Cómo preparar mantequilla de ajo en 10 minutos

Por Kiwilimón - Agosto 2011
  Si deseas preparar mantequilla de ajo en 10 minutos para acompañarlo con unos cortes de pan, lo que debes realizar es fundir un trozo de mantequilla (la barra completa de 250 grs.) en baño maría y mezclarla con unos ajos previamente cortados en trozos muy pequeños. Después colocarle sal y pimienta al gusto. Se deja enfríar en un molde y al final se obtiene una pasta deliciosa. Recetas de cocina recomendadas:Mantequilla con HierbasLangosta al Vapor con MantequillaPollo en Salsa de Mantequilla con HierbasFettuccini con Trufas
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Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
El aguacate es un alimento súper completo, ya que no sólo nos sirve para complementar la comida, hacer los guacamoles más deliciosos o ayudar a cuidar nuestra salud. De hecho, los beneficios del aguacate se extienden más allá de la pulpa, porque hasta su piel y su hueso nos hacen bien. Por eso te invitamos a sacarle el máximo provecho con estos importantes usos de la cáscara de aguacate. Usos y beneficios de la cáscara de aguacate Té de cáscara de aguacate para las molestias estomacales Aunque parece difícil de creer, científicos han descubierto que la cáscara del aguacate ayuda a combatir los parásitos intestinales, la diarrea y hasta el estreñimiento. Para hacerlo, puedes hervir la cáscara en un litro de agua y beberlo en ayudas, pero no olvides consultarlo previamente con un experto. Cáscara de aguacate para los labios De acuerdo a la revista Mui, las propiedades de la cáscara de aguacate sirven para hidratar los labios. Así que para decirle adiós a los labios resecos, muele la cáscara con un poco de aceite de coco y dale la bienvenida a un maravilloso bálsamo labial. Cáscara de aguacate para las imperfecciones de la piel La cáscara de aguacate también es una excelente opción para reducir las marcas en la piel, especialmente las estrías. Puedes preparar una emulsión con cáscara de aguacate molida, la pulpa, limón y miel. Adiós a los piojos con cáscara de aguacate Deshazte de los piojos con ayuda de 6 cáscaras de aguacate, 5 huesos y 2 ramas de ruda hervidos en ¼ de litro de agua. Esto de servirá para preparar un shampoo natural sin ningún rastro de químicos. Cáscara de aguacate para el abono La cáscara de aguacate te servirá para hacer crecer tus plantes fuertes y sanas. Basta con colocarlas cáscaras en tiras cerca de las semillas para nutrir la tierra con vitaminas y minerales. ¿Ya conocías estos usos de la cáscara de aguacate?
La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) afirma que 15% de los restaurantes –casi 600 mil– ha cerrado definitivamente a lo largo de la pandemia. El tema no es sólo económico: estamos ante el pico más álgido de contagios y fallecimientos. Hay que frenar la cadena de contagios, cuidar la salud de los comensales y el personal y, al mismo tiempo, evitar que se desmorone una de las industrias que más le ha dado a México, de la mano del turismo. Para Juan Pablo Ballesteros –restaurantero que durante la pandemia cerró las puertas de algunos de sus negocios de comida– es en los confines del restaurante donde se han tomado más precauciones que en ningún otro centro social: “estamos sobrados de medidas higiénicas y de prevención. Con el aforo que teníamos alcanzaba a penas para pagar nóminas y la mitad de renta. Sin poder abrir sólo destruirían los negocios para siempre”, afirma.No sólo él. Hace algunos días el gremio se unió para exigir al gobierno que se les dejara operar bajo las limitaciones anteriores como mínimo. “Exigimos que revisaran los casos y el concepto y, no agarren a todos parejo”, dice Juan Pablo Ballesteros ante la segunda llamada a semáforo rojo en el país. Como a él, el gremio fue tomado por sorpresa con lo abrupto del cambio: “Primero nos hacen invertir en capacitaciones y medidas y luego nos cierran de un día para otro”. La unión de patrones, meseros, cocineros y garroteros surtió efecto. Con ollas, sartenes y el grito de “abrimos o morimos”, el sector pudo lograr que el gobierno de la Ciudad de México diera su brazo a torcer para que al menos pudieran volver a dar servicio. Aunque no fueron aprobadas, en la petición también estaba la condonación de impuestos, una renovación al esquema fiscal y un programa de financiamiento para contrarrestar los efectos de la situación.Para Saúl Lomelí, Director General de Neta Comunicaciones, agencia encargada de las relaciones públicas de restaurantes como Nicos, El Tajín, Galanga Thai House, Kiin thai-viet, Pin tó, Pastelería Cardín, Yoshimi y Teppan Grill, no todo está en manos del gobierno: “La flexibilidad, la creatividad y la resiliencia tienen que ser los motores para resistir. Tenemos que enfrentar el reto con soluciones innovadoras”.Él afirma que la responsabilidad de cuidarse no puede ser unilateral. A los restaurantes toca respetar y velar por el cumplimiento de las medidas de higiene y sanitización; asegurar la salud del personal y cumplir con los porcentajes de afluencia en las mesas. Del lado del comensal hay que cuidarse y realizar el registro en QR code antes de entrar a los locales. Con esta sencilla medida se pueden rastrear las cadenas de contagios si los hubiera.Saúl afirma que la comunidad unida, responsable y empática puede sostener a la industria restaurantera que peligra de extinción por la pandemia. Para apoyar, nos recomienda salir a consumir a nuestros sitios favoritos y seguir al pie de la letra estos nueve puntos:1. RESERVA POR FAVOR. Una forma de proteger a todos es evitar las filas de espera y las aglomeraciones. Mientras el restaurante tenga mayor control del flujo de personas, todos ganamos. 2. SIGUE LAS INSTRUCCIONES. Usa cubrebocas para entrar, respeta la sana distancia en todo momento y sigue las normas de higiene. 3. SÉ PACIENTE. Esto sigue siendo nuevo para todos. El staff está nervioso y trabaja diariamente para ofrecernos la mejor experiencia.  4. SÉ RESPETUOSO. El trabajo del staff es atendernos y brindarnos una experiencia positiva. A cambio, nosotros tenemos que respetarlos y escuchar cuando nos den instrucciones.5. NO MÁS DE 4 POR MESA. No se vale ir “en bola” ni juntar las mesas. Tampoco reservar para 4 y llegar 5, 6 o 7. Los centros de consumo tienen la obligación de establecer límites en cuanto a número de comensales.6. DISFRUTA, DISFRUTA. Se vale gozar y comer rico respetando la sana distancia, lavándonos las manos frecuentemente y siendo cuidadosos con nuestros amigos y el staff.7. DEJA PROPINA. Recuerda que el personal del restaurante ha sufrido mucho en cuanto a su economía. Si puedes dejarles un extra, mejor. Nuestro apoyo vale mucho.8. SÍGUELA EN CASA. No es momento de sobremesa. Si quieres más, pide para llevar.9. REGALA COMIDA. Recuerda que el servicio a domicilio y de entrega en restaurante seguirán activos. Si quieres compartir con tus amigos, regálales sus platillos favoritos. Se vale.
Esa mañana callejoneamos por las áridas calles de la capital de Veracruz. El ambiente ya no olía a mar, o sí, pero de lejos. Erik Guerrero y yo esperamos en la mesita de lámina que por mantel llevaba el logo de una cerveza. La promesa eran los mariscos que, según uno de los chefs más importante del puerto y fundador de Nuestra Pesca, no tenían competencia. “Aquí viene hasta Enrique Olvera”, me aseguró. A los quince minutos, salió de la cocina de Ay Apá un tazón de barro grueso y humeante con arroz a la tumbada. A cada meneada de la cuchara salían las papas y los mariscos suspendidos en esa suerte de océano rojo con aromas a epazote. Recuerdo que, tras la quemada de lengua, el caldo me dio información sobre el sabor del mar, sobre la justicia que le hace a sus frutos una buena preparación. Esa no fue la única vez. Esa sensación vino con los cocteles de pulpo que me presentó Jonatán Gómez Luna en Tulum, o las almejas chinas que el chef Nico Mejía nos dio a probar en la laguna de Cuyutlán, Colima. Años antes también lo sentí frente a la Quebrada en Acapulco. No tenía ni cuatro años cuando supe que los mariscos de México son para hacerles un poema en endecasílabas. Los 1,592.77 km2 que mide el litoral mexicano son espacio suficiente para hacer una fiesta interminable de platos regionales que combinan los frutos del mar de formas únicas. El norteño, el costeño o el chilango sabe que una copa bombacha desbordada en camarones o una mesa de plástico con salcitas vinagrosas al centro, son la antesala de un placer reservado para los no novatos, para los que conocen la gastronomía nacional desde sus profundidades.Hay que sentirse plenamente mexicano y en confianza para jugarse la vida en un puesto de mariscos frente al metro en la Ciudad de México –y aún así es probable el hallazgo sea exitoso–. Y si eso sucede en el centro del país, a kilómetros del mar, el viaje por los dos flancos de las costas mexicanas amerita abrocharse los cinturones para luego desabrocharlos.La primera parada sería en Mazatlán, donde hay que pedirse un burrito de marlín tupido en frijoles frente a un chiringuito playero. En Tampico el viaje se hace corto cuando de por medio hay unas jaibas rellenas de Los Curricanes, que pueden llevarse de souvenir en su versión congelada y debidamente guardada en hielerita.Los aguachiles verdes del norte despiertan el sudor y las ganas de apagarlo a fuerza de cheves tan frías como las corrientes de Humboldt mientras que los negros de Yucatán nos cautivan con los sabores cenizos de su recado. ¿Ceviches, alguien? Hay tanta variedad como cocinas tradicionales. Ya saben, no es lo mismo el ceviche de Nayarit que uno de Jalisco o de Guerrero. ¿Un mole rojo con camarones? Hay que tocar base en el istmo oaxaqueño.De ostiones los de Sonora y mejor que tengan queso Parmesano. A Rosarito hay que llegar por las langostas al vapor que luego van fritas y arropadas en tortillas de harina recién hechas. Frijolitos, salcita y mantequilla, ¡pum! Directo al mar, y también al cielo. De ahí por almejas chocolatas a La Paz o por todo tipo de conchas a la Baja: sobre unas suculentas tostadas, a la Guerrerense; sobre platos con toques Baja-Med y técnicas pulcras a Fauna, Deckman’s o Villa Torél. Erik Guerrero dice que lo más rico del Golfo es su pescado, y del Pacífico, mariscos como el camarón, las conchas, el pulpo, el caracol, los calamares y las langostas. Nos invita a aventuramos fuera del puerto para ir por una recompensa única: los mariscos de Doña Tella en Alvarado. Sospecho que le haré caso. Después de su recomendación de Ay apá le creería que la luna es de Veracruz.Si no puedes viajar este año, no importa. La Cuaresma ya inició, y con ella una temporada gastronómica en la que no deben faltar las preparaciones frescas, las recetas picositas ni los mariscos que te van a llevar a las playas mexicanas en un par de ingredientes. ¿Listo para el tour?
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