Lo que debes saber de los espárragos
Tips de Cocina

Lo que debes saber de los espárragos

Por Kiwilimón - Julio 2011
  Aquí te dejamos estos consejos acerca de los espárragos y el buen uso que les puedes dar: Qué hay en 100g de espárragos 19 calorías • tiamina y otras vitaminas B necesarias para el metabolismo de la energía • 40 por ciento del requerimiento diario de vitamina E • la sustancia llamada glutatión, que es uno de los antioxidantes más potentes para combatir la destrucción celular que provoca enfermedades. En el mercado - Temporada El espárrago está disponible de abril a julio. Importado, se puede obtener en otras épocas del año. - Qué buscar Los espárragos deben tener tallos redondos y firmes con puntas verde oscuro, moradas o blancas. Los espárragos morados son más grandes y menos fibrosos que los verdes. Cocidos, tienen un sabor que evoca al de la nuez. Los espárragos blancos (que se cultivan sin que les dé la luz solar) tienen un sabor delicado, no tan fuerte como el de los trigueros o los morados. Trate de escogerlos de tamaño uniforme para facilitar la cocción. En la cocina - Almacenamiento Los espárragos deben comerse tan pronto como sea posible después de comprarlos. Almacenados a temperatura ambiente, por ejemplo, pueden perder la mitad de su vitamina e en dos días. Si tiene que conservarlos de uno a otro día, envuelva los extremos gruesos en toallas de papel mojado, cúbralos con plástico para envolver y póngalos en el frigorífico. - Preparación Lávelos cuidadosamente para quitarles la tierra que puedan tener. Pártalos y descarte los extremos duros (derecha). Cocina básica Los espárragos pueden cocerse de muy diferentes modos. Al vapor o hirviéndolos. No los cueza demasiado, de 3 a 5 minutos, para que no se pongan muy suaves. Sáquelos de la cazuela cuando estén crujientes pero tiernos; recuerde que se seguirán cociendo mientras se enfrían. En horno de microondas, ponga las puntas hacia el centro en un plato. Agregue 1/4 de taza de agua, cubra firmemente y cueza de 4 a 7 minutos. Asados, precaliente el horno a 190º C Póngalos, sin amontonarlos, en un recipiente poco hondo, rocielos con aceite de oliva y sazónelos con sal y pimienta. Hornee unos 20 minutos, hasta que estén crujientes pero tiernos.
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
La próxima semana se celebra el Día del Niño y es una oportunidad perfecta para disfrutar con plenitud de tus pequeños. Una buena comida, un buen restaurante o una buena receta son grandes opciones para sorprenderlos.Según datos de la OMS, son 129 millones los niños y adolescentes que padecen de obesidad en el mundo, lo que ya alertó al organismo mundial. Por ello, nosotros desde casa podemos aportar, intentando alimentar a nuestros pequeños de la mejor manera. Los vegetales nunca pueden faltar, ya que aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Se pueden incorporar verduras en sus guisos, cremas o ensaladas. La fruta también es muy importante, pero procura dársela en trozos enteros, no en zumo. La carne y los pescados también aportarán grandes cosas a los niños, pues son fuente de hierro, proteínas y ayudan a prevenir enfermedades en un futuro. También deberás integrar cereales integrales, legumbres y frutos secos. En tanto que deberás evitar en tus hijos los alimentos procesados, azúcares añadidos y harinas refinadas. Aquí les dejo algunos tips para introducir a los niños al mundo gourmet:Permitirles escoger algunos de los ingredientes y el resto escogerlos lo más gourmet posible para irlos introduciendo a nuevos sabores.Contarles historias reales con un toque de fantasía sobre el origen de los ingredientes que llevan los platillos.El tenedor de los papas es el platillo de los niños, así lo que les gusta lo piden.Darles a probar de todo pero no obligarlos a comer, respeto es la base.Procura llevarlos a los mismos restaurantes que tú, así sea un taco en la calle o un restaurante fino para educar el paladar. Evita las cadenas comerciales para niños.Desde el principio enseñarles que un gourmet disfruta todo lo que tenga calidad y sepa rico, así también serán exigentes.El resto vine desde casa, es importante promulgar con el ejemplo y respetar a los meseros y dejar buena propina si es que los atendieron bien.Estas son algunas reglas básicas para enseñarle a tus hijos a que disfruten más de la comida que finalmente lo que buscamos es que sepa sabroso sea lo que sea.
Esta temporada invita a calmar la sed con sabores, texturas y aromas insospechados. Sin duda una gran regla para seguir la frecuencia de las notas primaverales es aprovechar los frutos que esta temporada nos regala tales como frutas, flores, hierbas y bebidas refrescantes como cerveza y espumosos. Aquí te presentamos 3 recetas de cocteles ideales para acompañar esta primavera: Lager pop Mixólogo Luis C. IriarteIngredientes: 30 ml de licor de mandarina 150 ml de refresco de toronja 2 toronjas supremas1 top de cerveza lager Procedimiento: En un vaso cervecero, integra todos los ingredientes y finaliza con la cerveza. Decora con una garnitura de toronja. Tokyo té Mixólogo Luis C. IriarteIngredientes: 15 ml de midori15 ml de vodka 15 ml de ron15 mil de ginebra 15 mil de tequila 15 ml de triple sec30 ml de jugo de limón verde 30 ml de jarabe simple Hielo al gusto Procedimiento: En un shaker vierte todos los ingredientes, agita con hielo y sirve. Ganso rojo Mixólogo Israel DíazIngredientes: 2 frambuesas 2 moras azules 20 ml de jarabe de romero 15 ml de jugo limón amarillo 1 varita de canela 1 varita de romero 45 ml de vodka15 ml de licor de naranja Hielo al gusto1 vara de romero Procedimiento: Con ayuda de un mortero, macera la fruta con el jarabe de romero y el jugo de limón. Sobre un plato, enciende las varitas de canela y de romero. Tapa con una copa alta para ahumarla. Mientras se queman, en un shaker con hielo vierte el vodka, el licor de naranja y la fruta macerada. Realiza un doble colado y sirve en la copa con hielos y una ramita de romero fresca.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD