Cómo hacer que una sopa espese
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Cómo hacer que una sopa espese

Por Kiwilimón - Julio 2019
A veces, las sopas pueden quedar un poco más ligeras de lo que nos gusta. Pero aquí tenemos la solución. Después de todo, no hay como una sopa espesita para satisfacer el apetito y llenar el corazón.

Déjala hervir
Muchas veces, lo único que hace falta para que tu sopa tenga más consistencia es un poco de paciencia. Déjala hervir y así se evaporará el exceso de líquido. Muévela de vez en cuando para cuidar que no se pegue, checa que no se concentre demasiado y que no se pase de sal.

Un poco de puré
Si la sopa tiene como base caldo con verduras picadas, como la sopa minestrone, añade puré de jitomate, o licúa un poco de las mismas verduras con el mismo caldo.

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Otro gran espesante es el arroz cocido, que puedes licuar con una tercera parte de la sopa; de igual manera sirve el puré de papas o las hojuelas de puré de papa.

El arroz cocido licuado con un poco del líquido es una buena forma de espesar sopas de mariscos o de verduras como coliflor o brócoli. No añade sabores adicionales, deja una textura y brillo muy diferentes y si no te gusta añadir lácteos, es una buena solución.

Si se trata de sopa de tortilla, licúa algunas tortillas con tu base de jitomate para que tenga más cuerpo, también le añadirás sabor.

Crema o yogur
Un poquito de crema o yogur estilo griego sin endulzar no sólo aportará textura, sino que dará un sabor delicioso. Prueba primero la marca de crema que usas, hay algunas que al hervirlas, en lugar de espesar, diluyen. Si es una sopa de lentejas con curry o sopa de pollo o mariscos con sabores orientales, la crema o leche de coco es una gran opción.

Harina o féculas
Una solución muy rápida es un poco de maicena o fécula de maíz. Recuerda combinarla con agua fría en un recipiente pequeño e incorporarla después a la sopa. Déjala hervir varios minutos antes de agregar más. Se espesa muy rápido.

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De la misma manera, puedes agregar harina disuelta con agua, pero ésta necesita hervir más tiempo para que no tenga sabor a crudo, al menos diez minutos. Una manera de evitarlo es cocinar la harina con la misma cantidad de mantequilla en un sartén pequeño hasta que esté pálida y huela como a galleta horneada. Esto se llama un roux.

Incorpora el roux usando un batidor de globo, así te asegurarás de que no se formen grumos. Déjalo hervir unos cinco minutos para asegurarte de que esté cocido a fondo.
Si es una sopa rústica, especialmente a base de jitomate, puedes agregar también un poco de pan molido.

Y si no tienes mucho tiempo, los croutones siempre absorberán el exceso de líquido y a todo mundo le gustan. Prueba tostarlos con aceite y hierbas de olor para agregar otra capa de sabor.
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Calificaciones (7)
Marcelina Angeles
20/07/2019 09:09:51
Gracias es una buena sugerencia
Jeisan Yagami
09/07/2019 19:22:48
Exelente, ahora mismo preparare algusa sopita para el frio
Maria de Jesua Palma Padilla
09/07/2019 15:25:04
Me gusta mucho gracias 😊
Vicenta Galaz Espinoza
09/07/2019 12:47:19
Bueno y nutritivo
Tony Godo
09/07/2019 11:28:20
Muy bueno
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El cuerpo es el carruaje que nos fue dado para transitar la vida. Una vez que se agota, no existe un nuevo modelo, ni la posibilidad de comprarse otro al 2x1. Se dice mucho sobre su cuidado. La tendencia son las vitaminas y los alimentos que las contienen. El tema es ubicarse en el enjambre de posibilidades que se ofrecen allá afuera para mejorar su salud; observar si nuestra elección nos lleva a obsesionarnos con él o, por el contrario, a restarle valor.Para mí, cuidar el cuerpo es escucharlo. Sentarse un momento a sentirlo; conectarse con sus sensaciones: el dolor, el ardor, el placer, la armonía, la quietud. Él no miente. Anteriormente nos habían dicho que prestarle demasiada atención era un acto frívolo, que nuestra forma de filtrar el mundo debía ser a través de la razón o, si acaso, de los sentimientos, nunca a través del cuerpo o de las vísceras. Para la medicina oriental, el cuerpo habla y su estado de salud es el reflejo de las creencias de la mente y el discurso de las emociones. El cuerpo es el gran conector de todo. Gabriel Bello, comunicador certificado por el HeartMath Institute de Estados Unidos, afirma que “el cuerpo habla su propio idioma y si no lo entendemos es porque claramente no le dedicamos tiempo”. Basta observar que, si la mente está enfrascada en un dilema, el cuerpo apoyará la causa con un dolor terrible en los omóplatos. Si experimentamos ira, el cuerpo participará en el diálogo regalándonos una buena gastritis o un colón irritado, cuanto menos. Hay mucha literatura al respecto. Louis Hay, la famosa precursora del Nuevo Pensamiento, afirmaba que las enfermedades son el resultado de una emoción negativa y que para sanarla hay que intercambiarla por una positiva. Para Gabriel Bello, “las enfermedades son desequilibrios energéticos causados por distintas emociones. Entonces, si generamos emociones negativas, destructivas y estrés, ese desequilibrio llega a nivel celular. El cuerpo dará avisos de que algo no bueno está sucediendo. Si no hacemos caso, surge la enfermedad”.Ello no significa que los buenos pensamientos justifican la alimentación desequilibrada o la falta de ejercicio. Pero todo comienza desde dentro. De ahí la importancia de la meditación como técnica para mantenernos conscientes. Una vez que se escucha e interpreta la guía del cuerpo, podemos poner atención al resto: a sus amigos los pensamientos y las emociones. Cuando lo de adentro es atendido de la forma correcta, lo de afuera –las decisiones de alimentación, por ejemplo– adquieren otra perspectiva. Y hasta entonces, y no al revés, veremos cada ingrediente, cada rutina de ejercicio, el menú que ofrecemos a la familia, como potenciales de sanación. Hasta los antojos se verán diferentes.Los antojos son una de las formas que tiene el cuerpo para expresarse. A algunas mujeres embarazadas les da por comer ladrillos, gises, paredes. La razón: el organismo requiere calcio y, en ese estado tan claridoso, se potencia el antojo. Y así pasa siempre. Cuando los antojos vienen desde el lugar correcto –no de las emociones no resueltas, o de las carencias de la mente– expresan lo que el cuerpo necesita para su mejor funcionamiento. Cuidar el cuerpo es tomarse el tiempo para sentirlo, vivirlo, agradecerlo. Este 2021 la invitación es volvernos íntimos con él, convertirnos en su mejor amigo, entablar conversaciones de ida y vuelta y aprender a leer su lenguaje. Gabriel Bello incluso habla de “darle estímulos positivos, constructivos y amorosos” para mantenerlo sano. Este bien podría ser el mejor propósito del año: el cuerpo como guía para alcanzar un mejor yo.Si necesitas ayuda extra te presentamos nuestra nueva sección: Kiwilimón Te ciuda. En ella te compartimos las herramientas para lograr un cuerpo gozoso y feliz. Encontrarás recetas para diferentes tipos de alimentación, consejos y el reto Keto, una dieta de quince días avalada por nuestro equipo de nutriólogas en la que removimos los carbohidratos simples, los procesados y los azúcares para darle un reboost al organismo. Antes de comenzarla, recuerda consultar a un médico y a la par, escuchar a ese sabio que vive en ti. ¿Nos acompañas?
Saber cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo te facilitará mucho las cosas si buscas empezar a comer alimentos que te nutran y mejorar así tu dieta diaria, porque no es lo mismo comer la grasa de un aguacate, que la de unasvpapitas.La grasa dietética, también conocida como ácidos grasos, se puede encontrar en alimentos tanto vegetales como animales. Ciertas grasas se han relacionado con efectos negativos sobre la salud del corazón, pero se ha descubierto que otras ofrecen importantes beneficios para la salud. Así, conocer los diferentes tipos de grasas te ayudará a determinar cuáles evitar y cuáles comer en moderación.¿Cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo?La grasa es un tipo de nutriente y, al igual que las proteínas y los carbohidratos, son necesarias para el cuerpo, pues de ellas obtiene energía, absorbe vitaminas y protege la salud de su corazón y cerebro. Aunque por mucho tiempo creímos que comer grasa sólo nos aumentaría centímetros de cintura, colesterol y sólo sería mala para la salud, ahora sabemos que no todas las grasas son iguales. Los alimentos y los aceites contienen una mezcla de ácidos grasos, pero el tipo predominante de grasa que contienen es lo que los hace más o menos saludables.Las grasas saludables que necesita nuestro cuerpo son las monoinsaturadas y polinsaturadas. Las primeras son un tipo de grasa útil presentes en varios alimentos y aceites. De acuerdo con las investigaciones, comer alimentos que contienen grasas monoinsaturadas puede mejorar el nivel de colesterol en la sangre y disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.Las grasas monoinsaturadas se encuentran en frutos secos como las almendras, nueces de la india, cacahuates o nueces; en aceites vegetales como el de oliva; en la crema o mantequilla de cacahuate y de almendras, y en el aguacate, por mencionar algunos.Las otras grasas buenas que necesita el cuerpo son las polinsaturadas, también se conocen como grasas esenciales, porque el cuerpo no puede producirlas y necesita obtenerlas de los alimentos; las fuentes principales de esta grasa son los alimentos y aceites de origen vegetal.Al igual que las monoinsaturadas, las grasas poliinsaturadas pueden disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca al reducir los niveles de colesterol en sangre, según la Asociación Estadounidense del Corazón.Seguro has escuchado sobre los ácidos grasos omega-3, pues estos son un tipo de grasa polinsaturada particularmente beneficioso para el corazón, pues no sólo reducen el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias, sino que también ayudan a reducir los niveles de presión arterial y protegen contra la frecuencia cardíaca irregular. Los ácidos grasos omega-3 están en estos alimentos SalmónArenqueSardinasTruchaNuecesSemilla de linoSemillas de chíaAceite de canolaOtro tipo de grasas poliinsaturadas son los ácidos grasos omega-6, que se encuentran en el tofu, en la soya tostada, las nueces, las semillas de girasol, de calabaza, o de sésamo, aceites vegetales (de maíz, de cártamo, de sésamo, o de girasol) o en la margarina.Las grasas trans son aquellas de las que debes restringir el consumo, pues son perjudiciales para la salud, aunque las grasas saturadas no están actualmente relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, el punto es que no son tan saludables como las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.Las grasas más saludables son una parte importante de cualquier dieta, pero aun así es crucial moderar su consumo porque todas las grasas tienen un alto contenido de calorías. Así que es una buena idea incorporar alimentos que contengan grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, pero recuerda moderarlas y consumirlas estratégicamente para ayudar a tu corazón y mejorar tu calidad de vida.
Limpia tu rostro de forma natural con estas sencillas recetas perfectas para preparar en casa: Miel La miel es famosa por sus beneficios para la piel: es exfoliante, desinflamatoria e hidratante. Se puede mezclar con avena o con yogurt para exfoliar, con cúrcuma y limón para iluminar la piel, entre muchas otras combinaciones. En esta ocasión, les recomendamos probar la mezcla de miel y aceite de oliva para hidratar y suavizar tu piel. Sólo tienes que mezclar muy bien una cucharadita de miel con dos cucharadas de aceite de oliva, hasta obtener una pasta homogénea, aplícala en tu cara y retirala con agua tibia después de veinte minutos. ¡Te sentirás renovada! Romero El romero es un astringente natural. Puedes hervir varias ramitas con agua y utilizar ese líquido para limpiar tu cara por las noches. O bien, puedes derretir una cucharada de aceite de coco y mezclar con el romero, después cocinar esta mezcla por diez minutos más (hasta que el romero pierda su color) y colar bien la mezcla; después tienes que dejar enfriar un poco la mezcla y agregar cuatro cucharadas de yogurt y una de miel. Deja en el refrigerador durante una semana y aplica esta mascarilla durante diez minutos y retirala. Menta La menta es otro gran astringente y humectante natural. Para esta mascarilla, necesitas moler: diez hojas de menta, una rodaja de pepino y media cucharada de miel. Cuando obtengas una mezcla suave, aplica en tu rostro durante veinte minutos y retira con agua fría. Notarás al instante la diferencia. Sábila La sábila o aloe vera es perfecta para hidratar tu piel, incluso es buena para quemaduras o para mejorar el proceso de cicatrización. Para limpiar tu rostro de las impurezas, sólo necesitas mezclar muy bien una cucharada de sábila con una cucharada de miel y una de aceite de coco, refrigerar y colocar en tu rostro tras desmaquillarte. Deja actuar durante veinte minutos y retira con agua. Así de fácil tu rostro quedará limpio. Sal de mar Para obtener un exfoliante natural con sal: mezcla una cucharada de sal de Colima (o de mar) con una cucharada de miel. Aplica en tu rostro y masajea con tus dedos húmedos, después de diez minutos retira con agua tibia.
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