El arroz no es sólo para comerse
Tips de Cocina

El arroz no es sólo para comerse

Por Kiwilimón - Mayo 2014
      Lo creamos o no, el arroz es mucho más que comida, resulta que este multifacético ingrediente puede ser tu mejor aliado en casa si lo usas de la forma correcta.  Estas son siete formas en las que el arroz cambia de rol, se sale del plato y te salva en la vida:

1.- Limpia vasijas y botellas

¿Recuerdas lo difícil que es limpiar un envase angosto? No todo el mundo tiene manos pequeñas y lograr limpiar rincones inalcanzables puede ser desesperante. Te recomendamos que uses arroz, sólo vierte una cucharada en el recipiente seguido de un poco de agua templada. Déjalo por unos minutos, sacude el líquido y después vacía el recipiente. Tendrás vidrio cristalino como resultado.

2.- Rescata tu celular

De hecho no es sólo tu teléfono móvil, también puedes usar este truco con cualquier electrónico de tamaño pequeño. La idea es que si tu aparato se moja todo lo que debes hacer es quitarle la batería y sumergirlo en arroz blanco. Juramos que funciona, atrae la humedad y lo deja funcionando.

3.- Mide el calor

Sabemos que a la hora de freír es primordial no introducir los alimentos antes de que el aceite esté a la temperatura adecuada. Para saber cuándo alcanza su nivel perfecto de cocción introduce un par de granos de arroz al aceite, si estos flotan y se empiezan a cocinar entonces tienes luz verde.

4.- Para tu sal

Este viejo truco nunca pasa de moda y se usa tanto en hogares como en restaurantes. La idea es introducir algunos granos de arroz a tus saleros y ellos se encargarán de quitar cualquier obstrucción. Así podrás usar la sal sin tener que estar abriendo el salero en busca de coágulos.

5.- Para madurar

Si no puedes esperar para que tus frutas estén en su estado óptimo, introdúcelas en un recipiente lleno de arroz, esto acelerará el proceso de maduración. Sólo recuerda revisarlas un par de veces al día para que no se te pasen de maduras.

6.- Piel perfecta

Muchas veces nos pasamos de agua cuando cocinamos arroz, pero esto no tiene que ser un fastidio. Sólo guarda aquella agua, preferiblemente si estabas preparando arroz integral, y úsala para tu cutis. Sólo debes dejarla enfriar y masajear tu cuerpo con una esponja y esa agua que, siendo rica en vitamina E, le dará a tu piel un brillo radiante.

7.- Limpia lo imposible

Si eres amante del café y de las especias probablemente tengas un molino para moler y así obtener la máxima frescura de tus productos. Si es así, sabes que ese molino es difícil de limpiar, pero en realidad todo lo que debes hacer es sacar los bultos más grandes y después moler un poco de arroz. Esto se deshará de los grumos y dejará tu máquina 100% limpia.

 Para saber más sobre los tipos de arroz, recetas y preparaciones para ti y tu familia entra a www.arrozsos.com.mx

 

Recetas con Arroz

¿Conocías estos usos del arroz?

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El té de jengibre y limón en la noche no sólo te caerá muy bien si tienes frío, estás adolorido por el ejercicio o ayudarte a desinflamar el vientre, gracias a sus propiedades y sus beneficios para la salud.Aunque el uso principal del té de jengibre y limón suele ser para aliviar las náuseas —por ejemplo, es muy bueno para las personas embarazadas cuando tienen síntomas de náusea y vómito—, esta bebida también tiene poderosas propiedades antiinflamatorias, sobre todo gracias al jengibre. El jengibre contiene gingerol, un compuesto bioactivo con fuertes efectos antiinflamatorios, antioxidantes y anticancerígenos, el cual es responsable de muchas de las cualidades curativas del jengibre.Así, el té de jengibre puede ser la bebida ideal para después de una intensa sesión de entrenamiento, pues un estudio mostró que consumir 2 gramos de jengibre durante 11 días tenía como resultado una mejora significativa en el dolor muscular causado por el ejercicio. De hecho, el jengibre puede facilitar mucho el proceso de recuperación y se puede utilizar como un analgésico natural eficaz.Por si no fuera poco, esto también se aplica al dolor menstrual y otro análisis mostró que tomar 250 mg de cápsulas de polvo de rizoma de jengibre cuatro veces al día era tan efectivo como el ibuprofeno para tratar los dolores que se presentan con el periodo menstrual.Té de jengibre y limón para desinflamar el vientrePara las mujeres en particular, no es algo extraño luchar con el exceso de agua después de disfrutar de ciertos alimentos, es decir, muchas nos hinchamos por ‘retener líquidos’. Si este es tu caso, el té de jengibre y limón por la noche será lo que necesitas para desinflamar tu vientre y amanecer sin esa hinchazón.Hay muchas formas de incluir jengibre en tus bebidas, pero sin duda el té de jengibre es la más fácil. Agrégale limón para darle un toque más de sabor y tómalo por la noche, la mañana o la tarde, si tienes dolor, náuseas o necesitas de su efecto antiinflamatorio. ¿Cómo hacer té de jengibre y limón?La receta del té de jengibre y limón es muy sencilla. Sólo necesitas un pedacito de jengibre pelado, una taza de agua, medio limón y miel, si te gusta dulce. Corta el jengibre en rebanadas pequeñas y hierve a fuego lento en una olla pequeña con el agua y unas rodajas de limón. Una vez que hierva, apaga y deja reposar el té de 5 a 10 minutos. Cuélalo y sirve el té caliente con una rodajita de limón para decorar y miel para endulzar, si quieres.No dudes en hacer del té de jengibre y limón tu bebida para combatir de manera natural la inflamación del cuerpo, el dolor y las náuseas.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Pocos personajes aman la comida tanto como Homero Simpson. ¿Quién como él estaría dispuesto a arriesgar su vida por un bocado de Fugu o por un emparedado gigante? Probablemente sólo él, porque “chocolate, mmm… cola invisible, la rosca prohibida, mmm… lo que sea” es bien recibido para este comelón profesional. Por eso recopilamos algunos de los momentos más emblemáticos de Homero y la comida. Homero y el chile Para el concurso anual de chile con carne de Springfield, Homero hace su entrada triunfal a la feria. Aquí es reconocido como el maestro de maestros, con un estómago a prueba de fuego. Incluso se rumora que su cuchara de degustación la talló él mismo. Tras humillar a Ned Flanders, cuya salsa solo tiene dos alarmas en lugar de las cinco prometidas, llega con el jefe Gorgori quien le tiene preparados los inmisericordes chiles de Quetzalzatenango. En su primer intento, su lengua estalla del picor y es ridiculizado. En su segundo combate, recubre su lengua con cera para comer los chiles más picantes del mundo y alucinar toda una aventura mística guiada por su nahual, el coyote, en busca de su alma gemela. Tenazas, la langostaHomero compra una langosta de ocho dólares con la intención de engordarla y darse un gran festín. Cada día le prepara el desayuno y la consiente con bocadillos. Ya cuando está fuerte y jugosa, lista para ser cocinada, Homero se enternece del nuevo integrante de la familia y decide no comerla. Así disfrutan la vida, entre caminatas en el mar y juegos en el jardín, hasta que Homero al darle un baño caliente la cocina por error. Entre llantos y exclamaciones de placer por su excelente sabor, Homero se come solo a su querida y dulce tenazas.El buffet El Holandés Cocinante promete un buffet de todo lo que puedas comer. Homero emocionado, en lugar de servirse en su plato, se lleva las charolas completas (con todo y baño María). Se come todos los camarones, dos langostas de plástico y sigue engullendo comida hasta el cierre del restaurante. El capitán McCallister, propietario del restaurante, asegura con gran asombro que Homero no es un hombre, sino una auténtica máquina de devorar. Homero desilusionado demanda al lugar y acepta la oferta del capitán de convertirse en la animación del lugar: ¡Pasen a ver el pozo sin fondo, un error de la naturaleza! Amor y amistad, viajes astrales y comidas sin fin son parte de la rutina de este aventurero gastronómico, dispuesto a todo por su amor a la comida.
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