Tip: Cocinando con niños
Tips de Cocina

Tip: Cocinando con niños

Por Kiwilimón - Junio 2011

Sigue estos Tips siempre que cocines con tus pequeños:

1. Primero SEGURIDAD- siempre ten a los niños alejados de la estufa, horno y cuchillos. 2. Utiliza utensilios de plástico (tazas, cucharas, etc.) 3. Empieza por recetas sencillas como ensalada de frutas, dips y sandwiches. 4. ¡Diviértete!
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
La cocina de Guatemala es tan variada como su cultura, los grupos étnicos que abundan en sus tierras y la diversidad de sus alimentos. Es por eso que debes conocer este listado con sus mejores platillos típicos, sin duda, ¡lo mejor de la gastronomía de Guatemala! Pepián El pepián, un platillo nacido de la fusión entre la cultura maya y española, se trata de un estofado de pollo, carne de cerdo o res, va acompañado de verduras, una salsa espesa y los guatemaltecos generalmente lo comen con arroz y tortillas. Kak’ik Uno de los mejores platos de la gastronomía de Guatemala es, sin duda, el Kak’ik, un exquisito caldo hecho con carne chompipe, o chunto, verduras y diferentes especias y chile que le dan un sabor inigualable. Shucos Los shucos son una de las comidas de Guatemala más conocidas debido a la rapidez con que se preparan. Son muy similares a un hot dog pero llevan 2 tipos diferente de salchicha, col y una deliciosa salsa de aguacate. Chuchitos Así como en México, la gastronomía de Guatemala también cuenta con sus propios tamales de maíz y en el caso de los chuchitos, estos se preparan con una salsa de tomate y abundante queso. Fiambre El fiambre es el platillo emblemático del Día de Todos los Santos y lleva una irresistible mezcla de verduras, caldo de pollo, embutidos y diferentes quesos. Toma algunas semanas prepararlo, pero el resultado es delicioso. Hilachas Las hilachas, similares a la tinga mexicana, son un platillo hecho con carne de res desmenuzada y cocinada a fuego lento con salsa de tomate, papas y zanahorias. También se puede acompañar de arroz y tortillas. ¿Cuál es tu platillo favorito dentro de la gastronomía de Guatemala?
Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
La Cuaresma va mucho más allá de no comer carne. De hecho, esta temporada que algunos aún guardan como tradición preciada tiene toda una gastronomía típica que no sólo explota los sabores del pescado y los mariscos, sino que también abarca postres típicos.Budines, capirotadas, churros, los sabores dulces abundan en esta Cuaresma, que ha iniciado con el miércoles de ceniza como todos los años, aunque esta vez de manera un poco diferente, debido a las medidas de prevención que deben respetarse durante la pandemia.Estos son algunos de los postres típicos que puedes disfrutar en la Cuaresma, que además son una buena idea para aprovechar el tiempo en casa preparándolos.CapirotadaEste postre consiste en rebanadas de pan fritas cubiertas con una miel de piloncillo, pasitas, nueces, almendras, cacahuates, coco y queso Cotija o añejo espolvoreado. Es originario de México, en específico de los estados del norte del país, como Chihuahua, Colima, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, entre otros.En la actualidad, puedes encontrar nuevas versiones igual de deliciosas de este postre, como la capirotada de 3 leches o la de chocolate.Budín de pan duroAsí como la capirotada, el budín se hace con el pan rezagado de la semana y aunque en México es más preparado durante la Navidad, en otros países suele llamarse budín a la capirotada.Pan de PascuaHecho con una masa dulce y acompañado de frutos secos, el pan de Pascua es un postre perfecto para la vigilia. Respecto a su origen, se dice que proviene de Alemania o Italia, y en la actualidad, es popular en otros países, como Chile, donde se sirve durante las fiestas decembrinas.Alas de ángelConocido también como chrusciki o faworki, este postre viene de Polonia y son pequeños buñuelos crujientes y típicos durante el carnaval previo a la Cuaresma, pero también se preparan en Navidad.
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