Cómo hacer que los pimientos rojos duren más
Tips de Cocina

Cómo hacer que los pimientos rojos duren más

Por Kiwilimón - Agosto 2011
  Para que los pimientos rojos duren un poco de tiempo más de lo normal y en perfecto estado, se recomienda guardarlos en un cajón de los que se tienen en el refrigerador y a su lado se deberá colocar un saco pequeño o una bolsita de tela con azúcar. Lo que notarás es que el azúcar absorberá la húmedad y ésto hará que los pimientos duren más. Recetas de cocina recomendadas con pimientos:Pimientos Rellenos de Carne y ArrozCrema de Pimiento RojoPimientos Piquillo Rellenos de Queso de CabraPimientos Rellenos de Atún y Sardinas
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El aceite de jojoba tiene propiedades benéficas principalmente usadas en la cosmética, por lo que es muy común encontrarlo en una variedad de productos para el cabello, la piel y las uñas. Este aceite es una cera similar al aceite que se extrae de las semillas de la planta de jojoba.La planta de jojoba es un arbusto originario del suroeste de Estados Unidos, el cual crece en las regiones desérticas de Arizona, el sur de California y México. El aceite en sí es un salvador cuando tienes hebras dañadas que necesitan un refuerzo reparador de humedad y nutrientes, pero sin importar cuáles sean los problemas de tu cabello, el aceite de jojoba tiene el poder de brindar resultados para casi todas las necesidades.Aceite de jojoba: ¿para qué sirve en el cabello?Muchas cosas se dicen sobre los usos del aceite de jojoba y lo que puede hacer por tu cabello. Algunas son precisas y están respaldadas por investigaciones, mientras que otras pueden ser un poco inverosímiles.Sin embargo, el uso de la jojoba como humectante para el cabello y la piel sí está confirmado y estudiado dermatológicamente, por lo que el aceite de jojoba sirve como una microemulsión importante en los productos para el cuidado del cabello y ayudan a transportar los ingredientes activos del producto.En cuanto a para qué sirve el aceite de jojoba en el cabello, este puede prevenir la rotura de las hebras y fortalecer los mechones. También podría ser útil para tratar la caspa, el cuero cabelludo seco y la picazón del cuero cabelludo, y también podría usarse como antiinflamatorio y humectante para la piel.Pero si quieres usarlo como estimulante directo del crecimiento del cabello, los resultados aún no están respaldados por investigaciones, por lo que no es una alternativa como terapia para la calvicie de patrón (masculina o femenina), alopecia u otros trastornos de pérdida de cabello. Aun así, puede ser un gran producto para promover un cabello fuerte, sedoso y brillante.Cómo usar aceite de jojoba en el peloHay varias formas de usar aceite de jojoba, la más sencilla es aplicarlo directamente en tu melena. Para esto caliéntalo ligeramente para que sea más fácil de aplicar. Puedes hacerlo en la estufa o en un recipiente apto para microondas. Si tienes el cabello corto, sólo necesitarás aproximadamente 1 cucharada y 2 si tu cabello es más largo. Una vez caliente, aplica sobre el cabello sin ponerlo directamente sobre el cuero cabelludo y baja uniformemente hasta las puntas. Deja actuar durante unos 20 minutos y luego lava tu cabello con tu champú y acondicionador de siempre.También puedes agregar unas gotas de aceite de jojoba a tus productos (alrededor de 3 a 5 gotas), por ejemplo, a tu champú o acondicionador favorito antes de usarlo.
La gastronomía colombiana es uno de los tesoros más grandes de Latinoamérica y es que nadie puede resistirse a las tradicionales arepas, sancocho, empanadas y todas esas delicias hechas con maíz o arroz. Por eso, en esta ocasión te mostramos algunos platos típicos de Colombia que no podrás resistir. Arepas Al igual que en Venezuela, las arepas son un platillo muy común en tierras colombianas. Las arepas son unas tortitas hechas con harina de maíz y cocinadas a la parrilla; pueden prepararse muy sencillas, desde sólo un poco de mantequilla hasta de carne con queso y más ingredientes. En Cartagena destacan las arepas de huevo, ¿a ti de qué se te antojan? Ajiaco Si de sopas se trata, no podrás resistir el tradicional ajiaco, la cual se prepara con pollo desmenuzado, diferentes tipos de papas, maíz y guasca. No te dejes llevar por su esencia de sopa, ya que más que una entrada principal, el ajiaco cuenta como un platillo completo. Picada Otra joya de la gastronomía colombiana es la picada, un exquisito plato con diferentes cortes de carne que se acompaña con papas, elotes, patacones, aguacate y las siempre presentes arepas. Generalmente se come en reuniones para disfrutar con los amigos. Pargo frito y arroz de coco El pargo frito se trata de un tipo de pescado que se cocina frito, con plátanos machos cortados en rodajas, aplastados y fritos, además de un delicioso arroz dulzón con coco, un clásico de las costas colombianas. Arroz atollado El arroz atollado es un plato delicioso hecho de arroz con pollo, carne de cerdo y res, acompañado de cebolla, papa y pimientos. Es un plato tradicional colombiano que simplemente no te puedes perder. Patarasca La patarasca es un platillo típico del sureste de Colombia, cerca del Amazonas y se trata de un pescado sazonado con azafrán criollo, envuelto en hoja de plátano y cocinado a las brasas. ¡Un verdadero manjar! Sobrebarriga santandereana La sobrebarriga es un corte de carne del lateral del estómago de la res que se hornea con jitomate, ajo y diversos condimentos y se acompaña con papa y yuca, una especie de camote muy rico. Este plato es tradicional de Satander, departamento andinos al nororiente de Colombia. ¿Qué platillo tradicional de Colombia se te antoja más?
Los postres árabes son un manjar lleno de especias, colores, olores y sabores exóticos a los que pocos se pueden resistir. Estas delicias son tan exquisitas, que te preparamos un breve listado con las más populares para que te animes a probarlas. ¡Deléitate con los postres más deliciosos de la gastronomía árabe! Baklava Quizás el postre más emblemático del Medio Oriente, el baklava es un dulce hecho con pasta de hojaldre o filo, nueces, frutos secos y miel. Normalmente se prepara una pieza grande que se corta y vende en pequeñas porciones individuales. Basbousa Este postre árabe es muy típico de en zonas como Turquía o Siria y también se conoce como hereessa o namoura. El basbousa se prepara con semolina y también va bañado con jarabe o miel, pero va decorado con almendras encima. Kunafe El kunafe es un postre utilizado para celebrar ocasiones importantes. Se trata de un pastel sumamente cremoso, elaborado con queso, miel, pistachos y pasta Katafi, un tipo de fideo seco largo y delgado de sabor neutro. Dedos de Zainab Esta golosina árabe está hecha de masa frita y va bañada con miel o azúcar. Los dedos de Zainab representan las partes de una hermosa joven con el mismo nombre. Tamr Este delicioso postre de la gastronomía árabe se trata de nada menos que de los irresistibles dátiles dulces, rellenos con queso de cabra y nueces. El tamr se come como una alabanza al profeta Mahoma. Briouats Los briouats son un clásico entre las delicias marroquíes, están hechos con pasta de hojaldre frita y se rellenan con almendras y crema de cacahuate. Al igual que otros postres, van bañados en miel templada y agua de flor de naranja. ¿Qué postres árabes se te antojan más?
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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