Cómo reciclar aceite de cocina en casa

Por Kiwilimón - Julio 2014
  Tirar aceite por el drenaje puede causar estragos a los suministros de agua y a la ecología. Si nos tomamos la molestia de reciclar el aceite, reduciremos la contaminación de las aguas, lograremos que los procesos de depuración de aguas residuales sean menos costosos, y disminuyan las emisiones de CO2 y otros gases nocivos debido al uso de biocarburantes. Para que puedas cocinar rico y sano con tu aceite, y además logres cuidar el medio ambiente, te decimos cómo reciclar aceite en casa, verás cómo te resultará extremadamente fácil. Recuerda que el punto de humeo del aceite de canola es de 242°C; éste es de los más altos, por lo que el aceite aguantará mucho en el sartén sin perder sus propiedades.
Cómo reciclar aceite en casa  1. Después de cocinar, deja enfriar el aceite a temperatura ambiente. 2. Vierte el aceite en algún recipiente con tapa. 3. Tira este recipiente en la basura o llévalo a tu centro de reciclaje más cercano y viértelo en los contenedores correspondientes (puedes encontrarlo aquí: www.recoleccionaceite.com) 4. El aceite vegetal usado se usa para generar BioDiesel, un combustible sustentable que se produce a partir de residuos. Con el tratamiento adecuado, el aceite también puede convertirse en jabón, velas, lubricante o fertilizante.
Los peligros de no reciclar a) Un chorro de aceite puede contaminar hasta 1000 galones de agua. b) El aceite comestible es difícilmente biodegradable y suele formar una capa en los ríos que es difícil de eliminar y que altera el ecosistema. c) El tratamiento de agua para el riego es mucho más sencillo si ésta no ha sido contaminada con aceite. d) Limpiar el agua contaminada con aceite es muy costoso.
  Te dejamos algunos consejos para saber cómo utilizar mejor el aceite en casa: - ¿Cuál es la temperatura exacta para freír? temperatura para freir - ¿Cómo infusionar aceites? Como infusionar aceite -Cómo evitar que gotee tu botella de aceite botella aceite - Cómo tratar una quemada de aceite quemadas

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Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
Una mesa oaxaqueña se caracteriza por sus aromas, texturas y sabores. Hay moles y estofados, chapulines y chicatanas, tlayudas, mezcal y tejate. Oaxaca es también tierra de barro negro, de textiles, de alebrijes y mucha fiesta.La comida es parte de sus celebraciones típicas, incluso hay fiestas dedicadas a los alimentos como lo son el festival de los 7 moles, las ferias del mezcal y del tejate, así como fiestas patronales que siempre clausuran con una buena comida. Porque Oaxaca es la Tierra del sol (y del sabor), como asegura la Canción Mixteca. Visitar Oaxaca es construir recuerdos memorables en cada bocado, es apreciar la generosidad de su tierra y sus anfitriones, quienes conservan y comparten con amor un legado gastronómico heredado por generaciones. Por eso, ir a Oaxaca implica celebrar cada día en la mesa. La cocina de Oaxaca es tan variada como sus ocho regiones, en las que hay una increíble oferta gastronómica que incluye productos derivados del maíz, frutos del mar, chiles, hierbas, plantas e insectos endémicos. Te presentamos algunos de los platillos típicos oaxaqueños que tienes que probar en este estado: Chocolate de agua y tejate Son bebidas fáciles de encontrar en sus mercados, como el 20 de noviembre. Es una combinación memorable el chocolate de agua en compañía de un pan de yema, originario de los Valles Centrales, que elaboran sin líquidos más que las yemas y el huevo entero. Otra bebida obligada es el tejate, bebida de origen prehispánico que se prepara a base de maíz y cacao. Tlayudas y taquitos de lechón Nada te faltará si inicias el día con una tlayuda. Se trata de una tortilla de maíz de aproximadamente 30 centímetros, dorada sobre comal, típica de Oaxaca. Suelen prepararla con manteca, quesillo, frijoles, tasajo, aguacate y salsa. Para las noches de mezcal, unos tacos de lechón debes probar, puedes encontrarlo en puestitos emblemáticos como el Lechoncito de Oro, donde los preparan con chicharrón.Insectos Un clásico de los mercados son los chapulines naturales o con limón y chile, que son una delicia. Los encontrarás sueltos en mercados, donde te los venden a granel, o en restaurantes para botanear con un buen guacamole. La chicatana es otro insecto endémico de Oaxaca, es una hormiga que se prepara en salsas e incluso en moles y tamales. Sin embargo, la chicatana es difícil de conseguir y se recomienda sólo consumirla en temporada, que corresponde al periodo de lluvias. Moles oaxaqueños Los siete moles emblemáticos de Oaxaca son el  negro, el rojo, el coloradito, el amarillito, el verde, de chichilo y el manchamanteles. Todos son deliciosos y se elaboran con ingredientes y técnicas particulares que les dan una personalidad única. Emplean diferentes chiles, especias y proteínas, dependiendo la región en la que te encuentres. Mis favoritos son el amarillito, elaborado con chile ancho y costeño amarillo, jitomate, cebolla, ajo, comino, hierba santa, clavo, pimienta y tortilla, el cual sirven con chochoyotes (bolitas de masa de maíz), y el mole negro oaxaqueño, cuyo ingrediente principal es el chile chilhuacle. ¡No esperes más y prepara este rico plato oaxaqueño!  
El coco es una deliciosa fruta tropical que además de servir para decorar postres, preparar piñas coladas o utilizarse para hacer aceite, manteca, leche y hasta harina, tiene múltiples beneficios para la salud; no por nada el coco va ganando más y más popularidad entre las personas. ¡Atrévete a conocer y aprovechar todas las propiedades del coco! Propiedades del coco Puede que la pulpa de coco contenga gran cantidad de calorías, pero la OMS la recomienda para chicos y grandes, en cantidades moderadas, por supuesto, debido a que entre las propiedades del coco encontramos que es rico en fibras y minerales como potasio, fósforo, magnesio, hierro y vitaminas E, C, y B. Además, el coco también funciona como bactericida, antioxidante y protege a nuestro hígado, sistema inmunológico y corazón, tal como informa la Fundación Española del Corazón. ¿Cuáles son los beneficios del coco? El coco es un alimento ideal para ayudar a tratar la osteoporosis y reforzar los músculos gracias a propiedades como el potasio, el calcio y el hierro.Los beneficios del agua de coco incluyen fibra, proteínas, antioxidantes, vitaminas y minerales. Además, de acuerdo a investigadores de la Universidad Southeast, en Nueva Albany, es ideal para rehidratar el cuerpo y restaurarlo después de hacer ejercicio.Por su parte, las propiedades del aceite de coco ayudan a mantener el cabello saludable y la piel hidratada.El coco también funciona para limpiar los riñones, así como para aliviar molestias en el sistema digestivo, como náuseas, vómito, gases y en ocasiones, hasta problemas urinarios.¿Ya conocías las propiedades y beneficios del coco?
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