¿Te quedó la sopa muy salada?

Por Kiwilimón - June 2011

A todos se nos ha pasado la mano con la sal en una sopa, salsa o guisado, ¡Ahora hay como corregirlo!

Sigue estos sencillos pasos:
  1. Pela una papa y córtala en trozos.
  2. Agrégala a su guiso o salsa y deja que hierva por 30 minutos a fuego medio con la tapa de la olla puesta.
  3. Retira la papa y prueba tu platillo.
  4. Si sigues teniendo un nivel de sal alto, vuelva a repetir estos pasos.
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Para deleitar tu paladar y llevar tus postres favoritos a otro nivel, acompáñarlos con vino es una experiencia que no te puedes perder. Seguramente alguna vez has escuchado hablar de los vinos de postre, protagonistas en algún momento especial de nuestras vidas. Son vinos reconocidos por su alto contenido en azúcar y alta graduación alcohólica; se sirven durante las comidas (especialmente con el postre y con frutas). Se pueden encontrar vinos de entre 50 y 400g de azúcar añadida por litro. De acuerdo con su grado de azúcar residual, los vinos de postre suelen clasificarse en:seco (0 a 5g por litro)abocado (5 a 15)semiseco (15 a 30)semidulce (30 a 50) dulce (50 o más)Existe una gran variedad de vinos de postre, cada uno con su personalidad, es por eso que aquí te comparto estas 3 opciones de vino que no puedes dejar de probar. Rutherglen Muscat: es uno de los vinos más dulces del mundo.Moscato d’Asti: un vino italiano espumoso con mucha personalidad.Ice Wine: es único en su tipo, ya que se produce únicamente cuando las uvas se congelan. La técnica para conseguir esta uva consiste en dejar sobremadurar la uva en la cepa, que no se cosecha hasta que se produce la primera helada. Cuando el grano se hiela, el agua se expande y rompe la cascarilla de la uva. Así, se pierde más agua y el azúcar es más concentrado.Vintage Port: este vino portugués dulce es un fenómeno misterioso, es un tinto mágico producido en cantidades muy limitadas y sólo en pocos años cada década.
La gastronomía española es famosa por su tradición, sus ingredientes y su gran variedad, por lo que muchos conocemos algunos de sus platillos más emblemáticos, desde la paella, hasta su botana característica: las croquetas de jamón.La historia de la cocina española tiene mucho que ver con la ubicación geográfica del país, el cual se encuentra en la Península Ibérica, rodeada de aguas casi en su totalidad, así que naturalmente, esto hace del marisco uno de los pilares de la gastronomía española y es la causa de la dieta generalmente mediterránea del país. El resto del terreno diverso de España incluye cadenas montañosas, exuberantes pastos, extensas costas y fértiles tierras de cultivo, y proporciona una variedad de productos frescos. Pero también su cercanía con otros países, como Francia, le ha heredado platillos como las croquettes o croquetas, una botana ya típica que se sirve como tapas en bares y restaurantes, rellenas de diversos ingredientes, como bacalao, jamón, espinacas o pollo, por ejemplo.Estos pequeños y deliciosos bocados nacen de las sobras, pues con ellos se aprovecha lo que quedó de cocidos y estofados anteriores. Ahora las croquetas son tan famosas y tan españolas, que incluso tienen una fecha en el calendario destinada a ellas.De acuerdo con el sitio de cocina español Cocinatis, el secreto para las croquetas está en la bechamel, pero también en 6 puntos claves de la preparación:La masa no debe tener grumos: el tip para conseguir esto es templar la leche antes de añadirla al sartén.Cuela la harina: el nombre para esto es tamizar, pero se trata de colar la harina para que queda más fina y se eviten los grumos.Usa una batidora de globo: no hay mejor forma de asegurarte de que la bechamel quedará perfecta que usando una batidora de globo para mezclarla.Fríe el jamón: este paso dará más sabor si lo haces antes de añadir la harina y la leche.Elige bien tu empanizador: para que queden muy crujientes, como debe ser, reboza tus croquetas dos veces, o prueba hacerlas con panko.Hornea en lugar de freír: si quieres una versión un poco más ligera, prueba meter las croquetas al horno, rociarlas con aceite en aerosol y cocinarlas a 200 °C por alrededor de 15 minutos.
Bienvenido al mercado que no duerme, aquel que nos espera con el aroma de las flores bajo el destello de la luz blanca neón y los diablitos con prisa retacados de huacales de fruta que van y vienen entre los pasillos. Es el paraíso de quien está en búsqueda de las más fragantes rosas y gardenias, es el abecé de quien quiere ser la próxima señora de las plantas.  Aunque la historia del mercado Jamaica tal cual lo conocemos en la actualidad data de los años 50, la actividad mercantil en este punto comenzó en la época prehispánica. Las embarcaciones que venían de Xochimilco y Tláhuac hacían una parada aquí antes de llegar a Tenochtitlán a vender en el tianguis. Los comerciantes, llamados pochtecas, surcaban el canal de agua que actualmente es Calzada la Viga, un camino que curiosamente conecta con otros dos mercados maravillosos: Sonora, famoso por las hierbas, los animales exóticos y la brujería, y La Merced.  El diseño del primer mercado fue un proyecto de tres arquitectos de renombre: Félix Candela, Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares, quienes también diseñaron mercados en las alcaldías Coyoacán, Azcapotzalco y Anáhuac. De Candela te podrás acordar porque él construyó el Palacio de los Deportes y de Ramírez Vázquez, porque él estuvo a cargo del diseño del Estadio Azteca y el Museo Nacional de Antropología. Desafortunadamente con el temblor del 85 la construcción se vino abajo y no quedaron rastros de tan interesante propuesta.  En tu próxima visita a Jamaica, esto es lo que debes de probar: 1.- Taco de carnitas En la sección de comida, busca el local de Doña Paty. Su especialidad son los tacos de carnitas acompañados de tepache. Dentro de su oferta están los de lengua, un manjar que va bien con la salsa verde de la casa. Abren a partir de las 11 de la mañana.  2.- Merengues Si escuchas el grito clásico “hay merengues”, no pierdas la oportunidad de probar uno. Están hechos con pulque, un ingrediente que le aporta una acidez especial al bocadito azucarado. Son pequeños y frágiles, por lo que si no eres muy dado a lo dulce, es la medida perfecta. Acompañados de un café son deliciosos.  3.- Huevos de rancho Es común que a las afueras del mercado o en el interior estén las señoras a nivel de piso con sus canastos de verdura de traspatio, huevos y pinole. Son la mejor opción para quien esté en la búsqueda de huevo fresco. Puede que también traigan frutas (duraznos, higos o manzanas), frijoles tiernos y chayotes.  4.- Acociles En el estacionamiento del mercado pegado a la avenida Morelos, afuera de la sección de cestería, hay un puesto de charales capeados y sin capear, chapulines, semillas para botanear y acociles. Puedes pedir una bolsita para ir comiendo, la cual preparan con limón, sal y salsa. O bien, pedirlos para llevar a casa y prepararlos en tacos con un poco de cilantro, cebolla picada y salsa.  5.- Esquites En el último pasillo de las flores, hay una isla de ollas humeantes con maíz, el cual dependerá de la temporada lo que encuentres, puede ser amarillo, azul o cacahuacintle. El sabor se lo da el epazote y el pericón. En cuanto a gustos hay para todos: naturales, con chile habanero, al comal, en chileatole, con champiñones y hasta con doritos.  Como verás, este lugar es motivo de fiesta, siempre encontrarás algo rico para comer o para llevar a casa. Aquí te compartimos una receta memorable de los antojos del mercado de Jamaica:  Esquites con salsa machaPara 5 personas Ingredientes Para los elotes: 5 mazorcas de elote tierno desgranadas. 2 l de agua 1 rama de epazote 1 rama de pipicha 1 cda. de mantequilla 2 cdtas .de sal de grano Para la salsa macha: ½ taza de aceite vegetal 1 diente de ajo finamente picado ¼ de cebolla finamente picada ⅓ de taza de chile guajillo despepitados y desvenados ⅓ taza de chile morita despepitados y desvenados ⅓ taza de chile de árbol despepitados y desvenados ⅓ de  taza de cacahuate Sal al gusto Para las guarniciones: 4 cdtas. de mayonesa 2 limones 4 cdas. de queso blanco rallado  ProcedimientosPara los elotes. En una olla profunda coloca los granos de elote con el agua y las hierbas. Cuece a fuego medio. Cuenta de 15 a 20 minutos en cuanto comience el primer hervor. Rectifica que los granos estén suaves y cocidos. Agrega mantequilla y sal.  Para la salsa macha. Calienta el aceite a fuego muy bajito. Fríe los chiles de poco en poco para que no se quemen. Fríe los cacahuates, el ajo, la cebolla y retirar. En un procesador de alimentos, pica todo procurando que la textura sea gruesa. Finaliza con sal al gusto. Reserva.  Para servir. En un vaso o taza, agrega los elotes, después la mayonesa y el queso. Exprime medio limón y finaliza con la salsa macha.  Mercado Jamaica Guillermo Prieto 45, Jamaica, Venustiano Carranza, 15800, Ciudad de México.
La forma que tiene el cuerpo de comunicarse físicamente con nosotros es a través del dolor, de la incomodidad, de la sed, del hambre. El apetito es una sensación que llega en varios momentos del día y por la cual tenemos la necesidad de ingerir alimentos; malo cuando llega sin previo aviso, cuando comemos sin sentirla, cuando aun después de comer no cesa. A través del apetito es que nuestro cuerpo expresa una insatisfacción que no siempre es corporal. En un estado de consciencia plena –en conexión al presente, en sincronía con el cuerpo y sus sensaciones- podemos identificar plenamente desde dónde se produce el apetito. Para ello hay que hacer una observación interna: en el dentro se resguardan más que órganos; en el dentro se expresan un sinfín de sensaciones que siempre tienen algo que contarnos sobre nosotros mismos.  Tener una buena comunicación con el cuerpo es elemental para la conservación de la salud y por supuesto, para dejar de pelear con la comida, para dejar de saltar de una dieta a otra, para dejar de enemistarnos con el afuera cuando en realidad lo que sucede es que hay una desconexión con el dentro. La comunicación con el cuerpo no es una locura del new age. La comunicación corporal significa aguzar los sentidos hacia lo más tangible que tenemos; tomarse el tiempo y el espacio para escuchar al cuerpo. Basta con respirar un par minutos tomando conciencia de la inhalación y la exhalación e ir escaneando cada una de las partes del organismo –sí, como si fuéramos una máquina de rayos x–. “Esta es mi nariz. Esta es mi boca, mis vísceras, mis músculos, mi sangre, mi piel…” A partir de unos instantes notaremos cómo se encuentra mi dentro: qué duele, qué se siente bien, qué le hace falta. La meditación, entonces, se convierte en un diálogo corporal en el que el sabio más sabio nos revela su estado anímico, físico y emocional.  A partir de esta práctica diaria comenzaremos a tomar mejores decisiones alimenticias y, por supuesto, identificaremos desde dónde viene el hambre que experimentamos. Según Jane Chozen Bays, una escritora y teórica del mindful eating, existen siete tipos de hambre. Hambre visual: surge, por ejemplo, cuando vemos un pastel siendo cortado y de cuyo esponjoso interior emerge una lava de chocolate derretido. Es el llamado food porn: estímulos hechos a través de la comida que despiertan la sensación de quererlo ¡ya! Hambre olfativa: ¿existe algo más seductor que el aroma que arroja una olla de tamales? ¿Las notas de un café? ¿Unas galletas en el horno? No lo creo. Todo eso es una cubetada de agua a esa hambre que se despierta a través de la nariz. Hambre bucal: muchos de nosotros la vivimos en la pandemia; llega con el impulso de querer masticar algo, roerlo, porque sentimos angustia, porque experimentamos ansiedad. Ésta no encontrará saciedad hasta que la crisis ceda o la conciencia del momento y de lo que estamos sintiendo, aterrice en nosotros. Hambre estomacal: esta es producto de la vacuidad, o al menos de tener espacio en el órgano al que algunos médicos orientales llaman el segundo cerebro. Es normal tener hambre estomacal después de algunas horas de ayuno. Hambre celular: el hambre que las embarazadas expresan en antojos. Se basa en los requerimientos del cuerpo pues según sus cálculos perfectos y sabios, existe un déficit de nutrientes o una conversión desbalanceada entre energía y fuentes de poder. Este tipo de apetito suele aparecer tras el ejercicio intenso. Hambre mental: llega a nosotros cuando un estímulo enciende un recuerdo de la infancia, de lo que consideramos relevante culturalmente o de lo que aprendimos que era delicioso. Esta hambre nos salta en la cabeza cuando estamos a dieta o restringidos de alimentos; cuando extrañamos eso que nos cocinaban en casa o que evoca algún momento feliz. Hambre del corazón: cuántas veces nos hemos comido la falta de dulzura, de alegría, de amor, el abandono o el rechazo. Esta es el hambre que busca desesperada –y también inasequiblemente– cerrar una grieta emocional a través de kilos y litros de comida y bebida. Intentamos llenar un vacío emocional con algo físico en el que más pronto llega la culpa y el castigo que la alegría. Por esta razón es que los psicólogos recomiendan no convertir la comida en castigo ni en recompensa al educar a los hijos.La meditación o la práctica de mindfulness (tomar conciencia del aquí y el ahora durante varios minutos al día), nos hace contactar claramente con los pensamientos, las emociones y, por supuesto, con el organismo. Si nos tomamos el tiempo para conocerlo iremos aprendiendo sobre sus carencias, sobre cómo manifiesta las faltas emocionales y sobre sus necesidades fisiológicas. Al final, escuchando al sabio, tomarás mejores decisiones alimenticias. Mejores decisiones en general, pues.
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