwilimón. “El acomodo de los tamales es importante. La mejor forma de hacerlo, si estás empezando, es acomodarlos de manera vertical con la colita hacia arriba, para asegurar que la masa no se te salga. No aprietes demasiado la hoja de tamal para que con el calor y la cocción te queden más esponjositos.” Brenda Villagómez, chef de Kiwilimón. “Lo más fácil es hacer una bolita de masa de tamal y aplastarla en una tortillera.” Alexandra Romero, chef de Kiwilimón.“Si haces una rosca de tamal báñala por completo con la salsa para que te quede húmeda y picosita.” Marielle Henanine, chef de Kiwilimón.El de mi familia es sencillo: si tienes batidora bate por unos quince minutos. Si lo haces a puño y letra, bate unos veinticinco minutos, y de preferencia –como decía mi abuelita– que el que lo empiece sea el que lo termine para que “no se corte” la masa. Mi mamá prefiere el sabor de la manteca vegetal que les aporta textura y sólo deja de batri hasta que la masa esponje.¿Cuál es tu secreto?Tamal norteñoTamal relleno de chile con quesoTamales de requesón y rajasChile relleno de tamal
A veces a ese bistec, filete de pescado, pechuga de pollo, taco o incluso verdura que tienes planeado comerte sólo le hace falta ser bañada por una salsita para darle un sabor completamente diferente y hacer un platillo nuevo.Agregar una salsa simple es una manera deliciosa y fácil de animar una comida, sin importar lo que haya en el plato y si te gustan los sabores mexicanos, entonces estas salsas con chile morita, pasilla y frijoles son lo que buscabas para acompañar tus alimentos.Salsa de frijolEsta salsa es muy práctica porque por lo general, solemos tener frijolitos de olla hechos o, en su defecto, podemos comprarlos enlatados sin ningún problema. Además, se lleva el premio a la más sencilla porque para hacer esta salsa, sólo tienes que licuar los frijoles con todo y su caldo.Si deseas darle un toque más de sabor, añade epazote u hoja de aguacate, o sofríelos antes de licuarlos con un poco de cebolla; también puedes licuarlos con crema, para darles textura y consistencia.Aquí hay unas ideas para tu salsa de frijol: Tacos dorados de pollo en salsa de frijolNopal gratinado en salsa de frijolHuevos ahogados en salsa de frijolChiles rellenos de chicharrón en salsa de frijolSalsa de chile pasilla¿Qué tal te suenan unas albóndigas caseras, pero en lugar de la clásica salsa de jitomate, con una salsita de chile pasilla? Además de darles un giro a tus albóndigas, una salsa de chile pasilla también puede acompañar unas tortitas de verduras o de plátano macho o unas costillitas de cerdo.Para prepararla, tienes que cocinar las verduras con un poquito de aceite, por lo general, lleva cebolla, ajo, jitomates, tomates, chiles pasilla desvenados y sin semilla, y para sazonar, usa comino, clavo, pimienta gorda y sal a tu gusto. Una vez que estén suaves, licúalos con caldo de pollo y vuelve a cocinar la salsa para que espese.Salsa de chile moritaEsta salsa puede bañar desde un bistec fileteado, hasta un pescado o incluso unas albóndigas también. Esta salsa se prepara muy similar a la de chile pasilla, pues de igual forma hay que freír los tomates, un poquito de ajo y los chiles antes de licuarlos con caldo de pollo.¿Qué salsa se te antoja más?
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