Top 5 tips de cocina
Tips y Consejos

Top 5 tips de cocina

Por Kiwilimón - Abril 2015
Muchas personas llevan cocinando toda la vida sin saber cómo hacer cierto tipo de tareas correctamente. Picar cebolla o desvenar un pescado pueden ser trabajos laboriosos y tardados si no se usa la técnica correcta, es por eso que hoy te invitamos a echarle un ojo a nuestro top 5: tips de cocina. Con ellos cocinarás más fácil y rápido las recetas de toda la vida.

Cómo picar cebolla

La cebolla es uno de los ingredientes más usados en todo el mundo pero no todos saben cómo cortarla de la forma rápida y segura. Es muy fácil, sólo debes seguir los cuatro pasos de este consejo y podrás tener cebollita picada para todos tus platillos en pocos minutos. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/tips/tips-de-cocina/como-picar-cebolla

Cómo pelar un diente de ajo en segundos

Así como en el caso de la cebolla el ajo es usado en todos los hogares para diversas recetas, pero pelarlo puede resultar bastante complicado si no se sabe cómo. Todo el truco se trata de usar el cuchillo para aplastar el ajo, esto libera el cuerpo de la cáscara y con un jalón puedes obtener la parte que quieres y descartar la otra. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/tips/tips-de-cocina/como-pelar-un-diente-de-ajo-en-segundos

Cómo quitar las espinas del pescado

Puede sonar complicado, pero con una tabla de madera y un cuchillo tienes más que suficiente para desescamar y desvenar un pescado. Con estos seis pasos lograrás hacerlo muy rápido y te asegurarás de que, aunque tengas un poco más de trabajo, tu pescado estará fresco y limpio. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/tips/tips-de-cocina/como-quitar-las-espinas-del-pescado

Cómo cortar el cilantro

El cilantro es otro ingrediente muy usado que puede ser difícil de cortar por su forma dispareja, pero no es difícil, en cinco pasos lo tendrás listo para usar tanto crudo como en un guisado. Sólo asegúrate de utilizar los tallos a tu favor pues es por ahí donde debes tomarlo para tener seguridad para poder cortarlo. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/tips/tips-de-cocina/como-cortar-cilantro

Cómo cocer el pulpo para que no quede duro

El pulpo es de esos manjares del mar que a muchos les gusta en restaurantes pero que pocos cocinan en su casa. Esto se debe a que no todos saben el secreto para que quede suave y si esto no se logra, puede quedar muy duro y chicloso. El proceso se divide en dos pasos, el primero se trata de aplastar con un machacador y el segundo de remojar en agua caliente, es fácil y rápido. Ver receta completa aquí: http://www.kiwilimon.com/tips/tips-de-cocina/como-cocer-el-pulpo-para-que-no-te-quede-duro
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Cuando era chiquita habitaba en mí una fantasía. No es que me haya surgido de la nada. En el dos había una telenovela, La pícara soñadora, en la que la protagonista vivía dentro de una tienda departamental. Durante años me sobaba la cabeza la idea de pernoctar en un lugar en el que todo oliera a nuevo; un espacio en el que todos mis antojos estuvieran a mi disposición y en el que yo tuviera la posibilidad de estrenar a cada momento.Si por alguna razón mi fantasía se hiciera realidad en la actualidad, en el súper, iría directo al pasillo de verduras, al pasillo donde habita lo fresco y al de vinos. Porque aunque no sea la primera opción que se venga a la mente cuando pensamos en vinos, en ese frío espacio es posible encontrar etiquetas que encarnan lo bueno, lo bonito, lo barato.Ya sea que nos quedemos a vivir en una tienda –guiño, guiño– o simplemente queramos comprar vinos junto a la lista de la despensa, le pregunté a varios expertos cuáles eran sus recomendaciones. Esto fue lo que me dijeron. Para la periodista gastronómica Mariana Camacho, el denominado vinho verde –que en realidad es un vino blanco– de la bodega Casal García es una excelente opción cuando se busca maridar la primavera. Otros de su lista del súper son Flor de Vetus o María 1926, ambos de la uva tempranillo. Para el experto en vinos españoles Raúl Juárez, en su lista del súper no falta Protos, un Terras Gaudas blanco de la región de Rías Baixas, Ochoa Crianza Tempranillo y Marqués de Riscal de la Rioja. La sommelier de Bornos Bodegas y best sommelier del Concurso Nacional de Sommelier Jr de la ASI  2016 - 2019, Astrid Pérez Aguilar, recomienda el Rutini Malbec o la mezcla de cabernet sauvignon y malbec, de la misma bodega. “La verdad le tengo amor al país y a la bodega. Me parece que es una gran relación calidad precio”. En cuanto a espumosos, Astrid afirma que Kirkland Rosé cumple para saciar el antojo de burbujas sin tener que echar la casa por la ventana. De mexicanos, a ella le gusta el Monte Xanic Sauvignon Blanc, pues tiene “mucha elegancia y frescura”. Para el Head Sommelier de Acento Culinaria Pablo Mata, no hay pierde con Teziano Cabernet Sauvignon de la bodega de Valle de Guadalupe, Norte 32. Recomienda también la etiqueta argentina Catena Zapata Malbec High Mountains y, directo de la borgoña, un Bouchard Aîné & Fils Heritage Du Conseiller. “Son tres vinos de diferentes precios que por supuesto me compraría”.Raquel del Castillo, sommelier y editora gastronómica de Menú en el Universal, se inclina por un malbec de corte moderno como el Elsa Bianchi, el rosé de tempranillo de la bodega riojana Cune, o el Fonte Vinho Verde de Portugal. “Es de esos vinos ricos para platicar y pasar una tarde en el jardín. En nariz es frutal, con manzana verde, de cítricos recién cortados y mineralidad. En boca es de paso ligero y muy fresco. Le va bien a un ceviche, tataki de atún y pollo asado con sal y pimienta”.A mí personalmente me gusta Laus Chardonnay de la región del Somontano porque es súper fácil de beber, sobre todo si hay música de terraza, o bien, Flores de Callejo de Ribera del Duero si hay una tablita de carnes frías al centro. De mexicanos, el nebbiolo de L.A Cetto es garantía sin pretensiones para armonizar un plato de pasta bañada en salsa pomodoro.Expertos, novatos y aficionados, todos encontramos en el supermercado vinos con las tres B y que no estorban en el carrito, junto al kilo de jitomate saladet.¿Cuáles son los tuyos?
Los postres árabes son un manjar lleno de especias, colores, olores y sabores exóticos a los que pocos se pueden resistir. Estas delicias son tan exquisitas, que te preparamos un breve listado con las más populares para que te animes a probarlas. ¡Deléitate con los postres más deliciosos de la gastronomía árabe! Baklava Quizás el postre más emblemático del Medio Oriente, el baklava es un dulce hecho con pasta de hojaldre o filo, nueces, frutos secos y miel. Normalmente se prepara una pieza grande que se corta y vende en pequeñas porciones individuales. Basbousa Este postre árabe es muy típico de en zonas como Turquía o Siria y también se conoce como hereessa o namoura. El basbousa se prepara con semolina y también va bañado con jarabe o miel, pero va decorado con almendras encima. Kunafe El kunafe es un postre utilizado para celebrar ocasiones importantes. Se trata de un pastel sumamente cremoso, elaborado con queso, miel, pistachos y pasta Katafi, un tipo de fideo seco largo y delgado de sabor neutro. Dedos de Zainab Esta golosina árabe está hecha de masa frita y va bañada con miel o azúcar. Los dedos de Zainab representan las partes de una hermosa joven con el mismo nombre. Tamr Este delicioso postre de la gastronomía árabe se trata de nada menos que de los irresistibles dátiles dulces, rellenos con queso de cabra y nueces. El tamr se come como una alabanza al profeta Mahoma. Briouats Los briouats son un clásico entre las delicias marroquíes, están hechos con pasta de hojaldre frita y se rellenan con almendras y crema de cacahuate. Al igual que otros postres, van bañados en miel templada y agua de flor de naranja. ¿Qué postres árabes se te antojan más?
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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