Usos del papel aluminio
Tips de Cocina

Usos del papel aluminio

Por Kiwilimón - Septiembre 2011
El papel aluminio es un buen auxiliar en la cocina y que ofrece muchos usus prácticos, de los cuales aquí les mencionamos algunos que serán de gran utilidad: - Hornee una pasta perfecta Evite que los bordes de sus tartas o bizcochos se quemen, cubriéndolos com tiras da papel de aluminio. El papel impiede que los bordes se doren en exceso mientras que el resto de su tarta se dora perfectamente. - Haga moldes para hornear de formas especiales Haga un pastel de cumpleaños con forma de osito, o uno con forma de corazón, de árbol de navidad o de la forma que desee. Moldee la forma deseada con dos capas de papel de aluminio muy resistente dentro de un molde para pastel grande. - Ablande el azúcar morena Para que el azúcar morena recupere su forma granulada original, rompa un pedazo, envuélvalo en papel aluminio y hornéelo a 150ºC durante cinco minutos. - Decore una tarta ¿No tiene a mano una manga de repostería? No hay problema. Forme un tubo con un pedazo de papel de aluminio resistente y llénelo de azúcar glas. Ventaja: Así no tendrá que limpiar la bolsa, bastará com tirar el papel. - Haga un ensaladera extra grande Si há invitado a la mitad del vecindario a cenar, pero no tiene un bol para tanta ensalada, tranquilícese. Forre el fregadero con papel aluminio, ¡y saque el molde! - Atrape las gotas de helado Evite que los chicos ensucien su ropa, o su casa, envolviendo la parte inferior de cucurucho del helado (o un trozo grande se sandía) con un pedazo de papel de aluminio antes de dárselos. - Mantenga caliente el pan ¿ Desea mantener el calor del pan recién salido del horno hasta la hora de la cena o del picnic? Entonesm, antes de llenar su cesta, envuelva los panes en una servilleta de tela y coloque una capa de papel de aluminio debajo. El papel de aluminio reflejará el calor y mantendrá su pan calientito durante bastante tiempo. Recetas de cocina recomendadas:Galletas de Mantequilla con MermeladaBetun para Decorar GalletasTorta de EloteGelatina Bicolor
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La tradición de colocar un altar de muertos dicta que, entre otros elementos como velas o incienso, la ofrenda debe llevar la comida y bebida favorita de la persona a quien está dedicada, así que los aguardientes mexicanos no faltan.Existen varios tipos de aguardientes en el mundo, pero los mexicanos sin duda son muy representativos a nivel mundial (sí, estamos hablando del tequila) y aquí te presentamos algunas opciones de aguardientes mexicanos ideales para tu altar.¿Cuáles son los aguardientes mexicanos?El aguardiente es una bebida alcohólica destilada a partir de un fermentado, por ejemplo, de frutas, cereales, granos y hortalizas como el agave. El principio básico del aguardiente es alcohol diluido en agua, de ahí su nombre, que en latín refiere a su baja inflamabilidad, aunque también se cree que se debe a la sensación que provoca.Existen aguardientes simples a los cuales no se les añade nada y cuatro de ellos son muy conocidos: el ron, el brandy, el whisky y el tequila mexicano.Así, el tequila es el aguardiente mexicano más famoso, fermentado y destilado del agave azul, y con denominación de origen en cinco estados del país: Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas y Jalisco.De la misma forma que el tequila, el mezcal es otro aguardiente mexicano, fermentado y destilado del agave, que en los últimos años ha ganado terreno para volverse casi tan relevante como el tequila.A partir del mezcal, hay otros aguardientes que quizá también conozcas. Uno de ellos es el bacanora, originario de Sonora; el sotol, producido en Chihuahua, Durango y Coahuila, y la raicilla, de la Sierra Madre Occidental.En cuanto a aguardientes mexicanos a partir del jugo de la caña de azúcar, tenemos la charanda, típica del estado de Michoacán y cuyo nombre viene del purépecha, que significa tierra colorada, en honor al cerro La Charanda.Todos estos aguardientes son regionales, por lo que no encontrarás bebidas más mexicanas que estas para tu altar de Día de Muertos.
La comida es un elemento universal en todas las culturas del mundo pero, ¿alguna vez te habías preguntado de dónde vienen los ingredientes que utilizas para cocinar? En este Mes de la Herencia Hispana queremos aprovechar para mostrarte estos 7 ingredientes de origen hispano que seguro tienes en tu cocina. La papa Pastel de papas, tortilla de papas o puré de papas, este importante alimento es consumido a nivel mundial y curiosamente hallamos su origen hace más de 8,000 años en la cordillera de los Andes. ¿Sabías que la papa viene de Perú? El aguacate En Estados Unidos y Canadá el aguacate se ha convertido en el alimento favorito de muchos y no hay que olvidar que es orgullosamente mexicano, aunque también se ha cultivado en otros países de América Central. La piña Durante la época de la conquista, se encontró a la piña cuando los indígenas del Caribe las colgaban en las entradas de sus bohios para recibir a los conquistadores españoles en señal de hospitalidad. Ahora nadie puede resistir su delicioso sabor. El chocolate ¿Qué sería de la repostería sin el chocolate? Este imprescindible ingrediente viene del cacao, planta cultivada desde hace 3000 años en el sur de México y Guatemala. El maíz El maíz es, por supuesto, el corazón de prácticamente toda la gastronomía latinoamericana, ya que nunca falta en platillos como tacos, tamales, bebidas prehispánicas y mucho más. Este ingrediente de herencia hispana nos llena de orgullo y de sabor. El jitomate El jitomate, también conocido como tomate en algunos países, es indispensable para cocinar entradas, guisados y ensaladas. Algunos localizan su origen en el litoral peruano y otros al sur de México, pero de cualquier modo le debemos mucho por su sabor y diversos nutrientes. La vainilla La esencia de vainilla es un ingrediente de origen hispano que no puede faltar en tu cocina para darle un toque dulce al pan, a los pasteles y hasta a los licuados. Pues resulta que esta maravillosa plantita, es la única orquídea que produce un fruto comestible y es nativa de las selvas tropicales de México y Centroamérica. Recuerda reflexionar la próxima vez que prepares tu platillo favorito en cómo estos ingredientes hispanos han impactado la manera en que cocinas.
Aprender a comer es una aventura en la que puede haber callejones sin salida. Como parte de una política pública, los gobiernos son los principales interesados en que lo hagamos cada vez mejor. Así es como surge el plato del bien comer, una estrategia que educa a la población de forma sencilla a alcanzar una dieta correcta. A pesar de que tiene más de diez años de su lanzamiento, el tema sigue siendo tendencia. La pregunta actual es ¿realmente sirve? ¿Es igual para los niños? Como no me quise quedar con la duda, le pregunté a dos nutriólogas.El plato del bien comer surgió como parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM) para guiar a la población a alimentarse saludablemente a través de una herramienta gráfica que mostrara cómo se debe verse nuestra comida al llegar frente a nosotros. El punto es respetar las cantidades en cada grupo de alimentos, según lo que nos cuenta Mayte Martín del Campo, nutrióloga experta en fitness y deporte.El plato está dividido en tres secciones: una porción de tres a uno de frutas y verduras; otra tercera parte de proteínas integradas por leguminosas y productos de origen animal y, finalmente, cereales o carbohidratos. Para Mayte Martín del Campo, “la idea es respetar las proporciones en la alimentación de todo un día”. Pero si esto nos causa dudas, ella prefiere hablar de porcentajes: una mitad de hidratos de carbono, treinta por ciento de grasa y veinte por ciento de proteína. El plato del bien comer se usa indistintamente para hombres, mujeres y niños por lo que expertos como la nutrióloga Jennifer Asencio, especialista en alimentación de pacientes con enfermedades clínicas, indica usar este parámetro con la población sana, pero puede haber excepciones de acuerdo con el sexo, edad, estatura, tipo de personas y sus requerimientos, sobre todo con personas que padecen enfermedades como diabetes. “Hay que tener cuidado con el consumo de frutas, por ejemplo, en una persona con los triglicéridos altos”. Además, también aconseja velar por la calidad de los cereales y las combinaciones: “Tomar agua de frutas, comer mucho puré de papas y tan sólo un poco de carne no es una dieta saludable”. Ella recomienda tener en mente que en una buena alimentación hay “una buena cantidad de vegetales, suficientes cereales –y de calidad- y poca proteína”. Por su parte Mayte complementa que existen tres aspectos importantes que no están previstos en el plato del bien comer: “El primero es que le falta la recomendación de grasas (buenas), es decir, aceites, y toda la familia de oleaginosas como almendras, ajonjolí, chía, nueces. La segunda es la cantidad de azúcar recomendada para la población, que es de 25 g de azúcar al día, y que generalmente se debe de obtener de frutas. Con 2 porciones al día se cubriría”. En este caso los postres quedarían fuera al ser una suma de carbohidratos, grasas y azúcares. Aunque muchos no lo saben, el tema se complementa con la jarra del buen tomar, una guía que alerta a la población sobre las bebidas. Principalmente aconseja no tomar agua de sabor ni refrescos, y a penas medio vaso de jugo de frutas o leche entera. Esto debido al alto índice de azúcar y calorías en ellos. Bebidas como café, té o bebidas con edulcorantes artificiales están indicados con 0 a 2 vasos por día. Lo que más recomienda es consumir simplemente de 6 a 8 vasos de agua purificada. Aunado al plato del bien comer y a la jarra del buen beber, la nutrióloga Mayte recomienda no saltarse las verduras en cada alimento, cuidar las porciones de origen animal (sólo una quinta parte de tu plato en cada comida) y entender que cada persona es única. Jennifer por su parte dice que para comprender ampliamente cómo alimentar mejor a nuestros hijos y conocer si tienen requerimientos especiales en cuanto a vitaminas y minerales, lo mejor es acercarse a un nutriólogo o un experto en alimentación.
La dieta alcalina: otra vereda de la nutrición que asegura ser el “mejor tipo de alimentación”. Su existencia se basa en la creencia de que las enfermedades aparecen en un cuerpo con acidez alta. Para prevenirlas, esta dieta propone alcalinizarnos –recordarán sus clases de química en la secundaria, sobre los ácidos y las bases– a través de alimentos que aumentan el pH en el organismo.Así, los adeptos a la dieta alcalina llenan sus refrigeradores con leguminosas, vegetales y hortalizas. En cambio, los alimentos de origen animal y los lácteos son enviados a la esquina de la vergüenza. ¿Cafecito en la mañana, chocolate en la tarde? Nunca más. Esto porque las dietas ricas en cloruro y sodio promueven la creación de un medio más ácido, mientras que las dietas ricas en potasio y bicarbonato alcalinizan mejor.El principio suena lógico, sin embargo, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo dice que no hay evidencia científica que confirme la efectividad de la dieta alcalina. Y aquí algo maravilloso: el cuerpo humano ya viene equipado para logar un balance en el pH a través de mecanismos renales y hasta respiratorios. (Por eso la meditación ayuda no sólo a la mente, sino también al cuerpo.) Mientras que los partidarios de la dieta alcalina aseguran que puede vencer varias enfermedades como el cáncer, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo afirma que ¡las células cancerígenas no pueden vivir en un ambiente alcalino como tampoco lo pueden hacer otras células del cuerpo!Para no quedarme con más dudas y explorar los pros y los contras de la dieta alcalina, hablé con una de nuestras nutriólogas de casa, experta en bioquímica, Jennifer Asencio. Esto fue lo que me dijo. Pros:• Efectivamente un pH alcalino puede reducir la inflamación por el alto consumo de vegetales –sí, también consumir demasiados vegetales puede ser contraproducente–.• La dieta acciona buenas prácticas como eliminar alimentos ultraprocesados, harinas refinadas y azúcares añadidos –responsables de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares– mientras que impulsa el consumo de alimentos saludables como las legumbres, verduras y hortalizas. • Existen algunas evidencias de que la acidosis inducida por alimentos ácidos podría causar eventos moleculares asociados con la carcinogénesis (cáncer).Contras:• Hasta el momento no está probado que se pueda regular la acidez mediante el consumo de diferentes alimentos.• La dieta alcalina produce falsas expectativas pues a veces las personas esperan que los resultados sean como los de un détox –aunque Jennifer asegura que sí iremos al baño con mayor regularidad y evitaremos el estreñimiento–.• Esta no es una dieta “milagro”; si bajamos o no dependerá de la cantidad de calorías que consumamos.• El organismo es tan perfecto que ya cuenta con sistemas funcionales para mantener la acidez y la alcalinidad.• El pH en nuestro organismo varía de un área a otra, por ejemplo: necesitamos una mayor acidez en el estómago (pH de 1.35 a 3.5) para ayudar a una mejor digestión y a protegernos contra microorganismos oportunistas. Sin embargo, se requiere que la capa que cubre el epitelio sea alcalina para prevenir lesiones de la mucosa. Lo mismo sucede en la piel, en la orina, etcétera.Al final, nada como responsabilizarnos por nuestras elecciones de comida. No hay una dieta como llevar una alimentación balanceada que escuche las necesidades y deficiencias del cuerpo y nos conecte con él.
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