La avena en tus recetas
Tips de Cocina

La avena en tus recetas

Por Kiwilimón - Agosto 2011
  La avena ha pasado a ocupar un lugar preferente en nuestra alimentación. Lo que hace que hoy en día la avena sea tan conocida es su alto contenido en fibras insolubles. Es una cantidad excepcional, en razón de 8. g por cada 100, lo cual influye sin duda alguna en el tránsito intestinal. Una vez que se encuentra en el organismo, las fibras se hinchan e inhiben el apetito, lo que nos ayuda a limitar el consumo entre comidas y, por lo tanto, el aumento de peso. Por otro lado, la avena también puede ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer del aparato digestivo, entre ellos, el cáncer de colon; aun cuando su papel en el tratamiento sigue siendo controvertido. Ten cuidado si sustituyes los cereales integrales por el salvado de avena, es muy agresivo con el intestino. Debe evitarse su consumo en los casos de niños menores de 5 años y de personas mayores, puesto que podría influir negativamente en su digestión. En este último caso, lo recomendable es no pasar de 3 cucharadas soperas por día. El consumo de avena, independientemente de la forma en la que se consuma, debe acompañarse necesariamente de una gran cantidad de agua, puesto que absorbe cualquier líquido. Recetas de cocina recomendadas con avena:Pay de Nuez y AvenaCrujiente de Manzana Apple CrispGranola Hecho en CasaPan de Plátano Light
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¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
Quizá has notado que algunas personas dejan remojando avena en agua por la noche y a la mañana siguiente, lo beben, pero ¿para qué sirve la avena con agua?La conocemos bien como desayuno, pero preparada usualmente con leche, ya sea de vaca, de soya o de almendras, o incluso con yogurt y frutas, pero tomar avena con agua no es tan común.La avena es uno de los cereales más saludables, pues es un grano integral sin gluten y una gran fuente de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes importantes.Varios estudios han demostrado que la avena tiene muchos beneficios para la salud, entre ellos, pérdida de peso, niveles más bajos de azúcar en la sangre y un menor riesgo de enfermedades del corazón.Entre sus nutrientes, la avena cuenta con fósforo, magnesio, cinc, hierro, vitamina B1 y vitamina B5, además de que es una gran fuente de carbohidratos y fibra.Media taza (o sea, 78 gramos) de avena seca contiene unos 51 gramos de carbohidratos, 13 gramos de proteína, 5 gramos de grasa y 8 gramos de fibra, pero sólo 303 calorías.Así que realmente la avena se encuentra entre los alimentos más ricos en nutrientes que puedes comer.Entre sus beneficios a la salud, la avena puede ayudar a reducir la presión arterial, pues contiene muchos antioxidantes poderosos, como las avenantramidas.También funcionan para perder peso, pues la avena te hace sentir más lleno. Lo hace al ralentizar el vaciado del estómago y aumentar la producción de la hormona de saciedad (conocida como leptina).Y no sólo tiene grandes beneficios para tu organismo si la comes, sino que tiene también varios usos cosméticos para tu piel, sobre todo en cuanto a hidratación.¿Para qué sirve la avena con agua?La avena remojada en agua suele ser consumida por personas que quieren bajar sus niveles de colesterol.Esto se explica por la fibra que contiene la avena, la cual parece reducir la absorción de colesterol del cuerpo por los intestinos. La avena contiene fibra soluble que reduce la lipoproteína de baja densidad (LDL), conocida como el colesterol “malo”, el cual puede aumentar el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Este tipo de fibra también se encuentra en alimentos como frijoles, coles de bruselas, manzanas, peras, cebada y ciruelas pasas.Muchos estudios han demostrado que la fibra de betaglucano en la avena es efectiva para reducir los niveles de colesterol total y LDL.El betaglucano puede aumentar la excreción de bilis rica en colesterol, reduciendo así los niveles circulantes de colesterol en la sangre.Además, otro estudio reportó que los antioxidantes en la avena trabajan junto con la vitamina C para prevenir la oxidación de LDL.Gracias a la capacidad del betaglucano para formar un gel espeso que retrasa el vaciado del estómago y la absorción de glucosa en la sangre, la avena también favorece para mantener los de azúcar en la sangre abajo.Aprovecha todos estos beneficios y usos de la avena, e inclúyela en tu dieta diaria no sólo remojada en agua. Aquí te dejamos algunas ideas.Pan Fácil de AvenaGalletas de Avena, Linaza y AjonjolíLicuado de Manzana con Avena y Canela
¿A quién no se le hace agua la boca cuando piensa en unos ricos camarones empanizados? La realidad es que muy pocas personas saben cómo lograr un empanizado perfecto, sobre todo, cuando se trata de utilizar ingredientes distintos al pan, aceite y harina. Por eso te mostramos 4 alternativas para empanizar saludablemente los alimentos. Empanizado con Avena Si alguna vez te has preguntado “¿con qué puedo empanizar si no tengo pan?”, utiliza un ingrediente saludable y muy básico que todos tenemos en la cocina: la avena. Puedes molerla con un poco de sal, pimienta y aceite de oliva o empanizar milanesa de pollo con las hojuelas enteras. Puedes empanizar tus alimentos con avena ya que ésta, además de tener altas propiedades de fibra, también contiene hierro, magnesio, zinc, fósforo y brinda más ácidos grasos que otros cereales, según explica la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Empanizado con Quinoa Si tienes antojo de pescado empanizado, la quinoa es otro sustituto de pan ideal para cuidar de la salud pues tal como ha informado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), empanizar con quinoa brinda a los alimentos hasta un 23% más de proteínas, aporta minerales como calcio, hierro, magnesio y vitaminas C, E, B1, B2. En caso de que utilices quinoa para tus alimentos, puedes empanizar sin huevo y reemplazarlo con un poco de leche o hacer una mezcla de quinoa, sal, pimienta y mostaza y así pegar la quinoa con aceite de oliva. El salmón queda particularmente bueno de esa manera. Empanizado con Almendra Las almendras son el fruto seco con más alto índice de proteína y con más grasas monoinsaturadas, además de vitamina E, calcio, hierro, zinc, potasio, magnesio y fósforo, así que también son una excelente alternativa para empanizar sin pan. Cabe mencionar que además de almendras, puedes utilizar otras nueces y éstas le brindarán una textura extracrujiente a tus platillos, además de añadir más sabor a tus aceites vegetales. En este caso es mejor si trituras por completo las almendras y las pegas con mostaza a tus guisados. Prueba este pescado empanizado con almendras, ¡te encantará!Empanizado con Amaranto Existen muchos tipos de empanizado, y con el amaranto, ese cereal pequeñito con el que hacen las alegrías, se pueden lograr platillos deliciosos y muy nutritivos. El amaranto es una excelente fuente de proteínas, vitaminas, minerales y posee ácido fólico y aminoácidos esenciales como el omega, Vitamina C, calcio y magnesio, según indica la organización México Tierra de Amaranto AC. Para empanizar con amaranto puedes auxiliarte de harina o panco y un poco de aceite y de cualquier manera, la comida quedará muy saludable, como con estos deditos de pescado empanizado con amaranto.¿Listo para probar estas 4 alternativas para empanizar saludablemente tus alimentos? ¿Qué tipo de empanizado se te antoja probar primero?
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