6 formas de darle más vida a tus plantas con residuos orgánicos
Vida sustentable

6 formas de darle más vida a tus plantas con residuos orgánicos

Por Eloísa Carmona - Julio 2020
Hemos escuchado muchas recomendaciones para usar los residuos orgánicos en nuestras plantitas, pero a veces, no estos consejos pueden resultar contraproducentes.

Por ejemplo, ¿sabías que lo mejor es triturar las cáscaras de huevo para ponérselas a las plantitas en lugar de sólo colocarlas encima y completas?

Los beneficios de este tipo de fertilizantes naturales son increíbles, no cuestan nada y con ellos, reutilizas los restos de comida para nutrir el suelo en macetas o en el jardín, así que usados correctamente, verás mejorar el crecimiento de tus plantas.

Cáscaras de huevo

Las cáscaras de huevo están llenas de calcio, útil para que las plantas necesitan desarrollen una estructura celular fuerte. También contienen pequeñas cantidades de hierro, fósforo y magnesio, que son esenciales para su crecimiento.

Sin embargo, las cáscaras de huevo pueden tardar años en descomponerse y liberar los nutrientes a las plantas, a menos que las muelas muy bien. La mejor manera de aprovechar sus nutrientes en nuestras plantas interior es remojar las cáscaras en agua hirviendo durante al menos 24 horas. Luego sólo tienes que usar esta agua para regar tus plantas de interior.

Si quieres usar las cáscaras directamente, asegúrate de limpiarlas bien con agua tibia para que no tengan huevo crudo o membrana que pueda oler mal o atraer moho, tritúralas y colócalas sobre sobre la tierra para macetas para ayudar a retener un poco de humedad.

Restos de café y té

Los granos de café, las hojas de té usadas y las bolsas de té hechas de material natural y sin grapas son excelentes adiciones al compost, pero debido a que la descomposición tiene que ocurrir para liberar los nutrientes que las plantas pueden usar, es mejor compostar estos elementos primero que agregarlos directamente a las plantas. De lo contrario, pueden alentar el crecimiento de moho y si se coloca una capa demasiado gruesa, pueden dificultar la absorción de agua.



Cáscara de plátano

Muchas personas recomiendan por experiencia propia usar las cáscaras de plátano como solución milagrosa de la naturaleza para cualquier problema de las plantas, como repeler los pulgones o eliminar el polvo de las plantas de interior.

Aunque algunos estudios científicos han encontrado que las cáscaras pueden ser un fertilizante natural efectivo, si decides usar las cáscaras, ten en cuenta que si bien no es probable que dañen tus plantas de interior, las plagas como las moscas de la fruta abundarán.

Cáscaras de naranja

Puedes usar las cáscaras de las naranjas y otras frutas cítricas para mantener a las mascotas alejadas de tus plantas, pues muchos gatos y perros evitan el olor. Para usarlas adecuadamente, corta la cáscara en trozos de aproximadamente dos o tres centímetros cuadrados y déjalas en la superficie de la maceta. Si están frescas, suelen funcionar mejor, así que puedes reemplazarlas cuando estén secas.

Agua de cocción

Al cocinar verduras o huevos en agua, algunos nutrientes se hierven y se quedan en esa agua. Una vez que esta agua se enfríe, puede usarla para regar tus plantas. Si deseas hacer de esto una práctica constante, espere a salar los alimentos hasta después de cocinarlos, porque el agua salada podría quemar sus plantas.

Cáscaras de nueces

Cáscaras de pistaches e incluso de cacahuates pueden usarse para ayudar con el drenaje del suelo de una planta. Después de enjuagarlas para eliminar la sal agregada, cubre el fondo de la maceta con cáscaras vacías para ayudar a que el exceso de agua se drene de las raíces. O si lo que quieres es mantener húmeda una planta, usa las cáscaras como una capa de mantillo sobre la tierra para evitar que se sequen rápidamente.

Reutilizar estos restos orgánicos de la cocina no sólo te ayudará a ahorrar en fertilizantes, sino que también será una forma más natural y ecológica de cuidar tus plantas de interior mientras reduce el desperdicio.
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Robert Sardina
04/07/2020 03:55:34
Es muy interesante como estos desechos que uno podría botar fácilmente a la basura puedes ser de gran utilidad para nuestras plantas. En lo personal me encanta la jardinera ecológica aquí les recomiendo un curso que me ayudó bastante https://hotm.art/TuJardinero Un saludó a todos y un gran abrazo a la distancia
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Saber cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo te facilitará mucho las cosas si buscas empezar a comer alimentos que te nutran y mejorar así tu dieta diaria, porque no es lo mismo comer la grasa de un aguacate, que la de unasvpapitas.La grasa dietética, también conocida como ácidos grasos, se puede encontrar en alimentos tanto vegetales como animales. Ciertas grasas se han relacionado con efectos negativos sobre la salud del corazón, pero se ha descubierto que otras ofrecen importantes beneficios para la salud. Así, conocer los diferentes tipos de grasas te ayudará a determinar cuáles evitar y cuáles comer en moderación.¿Cuáles son las grasas buenas que necesita nuestro cuerpo?La grasa es un tipo de nutriente y, al igual que las proteínas y los carbohidratos, son necesarias para el cuerpo, pues de ellas obtiene energía, absorbe vitaminas y protege la salud de su corazón y cerebro. Aunque por mucho tiempo creímos que comer grasa sólo nos aumentaría centímetros de cintura, colesterol y sólo sería mala para la salud, ahora sabemos que no todas las grasas son iguales. Los alimentos y los aceites contienen una mezcla de ácidos grasos, pero el tipo predominante de grasa que contienen es lo que los hace más o menos saludables.Las grasas saludables que necesita nuestro cuerpo son las monoinsaturadas y polinsaturadas. Las primeras son un tipo de grasa útil presentes en varios alimentos y aceites. De acuerdo con las investigaciones, comer alimentos que contienen grasas monoinsaturadas puede mejorar el nivel de colesterol en la sangre y disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.Las grasas monoinsaturadas se encuentran en frutos secos como las almendras, nueces de la india, cacahuates o nueces; en aceites vegetales como el de oliva; en la crema o mantequilla de cacahuate y de almendras, y en el aguacate, por mencionar algunos.Las otras grasas buenas que necesita el cuerpo son las polinsaturadas, también se conocen como grasas esenciales, porque el cuerpo no puede producirlas y necesita obtenerlas de los alimentos; las fuentes principales de esta grasa son los alimentos y aceites de origen vegetal.Al igual que las monoinsaturadas, las grasas poliinsaturadas pueden disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca al reducir los niveles de colesterol en sangre, según la Asociación Estadounidense del Corazón.Seguro has escuchado sobre los ácidos grasos omega-3, pues estos son un tipo de grasa polinsaturada particularmente beneficioso para el corazón, pues no sólo reducen el riesgo de enfermedad de las arterias coronarias, sino que también ayudan a reducir los niveles de presión arterial y protegen contra la frecuencia cardíaca irregular. Los ácidos grasos omega-3 están en estos alimentos SalmónArenqueSardinasTruchaNuecesSemilla de linoSemillas de chíaAceite de canolaOtro tipo de grasas poliinsaturadas son los ácidos grasos omega-6, que se encuentran en el tofu, en la soya tostada, las nueces, las semillas de girasol, de calabaza, o de sésamo, aceites vegetales (de maíz, de cártamo, de sésamo, o de girasol) o en la margarina.Las grasas trans son aquellas de las que debes restringir el consumo, pues son perjudiciales para la salud, aunque las grasas saturadas no están actualmente relacionadas con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, el punto es que no son tan saludables como las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.Las grasas más saludables son una parte importante de cualquier dieta, pero aun así es crucial moderar su consumo porque todas las grasas tienen un alto contenido de calorías. Así que es una buena idea incorporar alimentos que contengan grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, pero recuerda moderarlas y consumirlas estratégicamente para ayudar a tu corazón y mejorar tu calidad de vida.
El cuerpo es el carruaje que nos fue dado para transitar la vida. Una vez que se agota, no existe un nuevo modelo, ni la posibilidad de comprarse otro al 2x1. Se dice mucho sobre su cuidado. La tendencia son las vitaminas y los alimentos que las contienen. El tema es ubicarse en el enjambre de posibilidades que se ofrecen allá afuera para mejorar su salud; observar si nuestra elección nos lleva a obsesionarnos con él o, por el contrario, a restarle valor.Para mí, cuidar el cuerpo es escucharlo. Sentarse un momento a sentirlo; conectarse con sus sensaciones: el dolor, el ardor, el placer, la armonía, la quietud. Él no miente. Anteriormente nos habían dicho que prestarle demasiada atención era un acto frívolo, que nuestra forma de filtrar el mundo debía ser a través de la razón o, si acaso, de los sentimientos, nunca a través del cuerpo o de las vísceras. Para la medicina oriental, el cuerpo habla y su estado de salud es el reflejo de las creencias de la mente y el discurso de las emociones. El cuerpo es el gran conector de todo. Gabriel Bello, comunicador certificado por el HeartMath Institute de Estados Unidos, afirma que “el cuerpo habla su propio idioma y si no lo entendemos es porque claramente no le dedicamos tiempo”. Basta observar que, si la mente está enfrascada en un dilema, el cuerpo apoyará la causa con un dolor terrible en los omóplatos. Si experimentamos ira, el cuerpo participará en el diálogo regalándonos una buena gastritis o un colón irritado, cuanto menos. Hay mucha literatura al respecto. Louis Hay, la famosa precursora del Nuevo Pensamiento, afirmaba que las enfermedades son el resultado de una emoción negativa y que para sanarla hay que intercambiarla por una positiva. Para Gabriel Bello, “las enfermedades son desequilibrios energéticos causados por distintas emociones. Entonces, si generamos emociones negativas, destructivas y estrés, ese desequilibrio llega a nivel celular. El cuerpo dará avisos de que algo no bueno está sucediendo. Si no hacemos caso, surge la enfermedad”.Ello no significa que los buenos pensamientos justifican la alimentación desequilibrada o la falta de ejercicio. Pero todo comienza desde dentro. De ahí la importancia de la meditación como técnica para mantenernos conscientes. Una vez que se escucha e interpreta la guía del cuerpo, podemos poner atención al resto: a sus amigos los pensamientos y las emociones. Cuando lo de adentro es atendido de la forma correcta, lo de afuera –las decisiones de alimentación, por ejemplo– adquieren otra perspectiva. Y hasta entonces, y no al revés, veremos cada ingrediente, cada rutina de ejercicio, el menú que ofrecemos a la familia, como potenciales de sanación. Hasta los antojos se verán diferentes.Los antojos son una de las formas que tiene el cuerpo para expresarse. A algunas mujeres embarazadas les da por comer ladrillos, gises, paredes. La razón: el organismo requiere calcio y, en ese estado tan claridoso, se potencia el antojo. Y así pasa siempre. Cuando los antojos vienen desde el lugar correcto –no de las emociones no resueltas, o de las carencias de la mente– expresan lo que el cuerpo necesita para su mejor funcionamiento. Cuidar el cuerpo es tomarse el tiempo para sentirlo, vivirlo, agradecerlo. Este 2021 la invitación es volvernos íntimos con él, convertirnos en su mejor amigo, entablar conversaciones de ida y vuelta y aprender a leer su lenguaje. Gabriel Bello incluso habla de “darle estímulos positivos, constructivos y amorosos” para mantenerlo sano. Este bien podría ser el mejor propósito del año: el cuerpo como guía para alcanzar un mejor yo.Si necesitas ayuda extra te presentamos nuestra nueva sección: Kiwilimón Te ciuda. En ella te compartimos las herramientas para lograr un cuerpo gozoso y feliz. Encontrarás recetas para diferentes tipos de alimentación, consejos y el reto Keto, una dieta de quince días avalada por nuestro equipo de nutriólogas en la que removimos los carbohidratos simples, los procesados y los azúcares para darle un reboost al organismo. Antes de comenzarla, recuerda consultar a un médico y a la par, escuchar a ese sabio que vive en ti. ¿Nos acompañas?
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