Test: ¿Puedes decir que sabes cocinar?

Por Kiwilimón - Julio 2016
De alguna forma u otra todos podemos cocinar, pero no todos podemos llamarnos cocineros, se debe tener un poco más de experiencia y algunos recursos culinarios para que de verdad clasifiquemos como tal. Hace un par de semanas el célebre chef escocés Gordon Ramsay declaró cuáles son los cinco platillos específicos que debes saber preparar, antes de poderte llamar un cocinero. ¿Tú sabes prepararlos todos? Vamos a ver: Hamburguesa No es que sea la cúspide de la gastronomía mundial, pero algo que es real es que a todo el mundo le gusta una buena hamburguesa, complace a multitudes y por eso es importante saber cómo preparar una que sea sabrosa, jugosa, sana y atractiva. Receta recomendada: Hamburguesa clásica Un desayuno saludable Ya sean huevos pochados, pan tostado con aguacate o incluso un omelette, debes tener en tu repertorio un desayuno completo, sano y satisfactorio. Receta recomendada: Huevos benedictinos con jamón Un guisado Según el chef Ramsay uno debe saber cómo preparar al menos un guisado hogareño cálido. Ese tipo de platillo que se prepara todo junto en una olla, que lleva proteína, vegetales, legumbres y por supuesto, un líquido que una todos los sabores. Lo que sea que pueda hacerse a fuego lento y resulte en un estofado vale. Receta recomendada: Mole de olla Un platillo de pollo Hablando de salud, según Gordon, uno debe saber cocinar al menos un platillo de pollo. No importa si es una ensalada césar con pollo asado o un pollo marinado, la idea es que es un ingrediente fácil, universalmente aceptado, lleno de proteína y con muy poca grasa. Receta recomendada: Pollo a la provenzal Un pastel Así como con la hamburguesa, saber hacer un delicioso pastel se trata de poder complacer a un gran número de personas. Si es un cheesecake, perfecto, un pastel de chocolate igual. La idea es tener la habilidad de construir un postre que reúna gente alrededor de la mesa. Receta recomendada: Pastel de zanahoria  
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
El rosé combina bien con las madres. Explico: el vino de esta colorimetría es un goce hasta de ver, es conciliador, se lleva bien con casi todos en la mesa y nunca cae pesado. ¿Casualidad? Lo salomónico no se le escapa al gusto: el rosé generalmente no es tánico como un tinto y tiene más estructura que un blanco. Va bien con el pollo, con las pastas, con los postres, y saca lo mejor de la comida especiada, como la mexicana. Pescados, mariscos y arroces, todos le aguantan el paso.Hay rosés de todo tipo: existen los ligeramente abocados para los que prefieren los sorbos dulces y los hay secos, para quienes prefieren armonizar la comida salada. Los rosados son ligeritos, crujientes en acidez y perfectos para la temporada primavera-verano, como en la que nos encontramos.El proceso de vinificación también es una suerte intermedia. Su jugo nace del prensado de uvas tintas que se dejan macerar con los hollejos (pieles) el tiempo necesario para dotarle del característico color, que va del salmón al durazno, del rosa claro al frambuesa. Tras remover el hollejo, el caldo se vinifica como se haría normalmente en un vino blanco: se le da una sola fermentación sin envejecimiento y se traslada directo a la botella para conservar la frescura y las notas a fruta. A mí me gusta el rosado para las noches con amigas, para la comida asiática, para los atardeceres con terrazas. Me gusta el rosado para tomarlo con mi mamá a las seis de la tarde, la inconfundible rosé o’clock. Mejor que haya rosas de por medio y un postre –cursi, meloso– para demostrarle lo que me hace sentir. Si lo sirves en casa, no olvides enfriarlo a unos 11 o 12 grados y de preferencia, asirte con alguno de estos: Taittinger Prestige RoséSi vamos a hablar de celebración, destapemos unas burbujas. Esta champaña de color rosa intenso brilla por sus aromas a frutas salvajes, cereza y grosella. En boca es elegantísimo, fresco y frutal. Yo lo destaparía para acompañar una bruschetta con queso y frutas o para el postre, mientras recordamos con mamá aventuras de otro tiempo. MarellaEl color rosa con ribetes naranja de este vino proveniente de la grenache y la zinfandel es para admirarse. En la nariz se destacan notas a frutas frescas como fresa y hasta algo de chicle. Hay algo de mineralidad en cada sorbo y también, un poco flores que maridan bien con un arreglo de rosas y un risotto de hongos hecho desde cero. Ocho RoséDe una de las bodegas favoritas de Valle de Guadalupe, Vinícola Bruma, sale esta versión rosé proveniente de la uva sangiovese. Si vas a preparar algo con cerdo, este será tu vino. Encuentra en él notas a fresa verde, cáscara de toronja, jazmín, té de limón y un toque ligero de guayaba verde. ¿Qué tal un chamorro al pibil para celebrar a mamá con manteles largos?Ru Rosa de Uva de Bodegas del VientoYo no sé tu mamá, pero a la mía le encantan los mariscos. Si le vas a cocinar algo como camarones con coco o rebozados, te recomiendo este vino de la Sierra de Arteaga en Coahuila. A cada sorbo encontrarán notas a melón, durazno y cáscara de naranja que sacan lo mejor de tu receta marina.PolenLas notas a fresas, cítricos y sandía se destacan en este vino de la grenache y la syrah. Sus uvas crecen en el Valle de Guadalupe, específicamente en los campos orgánicos de Finca la Carrodilla. En boca el resultado es sutil y elegante y hasta un poco juguetón, perfecto para una de las recetas más emblemáticas de Kiwilimon: la pasta con pollo Alfredo. 
La mayonesa no sólo es un aderezo versátil y delicioso, también puede ayudarte si tu cabello está muy delgado, quebradizo o dañado químicamente. Una sencilla mascarilla casera de mayonesa una o dos veces por semana tiene grandes beneficios para ti.La mayonesa da brillo y fortalece el cabello desde la raíz hasta las puntas. Ya que los ingredientes principales de la mayonesa son el huevo y el aceite, con esta mascarilla se aprovecha la gran cantidad de proteína en los huevos, que ayuda a fortalecer y engrosar los folículos pilosos. Por su parte, los aceites de oliva y canola hidratan profundamente el cabello.Las propiedades saludables de la mayonesa también promueven el crecimiento del cabello y revierten el daño causado por el calor y la coloración.Cómo hacer mascarilla de mayonesa para el cabello secoPara hacer esta mascarilla que funciona como un acondicionador profundo para el cabello, sólo necesitas una taza de mayonesa (elige una que no tenga especias ni saborizantes añadidos) y 1 huevo.En un recipiente pequeño, mezcla bien la mayonesa con el huevo, hasta que consigas la consistencia de un puré cremoso. Cubre tu cabello desde la raíz hasta el final con la mezcla. Luego, envuélvelo con un gorro de ducha de plástico y espera al menos 30 minutos.Enjuaga tu cabello en la regadera y lávalo con agua tibia y un champú sin sulfatos. Luego acondiciona como lo harías normalmente. También puedes dejar la mascarilla durante toda la noche, sólo coloca un gorro de ducha sobre el cabello o envuélvelo con una toalla suave.Usa esta mascarilla de mayonesa para el pelo una a dos veces por semana y verás como resultado un cabello más suave y fuerte.*Imagen de portada tomada por Evan Remier.
El apio es una hortaliza con un sabor intenso y aromático que tiene un sinfín de usos para la cocina, especialmente para sazonar recetas de caldo, arroz, puré, pasta y acompañarse con nutritivas verduras como papas, calabazas, cebollas y champiñones. Sin embargo, este importante vegetal tiene otras virtudes para la salud, por lo que es importante que conozcas todas las propiedades y beneficios del apio. Propiedades del apio Entre las propiedades que más destacan del apio, encontramos que tiene un bajo contenido en calorías, pero es rico en vitamina B, vitamina K y ácido fólico. Además contiene gran cantidad de minerales como potasio y magnesio, así como calcio, sodio y hierro, en menor proporción. El apio también posee diferentes antioxidantes como polifenoles, taninos y flavonoides. Beneficios del apio Comer apio te ayudará a desintoxicar tu cuerpo y eliminar ácido úrico, ya que es un excelente diurético gracias a que contiene aceite esencial apiol. Esto también elimina cálculos del riñón y vesícula.Los efectos de la apigenina en el apio ayudan a prevenir la hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares.Gracias a su alto contenido de agua y fibra, el apio provoca una sensación de saciedad, que ayuda a las personas que buscan perder peso. De igual manera ayuda a cuidar el sistema digestivo, prevenir el estreñimiento y la inflamación abdominal. Si padeces de insomnio o estrés, los efectos sedantes del apio te ayudarán relajar el sistema nervioso y conciliar el sueño fácilmente.Para las mujeres, el apio puede ser un gran aliado para regular la menstruación y los síntomas de la menopausia.¿Cómo aprovechar mejor los beneficios del apio? De acuerdo a Carmen del Campo, vocal de Nutrición del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real en España, la mejor manera de aprovechar los beneficios del apio es comerlo crudo, pues así se conservan al 100% todas sus vitaminas y minerales, por lo que puedes utilizarlo en ensaladas, jugos y dips con yogurt. Daniel de Luis, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, explica que si bien al cocinar el apio éste puede perder sus componentes hidrosolubles, mantiene el resto de sus características nutricionales beneficiosas, así que no te lo pierdas en sopas, cremas y demás guisados. ¿Listo para explotar los beneficios del apio en tu dieta?
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD