Tip: ¿Cómo derretir el chocolate?
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Tip: ¿Cómo derretir el chocolate?

Por Kiwilimón - Mayo 2011

Derretir chocolate puede ser un poco difícil.

¡Sigue estos puntos para que te quede perfecto!

Paso 1: Corta el chocolate en trozos del mismo tamaño y ponlo sobre una cacerola que entre dentro de otra olla Paso 2: Rellena la mitad de la olla de abajo con agua y espera a que hierva. Ponla encima la otra cacerola (no debe de tocar el agua). Paso 3: Revuelve con una cuchara de metal hasta que se derrita. No utilices cucharas de madera o de plástico, ya que absorben humedad y hacen que el chocolate se ponga duro. En una emergencia también lo puedes derretir en el microondas: 1. Pones el chocolate cortado en trocitos en un recipiente y lo metes por 1 minuto a temperatura media, lo sacas y revuelves. 2. Luego lo vuelves a meter de 15 en 15 segundos, revolviendo después de cada vez hasta que el chocolate esté derretido.
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Conocido como té de mariposa azul, té de flores de guisante de mariposa, té azul o por su nombre en inglés, Butterfly pea flower tea, este té no sólo llama la atención por su cambio de color de azul a lila, sino también por sus beneficios y propiedades.Elaborado con las flores de la planta Clitoria ternatea (conchita azul), un arbusto medicinal y autóctono del sudeste asiático, la infusión de flores de guisante de mariposa se ha vuelto popular en los últimos tiempos gracias a los maravillosos beneficios que confiere para la salud humana, como promover la pérdida de peso, pacificar la mente, enriquecer la textura de la piel y mejorar el crecimiento del cabello.Para qué sirve el té de mariposaEl impresionante perfil nutricional del té azul lo convierte en una maravillosa bebida para bajar de peso, así como una bebida refrescante para enfriar el cuerpo cuando se sirve frío. Al ser naturalmente libre de cafeína y una mezcla completamente a base de hierbas, el té azul, al igual que el té verde, también es una fuente inagotable de antioxidantes. También contiene cantidades significativas de catequina EGCG - galato de epigalocatequina, así como una serie de componentes antiinflamatorios y estimulantes del sistema inmunológico como flavonoides, taninos y polifenoles.Facilita la digestiónYa que es rico en antioxidantes, estos ayudan a proteger el cuerpo contra la acción de los radicales libres. Beber una taza de té azul una o dos veces por semana con el estómago vacío elimina las toxinas acumuladas en el sistema y mejora enormemente la salud digestiva.Mejora la salud de la pielLos flavonoides presentes en el té de mariposa ayudan a estimular la producción de colágeno, los cuales a la vez ayudan a desarrollar y mantener la elasticidad de la piel. Estimula el crecimiento del cabelloLa flor del guisante de mariposa también es excelente para el cabello, ya que contiene antocianina, un compuesto conocido por aumentar la circulación sanguínea en la cabeza y, por lo tanto, mantener un cuero cabelludo saludable. También ayuda a fortalecer los folículos pilosos desde adentro.¿El té de mariposa sirve para relajarte?Se dice que el sabor terroso del té de flor de guisante azul mejora el estado de ánimo y que tiene efectos antiestrés que también pueden ayudar a reducir los síntomas de ansiedad. También se sabe que refresca el cerebro, refuerza los niveles de energía y la resistencia, influye en las emociones positivas y, por lo tanto, aumenta la productividad en el trabajo. El té azul también elimina el estrés y alivia los síntomas de ansiedad y depresión, así que es perfecto para relajarte.Ya sea frío o caliente, disfruta de esta maravillosa bebida y de sus beneficios.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
La pasta es uno de los platillos favoritos de muchos porque es sencilla y tiene muchas combinaciones. Su preparación puede tomarte sólo 30 minutos, aunque si se trata de una pasta clásica, como de la que hoy te vamos a contar, tal vez necesites buscar cómo se hace el espagueti a la boloñesa.El espagueti a la boloñesa es en realidad un derivado del ragù, una salsa italiana a base de carne, y la característica del ragù a la boloñesa es que lleva tomate y se prepara con pastas gruesas, como tallarines, tortellini o ñoquis, y nunca con espaguetis, pues las pastas gruesas sostienen mejor la carne.El ragù alla bolognese, o salsa boloñesa, es solo una de las muchas formas en que se puede preparar una salsa de carne, llamada ragù, en Italia, es decir, este es un término general que se utiliza para indicar cualquier salsa de carne cocinada a fuego lento durante muchas horas. Cada ragù se compone de numerosos ingredientes, que varían según cada región, de ahí que “alla Bolognese” signifique que pertenece al estilo de la ciudad de Bolonia.Historia, ingredientes y receta italianaSegún Livio Cerini, uno de los más grandes escritores de libros de cocina italianos del siglo XX, la base de este apetitoso estilo de preparar salsas con carne se la debemos a los romanos, sin embargo, el término ragù viene de la palabra francesa ragôuter, un verbo que puede traducirse en como “agregar sabor a algo”. El ragú deriva del periodo de la invasión romana, pues los galos reelaboraron la receta romana, transformándola en el ragú, muy similar a las salsas que conocemos hoy.Inicialmente, las salsas ragú eran una especie de guiso que se comía como plato principal, pero luego comenzaron a comerse untadas sobre pan tostado, y todos estos primeros platos de ragú se hicieron sin tomates, ya que los tomates no llegaron a Europa hasta el siglo XVI, por supuesto, desde el Nuevo Mundo y gracias a Hernán Cortés y los conquistadores.Se cree que el nacimiento de la receta original de Ragù alla Bolognese se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Alberto Alvisi, el chef del Cardial de Imola, cocinó la primera auténtica salsa de carne a base de tomate, que se sirvió con un plato de pasta de macarrones.A principios del siglo XIX, las recetas de ragú a base de tomate comienzan a aparecer en algunos libros de cocina de la región de Emilia-Romagna. En esta época era un plato que, por lo general, estaba reservado para fiestas u ocasiones especiales.Fue hasta 1982 que la receta oficial fue registrada por Academia Italiana de Cocina en la Cámara de Comercio de Bolonia. En ella se encuentran el tocino y la leche entre los ingredientes habituales. Pero ya sea que ahora le pongas leche a tu boloñesa o no, sin tomates, nos referiríamos a estas salsas simplemente como ragú. Así que los tomates son uno de los ingredientes característicos del espagueti a la boloñesa.En la actualidad, existen muchas formas de hacer espagueti a la boloñesa, por ejemplo, vegano o en presentación de lasaña, ¿cuál es tu favorito?
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