El truco viral para quitar los tendones a las pechugas de pollo
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El truco viral para quitar los tendones a las pechugas de pollo

Por Kiwilimón - Mayo 2020
Al momento de cocinar una pechuga de pollo, es común encontrarnos con esas partecitas blancas que aunque pueden cocinarse, son molestas al momento de comer.

Por más que intentamos comprar la pechuga de pollo más perfecta, no podemos evitar que tengan uno o dos tendones y retirarlos no es una tarea sencilla, porque para empezar, el pollo crudo no es tan sencillo de manejar, pues es resbaloso y, aceptémoslo, un poco asqueroso.

Pero de entre todo el caos de esta pandemia, las redes sociales no sólo nos han servido como entretenimiento, sino que también funcionan como una buena fuente de tips y trucos valiosos, como este, en el que una usuaria de Tik Tok llamada Mandy Klentz nos enseña a quitar un tendón de una pechuga de pollo tan sólo con un tenedor y una servilleta.



Puedes ver el video si das clic aquí.

Lo único que tienes que hacer es ubicar el extremo del tendón, colocar las puntas de un tenedor a cada lado, usar una servilleta de papel para sujetarlo y entonces empujar hacia abajo con el tenedor y deslizar el tendón hacia afuera. Listo, pollo limpio y sin tendones.

Este truco culinario ha impresionado a muchas personas y el video de Klentz, que aprendió a hacerlo en una clase de cocina, ya tiene más de 3.9 millones de visitas, más de 647 mil me gusta y muchísimos comentarios. 

Esto no solo prueba que hay mil cosas más por descubrir en cuanto cocinar pollo sabemos, sino que además, si pensabas que redes como Tik Tok son sólo para jóvenes, puede que te lleves una agradable sorpresa con sus contenidos.

Ahora que ya sabes cómo limpiar tu pollo de tendones, te recomendamos estas recetas para cocinar pechuga de pollo:

Trompo de Pollo al Pastor

Ensalada Fresca de Aguacate, Fresas y Pechuga de Pollo

Pechuga de Pollo a las Finas Hierbas

Pechuga de Pollo al Ajillo

Pechuga de Pollo con Salsa Alfredo y Uvas



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La tradición de colocar un altar de muertos dicta que, entre otros elementos como velas o incienso, la ofrenda debe llevar la comida y bebida favorita de la persona a quien está dedicada, así que los aguardientes mexicanos no faltan.Existen varios tipos de aguardientes en el mundo, pero los mexicanos sin duda son muy representativos a nivel mundial (sí, estamos hablando del tequila) y aquí te presentamos algunas opciones de aguardientes mexicanos ideales para tu altar.¿Cuáles son los aguardientes mexicanos?El aguardiente es una bebida alcohólica destilada a partir de un fermentado, por ejemplo, de frutas, cereales, granos y hortalizas como el agave. El principio básico del aguardiente es alcohol diluido en agua, de ahí su nombre, que en latín refiere a su baja inflamabilidad, aunque también se cree que se debe a la sensación que provoca.Existen aguardientes simples a los cuales no se les añade nada y cuatro de ellos son muy conocidos: el ron, el brandy, el whisky y el tequila mexicano.Así, el tequila es el aguardiente mexicano más famoso, fermentado y destilado del agave azul, y con denominación de origen en cinco estados del país: Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas y Jalisco.De la misma forma que el tequila, el mezcal es otro aguardiente mexicano, fermentado y destilado del agave, que en los últimos años ha ganado terreno para volverse casi tan relevante como el tequila.A partir del mezcal, hay otros aguardientes que quizá también conozcas. Uno de ellos es el bacanora, originario de Sonora; el sotol, producido en Chihuahua, Durango y Coahuila, y la raicilla, de la Sierra Madre Occidental.En cuanto a aguardientes mexicanos a partir del jugo de la caña de azúcar, tenemos la charanda, típica del estado de Michoacán y cuyo nombre viene del purépecha, que significa tierra colorada, en honor al cerro La Charanda.Todos estos aguardientes son regionales, por lo que no encontrarás bebidas más mexicanas que estas para tu altar de Día de Muertos.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
Porque nos encanta el pan de muerto relleno, con estas deliciosas opciones podrás comprar tu pan o prepararlo con estas recetas, cortarlo a la mitad y añadirle tus ingredientes favoritos. ¡Así que no te pierdas estas 10 maravillosas ideas para rellenar tu pan de muerto en casa! Crema pastelera La crema pastelera es uno de los ingredientes favoritos a la hora de rellenar cualquier pan, pero la combinación de esta rica crema con la esencia de naranja y mantequilla del tradicional pan de muerto no tiene comparación. Nata Otro popular ingrediente para el pan de muerto relleno es la nata, la cual puedes conseguir en cualquier súper fácilmente. ¡Prueba tu pan de muerto relleno de nata y cuéntanos qué te parece! Crema batida con frutos rojos Si quieres una opción un poco más ligera, no te pierdas el pan de muerto relleno con crema batida y frutos rojos. Te recomendamos agregar frambuesas y moras azules, ya que son más pequeñas, pero también puedes cortar trozos de fresas y zarzamoras.Nutella ¿Has probado el pan de muerto relleno de Nutella? Si todavía no lo has hecho, te estás perdiendo de un gran manjar. Lo mejor es que de esta manera, tú decides cuánto relleno ponerle. Chocolate Escoge tu chocolate favorito, derrítelo a baño María y rellena tu pan de muerto con el dulce más especial en el mundo. También puedes probar este pan de muerto relleno de chocolate con mole. ¡No podrás creer lo delicioso que sabe!Dulce de leche Otra opción muy sabrosa es el pan de muerto relleno de dulce de leche, una combinación que seguramente no habías pensado pero que te encantará. Helado ¿Cómo que no has probado el pan de muerto relleno de helado? Atrévete a mezclar esta deliciosa combinación con tu sabor de helado favorito y cuéntanos qué te parece. Crema de rompope Prepara tu relleno con un poco de crema para batir, un toque de rompope y prueba un pan de muerto relleno tan innovador y rico como nunca imaginaste. Cajeta Porque la cajeta se lleva bien con todo, no te pierdas este maravilloso relleno para un pan de muerto extra delicioso. ¡Te encantará! Mermelada Quizás ya habías pensado en este ingrediente, pero aceptémoslo, un pan de muerto relleno de mermelada es un catálogo con opciones infinitas, además de que lo puedes mezclar con queso crema o alguno de los ingredientes que hemos mencionado previamente. Si necesitas más inspiración, esta receta te puede servir para preparar pan de muerto relleno de guayaba y queso.Lo mejor de esta increíble lista es que seguramente podrás encontrar todos esos ingredientes fácilmente en tu cocina, así que cuéntanos, ¿qué pan de muerto relleno probarás primero?
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