Cómo quitar las manchas de grasa de los tópers
trucos de cocina

Cómo quitar las manchas de grasa de los tópers

Por Eloísa Carmona - Agosto 2020
Si de por sí la grasa que se acumula en la estufa o las alacenas puede ser difícil de quitar, cuando se queda pegada en un tóper e incluso lo mancha parece una pesadilla. No importa si guardaste pasta o mole, esa capa naranja se queda en tu recipiente de plástico y tú no tienes ni idea de cómo quitar manchas de grasa.

El vinagre puede ser un gran aliado para quitar grasa, pero no puede usarse en superficies porosas y el plástico es una de ellas, entonces ¿qué se puede usar para quitar las manchas naranjas de los tópers?

Para ganar esta batalla contra las manchas de grasa en los contenedores de plástico, tenemos dos formas muy útiles que puedes utilizar, sin necesidad de comprar utensilios o productos, pues para una sólo necesitas jabón para trastes, agua caliente y una toalla desechable y para la otra, bicarbonato.

Empecemos por la manera más sencilla de quitar manchas de grasa de tópers usando bicarbonato de sodio. Una vez que hayas desocupado tu tóper, antes de intentar lavarlo, espolvorea bicarbonato de sodio en las áreas afectadas del plástico y déjelo reposar por al menos media hora. Luego simplemente límpialo con una toalla de papel.

Este truco para quitar la grasa funciona porque el bicarbonato de sodio se adhiere a la grasa y entonces al limpiarlo, el recipiente queda libre de la macha. Después sólo lávalo con agua y jabón, y listo.

La segunda forma de quitar la grasa de tu tóper la aprendimos en TikTok, dónde uno puede encontrar trucos muy útiles para la cocina, como el de evitar que un aguacate se oxide, o este, de cómo quitar las manchas de grasa de los tópers.

Con un video que ya tiene más de 500 mil visitas, fácilmente podemos deducir que quitar manchas de grasa de tópers de plástico es un problema común para todos, así que vale la pena compartirlo porque además es muy simple.

Sólo tienes que poner un poco de jabón para platos directamente en el tóper que quieres limpiar, añadir agua caliente suficiente para cubrir la zona manchada y un pedacito de toalla desechable de papel. Cierra el tóper con todo esto adentro y comienza a agitarlo por unos 45 segundos, recomienda la usuaria que subió el video, @adikempler, y listo.

Prueba ambos trucos y cuéntanos cuál fue más efectivo o si tú tienes un método más sencillo para deshacerte de las manchas naranjas en los tópers de plástico.
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Una alimentación adecuada a tus necesidades te dará como resultado un cuerpo sano y eso significa que tu piel también se verá beneficiada, en especial si incluyes alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3, grasas saludables o nutrientes que aporten vitaminas.Como una buena y sorpresiva noticia, al investigar sobre los alimentos que promueven la salud de la piel encontramos varios elementos deliciosos que seguro no te costará incluir en tus comidas, como el aguacate o el chocolate amargo.Sin más, aquí te contamos qué alimentos benefician tu piel y qué propiedades tienen.Pescado azulEl pescado azul, también conocido como pescado graso, como el salmón o las sardinas son alimentos excelentes para una piel sana, pues son fuentes ricas en ácidos grasos omega-3, necesarios para ayudar a mantenerla gruesa, flexible e hidratada. De hecho, una deficiencia de ácidos grasos omega-3 puede causar piel seca.Además, el pescado graso también es una fuente de vitamina E, uno de los antioxidantes más importantes para la piel, los cuales ayudan a proteger la piel contra el daño de los radicales libres y la inflamación. Por otra parte, son una fuente de proteína de alta calidad, necesaria para mantener la fuerza y la integridad de la piel.AguacateLos aguacates son ricos en grasas saludables, importantes para ayudar a mantener la piel flexible e hidratada. Aunado a esto, un estudio encontró que los aguacates contienen compuestos que pueden ayudar a proteger la piel del daño solar, y así aminorar los signos de envejecimiento.Semillas de girasolEn general, las nueces y las semillas son buenas fuentes de nutrientes que estimulan la piel, pero en especial las semillas de girasol son un gran ejemplo, pues 28 gramos de semillas de girasol contienen 49% del valor diario para la vitamina E, 41% del selenio, 14% del zinc y 5.5 gramos de proteína.Pimiento morrón rojo o amarilloLos pimientos morrones son una excelente fuente de betacaroteno, el cual el cuerpo convierte en vitamina A.También son una de las mejores fuentes de vitamina C, necesaria para crear la proteína colágeno, que mantiene la piel firme y fuerte.BrócoliEl brócoli contiene luteína, un carotenoide que actúa como el betacaroteno y ayuda a proteger la piel del daño oxidativo, que puede hacer que la piel se seque y se arrugue.Pero los ramilletes de brócoli también contienen un compuesto especial llamado sulforafano, que cuenta con algunos beneficios potenciales impresionantes, pues es un poderoso agente protector contra el daño solar. Funciona de dos maneras: neutralizando los radicales libres dañinos y activando otros sistemas de protección en su cuerpo.Chocolate amargoSi necesitabas una razón más para comer chocolate, aquí está: los efectos del cacao en la piel son increíbles. Después de 6 a 12 semanas de consumir cacao en polvo con alto contenido de antioxidantes todos los días, los participantes de un estudio experimentaron una piel más gruesa e hidratada, además de menos áspera y escamosa, menos sensible a las quemaduras solares y tenía un mejor flujo sanguíneo, lo que aporta más nutrientes a la piel.Pero es importante que te asegures de elegir chocolate amargo con al menos 70% de cacao para maximizar los beneficios y mantener el azúcar agregado al mínimo.
Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
Tener una buena licuadora en casa es la mejor decisión, pues este electrodoméstico se ha convertido en un básico para las cocinas ya que nos ayuda a acortar tiempos en las mañanas, para el desayuno; en las tardes, a la hora de la comida, o hasta cuando queremos hacer un postre.Por ejemplo, si lo tuyo es lo práctico y nutritivo, los smoothies serán tu mejor aliado por la mañana, solo necesitas una licuadora que sea efectiva para picar el hielo de manera óptima y rápida.Pero además de picar hielo, los beneficios de elegir una buena licuadora llegan hasta adecuarse a los ingredientes que estás licuando y mantener una velocidad ideal para que todo quede perfectamente bien mezclado.Así que si quisieras hacer un postre, como este cheesecake sencillo de yoghurt con mandarina en menos de una hora, una licuadora como la KitchenAid K150 sería muy útil, pues con su función Soft Start el motor arranca a una velocidad más lenta para llevar los gajos de mandarina hacia las cuchillas, sin salpicar la leche y el yoghurt mientras los mezcla.Por otra parte, su control de motor Intellispeed detecta en automático el contenido, para así mantener la velocidad adecuada y darte como resultado una mezcla para cheesecake tersa y homogénea que sólo necesitará de un rato en el refrigerador para cuajar y estar lista.Esta licuadora KitchenAid K150 tiene muchas cualidades que la distinguen del resto, como su jarra resistente de policarbonato que rinde para 1.4 litros, muy útil si estás preparando algo para toda la familia, o su vaso individual para que no tengas que lavar toda la jarra en las mañanas, después de solo hacerte un licuado o smoothie, además de que cuenta con una función de ajuste para triturar hielo en menos de 10 segundos.Ya sea que busques el frappé casero perfecto o quieras tener mezclas, para sopas, salsas o postres, perfectas, esta licuadora podría ser la mejor elección para ti, encuéntrala hoy en Liverpool.
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
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