Reglas básicas para saber qué sí y qué no cocinar en el horno de microondas
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Reglas básicas para saber qué sí y qué no cocinar en el horno de microondas

Por Kiwilimón - Mayo 2020
En la actualidad, el horno de microondas es uno de los electrodomésticos que no puede faltar en todas las cocinas, aunque fue apenas en 1870 que comenzó a ser parte de ellas. Con un funcionamiento eléctrico, el horno tiene usos distintos y ciertas reglas para hacerlo.
El proceso de calentamiento en uno de estos electrodomésticos es simple: cuando presionas iniciar, las microondas comienzan a rebotar alrededor de la cámara y así infiltran moléculas electromagnéticas excitadas en cualquier producto alimenticio que estés cocinando para calentarlo.

El horno de microondas es una herramienta muy práctica, en la que sólo tienes que introducir tu comida, indicarle tiempo y pulsar un botón de inicio para calentar, pero también puedes cocinar por completo los alimentos.

Además de precauciones que quizá ya hayas escuchado, como que no puedes meter ciertos materiales, por ejemplo, el papel de aluminio o los recipientes de plástico no aptos para microondas, cuando se trata de la comida en sí, ¿qué se puede cocinar con seguridad en el microondas?

En general, puedes calentar en el microondas cualquiera de los grupos de alimentos, como pollo, huevos, verduras; sin embargo, al momento de cocer algo, el Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) recomienda remover o voltear la comida a la mitad de su tiempo de cocción, cubrirla con un material apto para microondas y usar un termómetro de alimentos para asegurarse de que el calor se distribuya de manera uniforme.

Estos consejos te aseguran que cualquier bacteria dañina sea completamente destruida y así estés protegido de las enfermedades transmitidas por los alimentos causadas por patógenos nocivos, como la salmonella.

Revisa aquí algunos trucos con tu microondas.

También debes tener en consideración que los diferentes grupos de alimentos tienen diferentes estándares de seguridad para cocinar y acá te decimos cuáles sí y cuáles no debes meter al horno de microondas.

Vegetales

Las verduras son uno de los mejores alimentos para cocinar en el microondas, porque generalmente están tiernos o tienen un alto contenido de humedad. Aunque la investigación es mixta, en su mayor parte se descubrió que el microondas conserva los nutrientes bastante bien, aparte de algunos casos en que se agrega agua.

La recomendación es usar vidrio, recipientes de cerámica y todos los plásticos etiquetados para uso en hornos microondas y evitar meter uvas o zanahorias crudas, pues se ha encontrado que a veces han soltado chispas.

Da clic aquí y pon en práctica estas recomendaciones con preparando brócoli en el microondas 

Aves

Puedes cocinar pollo completamente en el microondas, aunque hay algunas cosas a tener en cuenta. Lo primero es asegurarse de que el calor está completamente distribuido volteando el pollo a la mitad del tiempo de cocción. La recomendación es cocinar todas las aves de corral sin relleno a una temperatura segura de 73 °C. Además, lo mejor es evitar cocinar este tipo de comida enteras y rellenas en el microondas, ya que el relleno puede no alcanzar una temperatura interna lo suficientemente alta como para destruir las bacterias.

Huevo

Es muy práctico y sí puedes cocinar huevos en el microondas con o sin la cáscara, pero una investigación publicada en el American Journal of Ophthalmology reveló que los huevos que se cocinan en el microondas en con cáscara pueden explotar e incluso han causado lesiones oculares como resultado.

Carne

Aunque puede parecer extraño, puedes cocinar asados de carne y filetes a fondo en el microondas. Para cocinarla, el USDA recomienda hacerlo a potencia media o media-alta, y dejar que la carne se enfríe durante tres minutos antes de manipularla. Si tienes un asado, pre-cocínalo en una olla tapada antes de cocinar en el microondas.

Ya sea que vayas a cocinar o simplemente a calentar tu comida en el microondas, no olvides las reglas básicas: usa recipientes adecuados y no olvides removerla o voltera tu comida a la mitad de la cocción.


Recetas en microondas para ti:

Papas al gratín

Flan en microondas

Pastelito de nutella en taza






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Aquí una anécdota chocolatosa. Esa noche –la primera vez que noté que el chocolate despertaba toda clase de obsesiones– estaba en Caracas. Me encontraba supervisando la grabación de un comercial de treinta segundos que nos tomó dieciocho horas completar. A penas llegamos al hotel, mi compañera de habitación y yo aventamos las mochilas, arrojamos los tenis tan lejos como pudimos y nos abalanzamos sobre el servibar. En nuestras caras se reflejaron esos rayos dorados y brillantes que sólo los servibares y los cofres de pirata emanan cuando se abren. El pequeño refrigerador guardaba toda clase de productos: cada uno más seductor que el otro. Había champaña, frutos secos, cervezas, dulces tradicionales, sodas, botanas. “El paraíso”, dijo mi compañera de habitación cuando su mano se adentró para tomar algo en esta suerte de edén. Yo esperaba ver salir una botella de champaña; en cambio salieron unos cuadritos negros de 1x1. “¡Chocolates… de Venezuela!”. Lo dijo tan segura que le arrebaté un cuadrito. El primer mordisco me arrojó un “crack” escandaloso. En seguida noté su cremosidad: una textura mantequillosa que contrastaba con sus sabores terrosos y a frutas rojas. Mi amiga ya no hablaba. Estaba teniendo su momento con el chocolate y yo ya no existía más. ¿Qué tiene el chocolate que puede provocar esto?Puede que la historia de la obsesión por el chocolate empiece en Mesoamérica. El cacao era tan valuado que terminó siendo moneda. Al intercambiarse en forma de “almendras”, el riesgo de quedar en la ruina por antojo era improbable. Además de provocar una mala digestión –hay que fermentarlo y tostarlo antes de consumirlo–, se podía despertar la furia de los dioses: el chocolate era un ingrediente celosamente destinado a ellos y a los ricos.El cacao utilizado en la preparación de bebidas era el de menor tamaño. Moctezuma, el gran emperador azteca, echaba mano de su entramado socioeconómico para traerlo hasta la Gran Tenochtitlán desde la zona del soconusco y Tabasco. ¿Que cuál fue el “coctel de bienvenida” que ofreció a Hernán Cortés? Chocolate en una copa de oro. La bebida era ritual en bodas y ceremonias. Los nobles lo mezclaban con maíz y especias como vainilla para consumirlo. Había quién le ponía achiote. Había quién lo mezclaba con chile. Eso sí, debía servirse con mucha espuma para denotar su calidad. Durante la Conquista la cosa cambió. Alguien observó que en la química del chocolate había algo que despertaba los sentidos, que hacía reaccionar al cuerpo, que obsesionaba. Tal vez por eso Francisco Hernández, médico de Felipe II, lo recomendaba para disminuir la fiebre y aliviar los cólicos estomacales. Los franceses lo redujeron a pastillas con cualidades digestivas y estimulantes. En la Segunda Guerra Mundial llegó a ser parte de las raciones que los ejércitos mandaban a los soldados. Era algo así como mandarles endorfinas a granel. Y sí, puede que la causa detrás de la obsesión que provoca el chocolate sean sus sabores y olores (que tienen que ver con el lugar donde crece), con su juego fisicoquímico en forma de endorfinas o con todo lo anterior. Pero sobre todo con las endorfinas. Estos péptidos funcionan como neurotransmisores químicos que siempre llevan buenas noticias a nuestro sistema nervioso. Entre otras cosas alivian el dolor y provocan sensaciones de felicidad y tranquilidad. La parte estimulante le viene de su contenido de cafeína. Los ácidos grasos disminuyen el colesterol malo y aumentan el bueno en el organismo y en dosis certeras, previenen la hipertensión arterial. Además, posee más antioxidantes –flavonoides– que los afamados frutos secos, que el vino, que el té verde. En resumidas cuentas, chocolate en boca, corazón contento.Y ya que estamos en temporada, ¡qué mejor que regalar corazones felices este Día del Padre! Dale forma con estas recetas de chocolate que son las favoritas del equipo de Kiwilimón. Eso sí, hazlo como Moctezuma: utiliza chocolate amargo y en la medida de lo posible, el de mejor calidad para que la magia de este ingrediente que nos obsesiona tanto cobre vida.Delicioso pastel de chocolate sin harinaPastel de chocolate relleno de crema pasteleraTrufas de nutellaPastel de hotcake con betún de milky way
El camote y la yuca son dos tubérculos nativos de América con un gran aporte nutrimental, usados desde la época prehispánica tanto en la cocina como en la medicina y que, a veces, para quienes no los conocen bien, pueden confundirse por su apariencia.Sin embargo, una vez que los distingues, tanto por fuera como por sus beneficios nutrimentales, querrás comenzar a incluir ambos en tu dieta, ya sea como puré de camote o como yuca frita, pues son deliciosos y le brindarán diversidad a tus comidas.Tipos de camoteEl camote, también conocido como batata, papa dulce o patata dulce, cuenta con tres tipos diferentes: el camote amarillo, el blanco (el cual puede confundirse más a menudo con la yuca) y el camote morado, cuyas propiedades incluyen proteger la salud del hígado, ayudar a controlar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el ácido úrico.El camote amarillo, también llamado camote naranja, es quizá el más conocido. Por fuera, su cáscara tiene un color amarillo y por dentro, su pulpa es anaranjada. Tiene un sabor dulce, aunque sólo contiene 3% de azúcares, y entre sus beneficios nutrimentales tenemos su contenido de vitamina c como el más importante, pero también es fuente de proteína vegetal, vitamina a y k, y ácido fólico.El camote blanco tiene una apariencia como de papa alargada, con un color crema por fuera y por dentro y es muy rico en almidón y es muy útil para mejorar la digestión.¿Qué es la yuca?La yuca es un tubérculo también conocido como mandioca, casabe, aipim, guacamota o lumu, originaria de Bolivia y muy consumida en América del Sur, en países como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Puerto Rico, Perú e incluso México.De las propiedades de la yuca sobresale que es muy rica en hidratos de carbono y azúcares, vitamina c, complejo B, y también puede ser blanca o amarillenta. Tiene varias similitudes con la papa y el camote, pero esta destaca por su contenido de potasio y de almidones. Quizá es raro encontrarla en supermercados, pero en mercados locales es más frecuente su venta y como dato importante y curioso, nunca debe comerse cruda, pues contiene cianuro de hidrógeno que sólo al cocerla se elimina.En países como República Dominicana, tradicionalmente se hace harina de yuca, llamada cativía o catibía, pero también conocida como tapioca en otros lugares, con la cual se elaboran empanadas, por ejemplo.Tanto la yuca como el camote son tubérculos muy nutritivos y con formas similares de uso, pues de ambos puedes hacer chips, papillas para bebé, puedes feírlos, hornearlos, y también tienen usos en cosmética y en colorantes de alimentos.Prueba incluirlas en tu día a día y compártenos tu experiencia en los comentarios.
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