Consejos de cocina que no debes olvidar
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Consejos de cocina que no debes olvidar

Por Kiwilimón - Agosto 2011
  Esperamos que estos consejos de cocina te sean de mucha ayuda:
  • - Para hacer tomates rellenos, se debe conservar la pulpa y mezclarla con el relleno , no apretar el relleno en el tomate y rociarlo con su jugo durante la cocción.
  • - Para pelar bien las uvas, el truco consiste en meter el racimo en agua hirviendo durante medio minuto.
  • - Cuando se hace una vinagreta, es conveniente diluir la sal en el vinagre antes de añadir el aceite.
  • - Las zanahorias ralladas van muy bien con el limón, ajo, perejil y aceite de oliva, y también con salsa de soja y sal gorda.
  • - Los plátanos se conservan mejor en el refrigerador si los pelas y los envuelves en papel de aluminio.
  • - Si guardas las peras en un frutero házlo con los rabos colocados hacia arriba y procurando que no se toquen entre sí, te durarán mas tiempo.
  • - La cocción correcta de las pastas es: 1 litro de agua por 100 grs. de pasta, en este caso nunca se pegan.
  • - Cuando se hace puré de membrillo no debe olvidarse de rociarlo con limón para que no ennegrezca.
  • - Elección de un melón: Es mejor el melón hembra que el macho, el melón hembra tiene el troncho mas ancho que el macho. Si el rabo del melón se resiste al retorcerlo, el melón no está maduro, tiene que romperse facilménte. Es preferible el melón de piel granulosa al de piel lisa.
  • - Para obtener al máximo el jugo del limón, basta con hacerlo rodar sobre una superficie plana presionando fuertemente con la palma de la mano.
Recetas de cocina recomendadas:Crema de Zanahoria AlmendradaSalsa para Pasta de Pimiento MorronChiles Rellenos de PicadilloFilete de Res Marinado en Cafe

 

   

 
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Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Se acercan las fiestas decembrinas y ya sean posadas, reuniones o cenas navideñas, la comida mexicana siempre es la protagonistas en cada ocasión. Por eso te presentamos las mejores opciones para salir de cualquier apuro y consentir a tus invitados en diciembre. ¡No te pierdas estos platillos mexicanos fáciles! Buñuelos Los buñuelos son un postre representativo de las fiestas decembrinas, especialmente de las posadas. A continuación te mostramos un par de recetas fáciles para que prepares los mejores en casa. Buñuelos de viento Buñuelos con dulce de leche  Buñuelos tricolor  Ponche Navideño ¿Qué sería de los buñuelos sin un buen ponche navideño? Acompáñalos con nuestra receta secreta que calentará el interior de todos tus invitados en esas noches frías de invierno. ¡Ninguna mejor receta para las posadas! Tamales Los tamales son un antojito mexicano ideal para cualquier ocasión, pero hay que aceptarlo, en diciembre saben mucho mejor, ¡cómo de que no! Te compartimos una pequeña lista para que tengas variedad de dónde escoger y sorprender a todos en tus fiestas decembrinas. Tamales divorciados con pollo  Tamales de chocolate de mesa  Tamales veganos con champiñones al pibil  Atole Si el ponche navideño no te convence, entonces estas recetas de atole seguramente serán una opción increíble para acompañar los alimentos de las posadas o reuniones navideñas. Además de tener gran sabor, son calientitas y fáciles de hacer. Atole de nuez  Atole de guayaba y arroz  Atole de mazapán  Tostadas de guisados Lo mejor de las tostadas de guisados es que son recetas mexicanas muy económicas y rendidoras. Sorprende a tus invitados en tus reuniones navideñas con estas deliciosas opciones para preparar tostadas de tinga, de pata y más. Tostadas de tinga  Tostadas de pata Tostadas de chicharrón en salsa roja  Tostadas de cochinita pibil  Gelatina navideña Lo bueno de las gelatinas es que son postres fáciles que no necesitan horno, alcanzan para todos y pueden inundar de espíritu navideño con su delicioso sabor. ¡Prepara estas gelatinas navideñas y endulza las épocas decembrinas como nunca! Gelatina navideña  Gelatina de ponche de frutas  Vasitos de gelatina navideños  ¿Agregarías a la lista alguna otra receta mexicana para fiestas decembrinas?
Puede que no seas el gran experto en vinos pero, sin duda, la temporada decembrina es una época en la que sí se nos antoja probar alguno que vaya bien con nuestros platos principales, porque así podemos hacer que la cena para nuestros seres queridos más cercanos sea aún más especial. Aunque emparejar la comida con vino puede ser una tarea compleja, hay ciertas reglas simples a seguir cuando de maridar vinos se trata, y así lograr un equilibrio entre los componentes de un plato y las características de un vino.  Como pautas generales, el vino debe ser más ácido y más dulce que la comida, por ejemplo; otra regla es que si elijes un vino tinto, este combinará mejor con una carne de sabor intenso, como la roja, mientras que los vinos blancos van mejor con carnes de sabor ligero, como el pescado o el pollo. Sin embargo, al momento de comprar tu vino es difícil saber si será más ácido o más dulce, porque las etiquetas suelen sólo decirnos la uva de la que se trata y probablemente no lo has probado o aún no logras distinguir bien estas características al degustar uno. Lo más sencillo sería que alguien te dijera el vino exacto que va bien con tu plato fuerte, ¿no crees? Si esto es lo que buscabas, esta será la guía más sencilla que puedas encontrar para combinar tus platos fuertes con un vino específico esta Navidad o para tus próximas cenas decembrinas, porque no sólo te decimos las características de su sabor, sino que además te recomendamos un platillo especial para maridarlo y crear tu menú.1. Lomo de cerdo con vino espumoso. Si ya sabes que vas a cenar un lomo de cerdo relleno, entonces un vino espumoso Gavioli Lambrusco irá muy bien con tu receta, porque su sabor delicado y semidulce está equilibrado por la frescura y sabor de frutos rojos, lo cual combinará sin problemas con la carne roja del lomo. Este vino va frío (idealmente a una temperatura de 8 a 10 °C), así que te recomendamos refrigerarlo antes de servirlo. 2. Lasaña con vino tinto. El Montefiori Reserva Especial Nebbiolo será el vino más adecuado si para tu cena eliges hacer una deliciosa lasaña a la boloñesa, pues su salsa con jitomate y su queso gratinado combina muy bien con este vino especial, en el que predominan los sabores de frutos rojos y jamaica, con un sutil toque de romero. 3. Pasta con mariscos y champagne. La pasta que te proponemos incluye mariscos como camarones, calamares, almejas, y una salsa cremosa infalible en cualquier paladar que combinará perfecto con este champagne Roederer Brut Premiere, el cual tiene un sabor fresco, con notas de fruta tropical, miel y cítricos. 4. Fresas con chocolate y champagne. Para un menú completo y con broche de oro como cierre, prepara unas fresas con chocolate de la manera más fácil que puedas encontrar con nuestra receta y combínalas con Champagne Taittinger Brut Reserve, un vino delicado con sabores a fruta fresca y miel, traído de Francia y elaborado con mucha tradición. Con estas 4 ideas, seguro armarás un menú no sólo muy especial y sabroso para tu cena, sino que además, bien maridado. Todos estos vinos tienen una gama de precio accesible y puedes encontrarlos ya en Liverpool sin tener que salir de casa pues te los pueden entregar a domicilio o bien puedes recogerlos en los módulos especiales aprovechando el servicio Click & Collect. Ahora que si quieres adquirirlos directamente en tu tienda más cercana ten la tranquilidad de que comprarás en un lugar que cumple con todas las medidas de seguridad.Agasaja a los tuyos de una manera diferente pero siempre llena de cariño para pasar felices fiestas con una cena bien combinada, incluso si no eres un experto en vinos.
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