Cuida tu Olla Express®
Tips de Cocina

Cuida tu Olla Express®

Por Kiwilimón - Abril 2014
    Usar una Olla Express® es muy fácil, pero hay que saber algunos consejos para poder dominarla y utilizarla con toda seguridad. Por eso, aquí te van algunos tips para que no tengas problemas en casa y puedas manejar este útil instrumento a tu placer. Si sigues estos consejos, además de cocinar fácil y seguro, tu Olla Express® tendrá una vida útil mucho más larga: 1.- Lava siempre la válvula de seguridad para evitar obstrucciones. 2.- No llenes la olla con alimentos o líquidos al máximo de su capacidad para evitar que la válvula se tapone. 3.- No superes los dos tercios de su capacidad, pues llenarla al máximo puede causar que el líquido se derrame por alguna de las válvulas. 4.- Siempre introduce un mínimo de líquido de al menos 200 ml. 5.- No pongas la olla al fuego hasta cerciorarte de que se haya cerrado correctamente. 6.- No olvides bajar el calor a una temperatura media de una vez que la válvula haya subido. 7.- No abras nunca la olla hasta que no ha expulsado todo el vapor. Hay que esperar a que baje la válvula. 8.- No uses la Olla Express® si notas que hay escapes por el empaque o que la tapa no cierra herméticamente. Podría quedarse sin líquido en el interior y quemar los alimentos. 9.- Mantén en buen estado tu Olla Express® y todos sus accesorios, las mejores marcas como Ekco y Presto recomiendan cambiar los empaques cada 1 o 2 años, según su utilización.  

Disfruta de todos los beneficios al cocinar con Ollas Express® de las marcas Ekco y Presto, todo lo que necesitas saber lo puedes encontrar en www.la-vasconia.com.mx

   

Recetas con Olla Express®

 

Sopa de Cebolla Express

 

Salpicón Queretano

 

Pastel Imposible Express

   

¿Sabías como cuidar tu Olla Express®?

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Tomar agua y tomar el sol son dos cosas que no sólo las plantas necesitan para vivir, pues como el meme refiere, nosotros prácticamente somos plantas también, pero con emociones complicadas y, por ejemplo, necesitamos de los rayos ultravioleta (UV) del sol para generar nuestra propia vitamina D, pero cuando no lo hacemos, necesitamos consumir alimentos que la contengan.La vitamina D, conocida como calciferol, es una vitamina liposoluble presente de forma natural en algunos alimentos, pero que también se produce cuando los rayos UV de la luz solar inciden en la piel y desencadenan la síntesis de vitamina D.Entre sus funciones, la vitamina D promueve la absorción de calcio en el intestino, ayuda en el proceso que permite la mineralización ósea normal y previene la contracción involuntaria de los músculos que provoca calambres y espasmos. Cuando no cuentas con suficiente vitamina D, los huesos pueden volverse delgados, quebradizos o deformados, y junto con el calcio, la vitamina D también ayuda a proteger a los adultos mayores de la osteoporosis.¿Qué alimentos contienen vitamina D?Entre las demás funciones de la vitamina D en el cuerpo se incluye la reducción de la inflamación y la modulación de procesos como el crecimiento celular, el metabolismo de la glucosa y la función neuromuscular e inmunitaria, por lo que consumir alimentos ricos en vitamina D ayudará a reforzar tus defensas. Puedes encontrar vitamina D de manera natural en los siguientes alimentos:pescado azul, como salmón, sardinas, arenque y caballa o verdelcarne rojahígadoyemas de huevoalimentos fortificados, como algunos cereales para el desayunoTambién existen suplementos alimenticios con vitamina D, pero para saber si necesitas consumir uno, lo mejor es acudir con un especialista. Procura consumir estos alimentos ricos en vitamina D entre octubre y principios de marzo, pues en esta temporada no obtenemos suficiente vitamina D de la luz solar.De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS UK), en 2020 es más importante tomar vitamina D, “ya que es posible que este año hayas estado en interiores más de lo habitual”. Según información en su página, debes tomar 10 microgramos de vitamina D al día entre octubre y principios de marzo para mantener sus huesos y músculos sanos.Por otra parte, aunque algunos informes sobre la vitamina D señalan que reduce el riesgo de coronavirus (COVID-19), actualmente no hay suficiente evidencia que respalde la ingesta de vitamina D para prevenir o tratarlo.Para ayudar regular la cantidad de calcio y fosfato en el cuerpo, y mantener los huesos, dientes y músculos sanos, no olvides consumir alimentos que contengan vitamina D y tomar el sol para producirla.Anímate a comer salmón para obtener vitamina D con estas recetas:Tortitas de salmón a la mexicana con salsa de aguacateEnsalada de pasta cremosa con salmónSalmón con salsa dulce y ensalada tropical
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Los tiempos difíciles siempre sacan lo mejor de nosotros y a pesar de que este año la industria gastronómica, como muchas otras, se ha visto afectada porque hemos tenido que guardarnos en casa lo más que podemos, muchas iniciativas están creando formas seguras e increíbles de reactivarla y apoyarla.Así, para cerrar el año de manera deliciosa, no te pierdas estos 3 festivales de comida y cerveza, con los cuales podrás descubrir nuevos sabores, restaurantes y lugares favoritos de manera segura, pero sobre todo, apoyar a las personas que se dedican a esta sabrosa industria.Festival A qué me sabes #CDMX 2020Del lunes 23 al domingo 29 de noviembre 2020 podrás disfrutar de experiencias y eventos exclusivos para probar la cocina y barra de estupendos restaurantes, cafés y bares a través de menús especialmente creados por las grandes figuras de la gastronomía mexicana.En total, 50 restaurantes como Azul Histórico, Azul Condesa, Sesame o Alba Cocina, en diferentes colonias de la Ciudad de México ofrecerán menús de tres tiempos, con el que cada restaurante o bar dará a descubrir un pedacito de su cocina a un precio atractivo, pero justo para los establecimientos.Consulta la página oficial del Festival A qué me sabes #CDMX para conocer su programación y todos los bares y restaurantes participantes.Coca-Cola Metate 2020Los amantes de los tacos no se quedarán sin la secuela del festival que combina sus favoritos: música y los mejores tacos de la ciudad. Coca-Cola Metate 2020 se adapta a la nueva normalidad por completo con un formato tipo “autocinema”, en el que podrás hacer el recorrido taquero desde la comodidad y seguridad del auto, para después disfrutar de los invitados musicales en el Palacio de los Deportes.Este año los barrios incluyen oferta Norteña, Costeña, Al pastor y Tiangüis, con más de 20 de las taquerías favoritas del país, junto a un cartel único de artistas, entretenimiento familiar y formato drive-thru donde los participantes conducirán por diferentes originales y divertidos escenarios. Debido a su éxito y a que para mantener la sana distancia hay un número limitado de autos por recorrido, Coca-Cola Metate 2020 se extendió un día y podrás acudir a este festival el 3, 4, 5 y 6 de diciembre, con 5 integrantes por coche. Puedes comprar los boletos en Ticketmaster desde 400 pesos.CDMX Ciudad Cervecera 2021Entre los eventos de reactivación que más expectativas han generado para los apasionados de la cerveza está la primera edición de CDMX Ciudad Cervecera. Del 12 al 21 de febrero de 2021, cervecerías de la ciudad, hoteles, restaurantes, boutiques especializadas, biergardens, pubs y tasting rooms reunirán el talento y producto de 40 cervecerías independientes de toda la ciudad de México. “Serán 10 días en los que el orgullo de lo hecho con lúpulo y malta, y el entusiasmo de miles de emprendedores, animarán la capital del país con multiexperiencias en recintos y espacios que son parte de nuestra identidad”, afirmó el comité organizador, integrado por cervecerías independientes y especialistas en comunicación.CDMX Ciudad Cervecera 2021 ofrecerá activaciones y experiencias tipo pop up que contribuirán a reactivar económicamente a la ciudad. Estos micro eventos operarán respetando las máximas medidas sanitarias y de sana distancia que exige la nueva normalidad. En la agenda están contemplados tours por cervecerías, take overs, catas guiadas presenciales y virtuales, clases magistrales, maridajes, activaciones, corredores, conciertos y actividades en hoteles. Consulta todos los detalles aquí o síguelos en Instagram y Facebook.Ya sea que extrañes los conciertos e ir por taquitos, las cervezas con amigos o simplemente la experiencia de ir a comer a un restaurante, estos tres festivales son la forma segura de volver a vivir estas experiencias, mientras contribuyes a reanimar una industria muy importante para el país.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
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